ESPECIAL ARMINERA 2025
Con una vasta experiencia técnica y política, el ingeniero peruano Antonio Mendoza, ex jefe de gabinete del Ministerio de Energía y Minas del Perú, compartió en Arminera 2025 un análisis profundo sobre las claves para implementar prácticas de sostenibilidad en operaciones mineras a cielo abierto. Su exposición, cargada de experiencias concretas y una mirada regional, ofreció un marco de reflexión necesario para Argentina, en un momento donde los proyectos de cobre y litio multiplican tanto el interés de los inversores como los desafíos ambientales y sociales.
Por Sergio Álvarez

Sostenibilidad: más que una obligación, una estrategia de supervivencia
Según Mendoza, la sostenibilidad en minería no debe limitarse al cumplimiento de normativas ambientales o a acciones de responsabilidad social dispersas. Requiere un enfoque integral que articule a la empresa, al Estado y a las comunidades desde el inicio mismo del proyecto. “No se trata solo de mitigar impactos, sino de generar valor territorial”, sostuvo.
Entre los pilares que destacó se encuentran:
- Gestión responsable del agua, con participación comunitaria en los monitoreos.
- Rehabilitación progresiva de áreas intervenidas.
- Contratación y desarrollo de proveedores locales.
- Comunicación sostenida y transparente con la sociedad civil.
En esa línea, remarcó que la licencia social para operar es un capital intangible que se construye a lo largo del tiempo y que puede perderse si se desatienden las demandas locales. “Sin licencia social, por más permisos legales que se tengan, un proyecto no avanza o se paraliza. Lo hemos visto en Perú y hoy lo vemos en otras partes de América Latina”, alertó.
La experiencia peruana: aprendizajes para la región
El disertante repasó ejemplos de conflictos evitables en Perú que se tornaron emblemáticos por fallas en la gestión social o ambiental. A partir de esos casos, hizo un llamado a construir una minería que dialogue, que escuche y que se adapte a los contextos territoriales. “Es necesario fortalecer los gobiernos regionales, dotarlos de herramientas de gestión y planificación, y evitar la visión centralista que muchas veces aleja decisiones de la realidad local”.
También subrayó la importancia de impulsar alianzas multiactor que integren al sector privado, los Estados y las comunidades en proyectos comunes de desarrollo. “Cuando una comunidad ve que la minería mejora su calidad de vida, desde el acceso a caminos, salud, educación, trabajo, la conflictividad disminuye notablemente”, afirmó.

La mirada argentina: entre oportunidades y desafíos
Para Mendoza, Argentina cuenta con una ventaja: puede observar las experiencias de otros países y construir una política minera sustentable desde el inicio, especialmente en provincias como San Juan, Salta, Catamarca o Jujuy, donde se concentran los principales proyectos.
“La agenda del cobre y del litio es clave, pero debe ir acompañada de una agenda de sostenibilidad robusta. El mundo lo exige, los inversores lo miran y las comunidades lo demandan”, concluyó.
La ponencia del experto peruano dejó una frase que resonó fuerte entre los asistentes: “Una mina sostenible no solo produce minerales, produce confianza, institucionalidad y futuro”.
En momentos donde la industria minera argentina busca consolidar su crecimiento, las lecciones del vecino país invitan a poner la sostenibilidad en el centro de la estrategia.

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