El analista político Fernando Ocampo plantea que el crecimiento minero puede darle otra escala al corredor Coquimbo-Porto Alegre, con San Juan como punto logístico entre Brasil y los puertos chilenos.
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LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Fernando Ocampo, politólogo sostiene que el crecimiento del cobre puede reposicionar a San Juan dentro de un corredor entre Brasil, Argentina y Chile. Agua Negra sería una pieza de esa conexión, con Coquimbo como salida al Pacífico y Porto Alegre como extremo atlántico.
Para Fernando Ocampo, analista político internacional, el alcance debería leerse en una escala mayor. Un corredor capaz de unir a Brasil con Chile atravesando el centro argentino. “Estamos hablando de tres países involucrados”, planteó en diálogo con ACERO Y ROCA. El esquema parte de Coquimbo, atraviesa San Juan y continúa por la región central argentina hasta llegar a Porto Alegre. En ese recorrido, la expansión del cobre sanjuanino aparece como una actividad capaz de aumentar la demanda logística de esa infraestructura.
Brasil amplía la escala de Agua Negra
“Con el crecimiento de los proyectos de cobre sanjuanino, Agua Negra puede dejar de ser solamente una obra de integración fronteriza y convertirse en una infraestructura estratégica para el comercio exterior argentino”, sostuvo el analista.
La diferencia aparece cuando el trazado se extiende hacia Brasil. El corredor proyectado conectaría el océano Pacífico con el Atlántico, utilizando San Juan como puerta de ingreso y salida dentro del territorio argentino. “Es crucial porque fomentaría descomprimir Buenos Aires con los puertos chilenos y conectaría con los puertos de Coquimbo”, señaló.
San Juan como enlace entre Brasil y el Pacífico
“Nosotros somos un puerto seco y eso es lo que va a ser San Juan: un puerto seco para poder dar logística”, afirmó. La idea es que la provincia no funcione solamente como punto de extracción minera, sino también como espacio de circulación de cargas entre ambos océanos. El corredor podría servir no solamente para minería. En su planteo también aparecen agroindustria, pymes, turismo y otros sectores capaces de utilizar una conexión entre Brasil, el centro argentino y Chile.

“Argentina va a ser de paso para un lado y para otro, pero va a tener abiertos los puertos”.
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El cobre podría utilizar la salida chilena
Consultado sobre la posibilidad de que parte del cobre sanjuanino salga hacia Asia utilizando puertos chilenos, Ocampo respondió: “Por supuesto”. Según su análisis, esa alternativa podría modificar la inserción comercial de San Juan.
La salida por Coquimbo permitiría conectar la producción provincial con el Pacífico, mientras el corredor mantendría continuidad hacia el centro argentino y Brasil. Para Ocampo, el impacto sería “exponencial”, aunque para concretarlo reconoce que primero deben desarrollarse obras y servicios en ambos lados de la cordillera.
Argentina, Chile y Brasil necesitan una política común

El corredor, sin embargo, depende de decisiones que exceden a San Juan. Ocampo plantea que los tres países deberían garantizar continuidad institucional para evitar que el proyecto quede atado a cada cambio de gobierno. “Tenemos que hacer políticas de Estado, no políticas de gobierno”, sostuvo.
Eso implica, según explicó, contar con “un plan de infraestructura económico multirregional capaz de mantenerse durante décadas. El objetivo sería que las obras respondan a una estrategia regional y no solamente a necesidades puntuales de transporte de minerales. Se tiene que trabajar por la infraestructura que va a quedar por décadas para poder trabajar y sacar los recursos naturales de Chile, Argentina y Brasil”, indicó.
Brasil también avanza sobre sus propios corredores
La competencia logística regional también forma parte del escenario que describe Ocampo. “Brasil también está haciendo un corredor bioceánico”, señaló, al mencionar otros proyectos que buscan conectar territorio brasileño con salidas hacia el Pacífico.
Para el analista, eso refuerza la necesidad de definir qué lugar quiere ocupar Argentina dentro de los nuevos circuitos comerciales sudamericanos. “El que está más avanzado en proyectos es justamente el de Coquimbo y Porto Alegre”, sostuvo al referirse al corredor que atraviesa San Juan. El trazado también podría incorporar flujos provenientes de Paraguay y Uruguay, ampliando el alcance regional más allá de los tres países principales.
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Agua Negra es una pieza, no todo el corredor

La conexión con Brasil cambia también la forma de mirar Agua Negra. El paso y un eventual túnel serían una pieza dentro de un sistema que requiere rutas, infraestructura fronteriza, capacidad logística y coordinación entre países.
En el material aportado se señala además que las obras necesitan actualización de estudios y nuevas definiciones de financiamiento antes de pensar en su ejecución. Para el especialista, el crecimiento del cobre puede darle una nueva justificación económica al proyecto, pero el corredor tendría un alcance mayor: vincular producción, puertos y mercados entre el Atlántico y el Pacífico.
La discusión pasa entonces de una conexión San Juan-Chile a una pregunta regional: qué papel puede ocupar la provincia dentro de una ruta comercial que una Brasil, Argentina y Chile y cómo puede aprovechar esa circulación para sumar logística, servicios y actividad económica.

Periodista y licenciada en Comunicación Social, especializada en el impacto social, educativo y laboral de la minería en San Juan, con foco en oficios técnicos, proveedores locales y desarrollo en comunidades y una mirada inclusiva del sector.