Los proyectos de cobre movilizan inversiones por miles de millones de dólares. El economista Roberto Fritzsche plantea que San Juan debe anticipar formación, proveedores e infraestructura si pretende que una parte mayor de ese gasto quede en la provincia.
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LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Vicuña, Los Azules y El Pachón proyectan inversiones de gran escala en San Juan. Roberto Fritzsche sostiene que el resultado provincial dependerá de preparar trabajadores y proveedores, medir el contenido local y construir infraestructura que también sirva a otras actividades.
San Juan tiene por delante proyectos mineros con una escala de inversión que cambia el tamaño de la discusión económica. Pero para Roberto M. Fritzsche, el dato relevante no termina en cuántos dólares ingresen. “San Juan está frente a una oportunidad extraordinaria, pero la magnitud de la inversión no garantiza por sí sola el desarrollo provincial”, sostuvo en diálogo con ACERO Y ROCA.
Su planteo parte de tres condiciones: “Formación de capital humano, consolidación de proveedores y planificación de la infraestructura”. Y agrega una cuestión de tiempos: “Cuando comienza la construcción de una mina, gran parte de las contrataciones ya fue definida. Por eso, la preparación de empresas, trabajadores y profesionales debe comenzar antes de la decisión final de inversión”.
Exportar más no significa necesariamente desarrollarse
Fritzsche diferencia el crecimiento de las exportaciones del desarrollo de capacidades dentro de la provincia.

“El aumento de las exportaciones aporta divisas, empleo y recaudación, pero el desarrollo aparece cuando una parte significativa de la ingeniería, el mantenimiento, el transporte, la construcción, los servicios ambientales y el conocimiento tecnológico queda instalada en la provincia”.
La escala ayuda a dimensionar el escenario. Vicuña estima US$18.000 millones a largo plazo; Los Azules tiene aprobado un proyecto RIGI por US$2.672 millones y El Pachón presentó una inversión de US$9.500 millones para su primera fase. Los proyectos tienen cronogramas y grados de avance diferentes, por lo que esos montos no se ejecutarán simultáneamente. Para Fritzsche, la clave es que la minería “contribuya a diversificar la estructura económica sanjuanina y no genere una economía paralela, desconectada del resto de las actividades”.
Los proveedores tienen experiencia, pero las brechas cambian según el contrato
San Juan parte con una ventaja respecto de provincias que recién comienzan a desarrollar cadenas mineras. “Posee experiencia minera y una base de proveedores que otras provincias todavía están comenzando a construir, pero existe una diferencia entre prestar servicios durante la exploración o a una mina en funcionamiento y participar en la construcción simultánea de varios proyectos de cobre de gran escala«, advierte Fritzsche.
El diagnóstico cambia según el rubro, por ello sumó: “Muchas PyMEs pueden competir en transporte, alimentación, hotelería, movimiento de suelos, mantenimiento, seguridad, servicios profesionales y obras civiles”.
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Las mayores dificultades aparecen, según enumera, en ingeniería especializada, equipamiento de gran porte, automatización, provisión eléctrica, metalmecánica avanzada y financiamiento.
Incluso una firma técnicamente preparada puede quedar afuera: “Puede tener capacidad técnica, pero no poder financiar una garantía, esperar plazos prolongados de pago, certificar normas internacionales o presentar antecedentes equivalentes a los exigidos por una compañía global”.
El 20% del RIGI es un piso; San Juan necesita su propia estrategia

El RIGI exige un plan de desarrollo de proveedores locales con un compromiso mínimo del 20% para bienes y obras, siempre que exista oferta local en condiciones de mercado respecto de precio y calidad. Fritzsche considera que ese porcentaje “debe considerarse un piso. Proveedor argentino y proveedor sanjuanino no significan necesariamente lo mismo”.
Por eso propone “un sistema permanente de desarrollo de proveedores, no solamente un registro”. Ese esquema, sostiene, debería anticipar demandas, identificar brechas, promover certificaciones y facilitar consorcios entre empresas. También plantea conectar a las PyMEs “con universidades, escuelas técnicas, bancos y organismos de garantía” y, cuando técnicamente sea posible, dividir algunos contratos en escalas compatibles con las capacidades locales.
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Contenido local: medir dinero y empleo, no solamente empresas
Para Fritzsche, contar proveedores inscriptos puede ofrecer una imagen incompleta. “No alcanza con contar empresas ni con considerar local a una firma porque tiene domicilio en San Juan. Lo importante es determinar dónde se genera realmente el valor”, menciona.
Su propuesta es construir una matriz que mida compras sanjuaninas, empleo con residencia efectiva en la provincia, masa salarial, impuestos, regalías, servicios profesionales, ingeniería, tecnología y subcontrataciones. “La medición debe hacerse sobre montos contratados y efectivamente pagados, no solamente sobre la cantidad de proveedores. Cien pequeñas empresas que reciben contratos menores pueden representar menos contenido local que una sola contratación de ingeniería o mantenimiento de gran valor”, menciona. También propone seguir la cadena de subcontratación y publicar anualmente “un tablero de contenido local, con metodología común para todos los proyectos y auditoría independiente”.
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Rutas, energía y conectividad antes de mover el cobre

La infraestructura es el tercer punto de su diagnóstico. “En minería, la logística comienza mucho antes de transportar el producto final”, explica. Antes hay que movilizar equipos, estructuras, combustibles, reactivos, alimentos y repuestos hacia zonas cordilleranas.
Entre las prioridades identifica los accesos a Iglesia y Calingasta, rutas preparadas para cargas especiales, conexión eléctrica, telecomunicaciones, pasos fronterizos y centros intermedios para cargas, talleres y proveedores. Parte de esas obras excede la capacidad provincial. “Las rutas nacionales, las líneas troncales de transmisión eléctrica, los pasos internacionales, las aduanas y la coordinación fronteriza dependen necesariamente de decisiones federales”.
Fritzsche agrega una condición territorial: “Si una ruta, una línea eléctrica o una red de comunicaciones solamente sirve a un yacimiento, su impacto será limitado. Si además conecta localidades, productores, comercios y otros sectores económicos, la inversión minera se convierte en infraestructura para el desarrollo provincial”.
Entre el 23 y el 25 de noviembre, Fritzsche prevé desarrollar en San Juan una agenda de reuniones con organismos públicos, instituciones educativas, empresas y organizaciones civiles. El eje será precisamente acercar formación, proveedores y necesidades productivas antes de que el ciclo de construcción de los grandes proyectos acelere.
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Periodista y licenciada en Comunicación Social, especializada en el impacto social, educativo y laboral de la minería en San Juan, con foco en oficios técnicos, proveedores locales y desarrollo en comunidades y una mirada inclusiva del sector.