Hace apenas tres años, la mina Gualcamayo tenía fecha de despedida. Gabriel Corvo, gerente general de Minas Argentinas, explica en exclusiva para Acero y Roca por qué Carbonatos Profundos, un yacimiento oculto a 800 metros de profundidad, es hoy la apuesta más ambiciosa del sector del país.

Gualcamayo y el nuevo horizonte de la minería de oro en San Juan
En Jáchal, Gualcamayo lleva más de una década extrayendo oro. Sin embargo, en 2022, el agotamiento de sus reservas tradicionales parecía marcar el final. La llegada de Aisa Group cambió el tablero, en lugar de retirarse, decidieron mirar más profundo. Apostaron por lo que había debajo de todo lo conocido: un depósito de oro que, para ser extraído, exige un salto tecnológico sin precedentes en Argentina.
En diálogo exclusivo con Acero y Roca, Gabriel Corvo, Gerente General de Minas Argentinas, desglosó la anatomía de este gigante que requiere minería subterránea de alta complejidad y una planta de procesamiento que será única en Sudamérica.
Este proyecto Carbonatos Profundos – DCP (Deep Carbonates Project) se basa en una geología particular. A diferencia de otras minas donde el oro se ve en vetas, aquí el mineral está “disfrazado” y repartido en forma microscópica dentro de rocas similares al mármol –calizas-. Esto hace que sea difícil de detectar y, sobre todo, de procesar. Según explica Corvo,“en el DCP, el mineral se encuentra principalmente alojado en rocas carbonáticas, como calizas o dolomías, aunque también contiene sulfuros y minerales asociados como sílice”. El gerente detalla que el sistema se divide en dos estructuras clave: el cuerpo Santiago y el cuerpo Southwest (SW), este último proyectándose hacia las cotas más profundas descubiertas hasta la fecha.
La tecnología POX para el rescate del oro refractario
El gran desafío es que este oro «rebelde» (refractario), está atrapado dentro de otros minerales y no se libera con métodos comunes. Para lograrlo, la empresa construirá una planta de oxidación a presión (POX), que funciona como una gigantesca «olla a presión» tecnológica. A través de calor y presión, esta planta rompe la cápsula de mineral y libera el oro.
Esta planta no solo sería la primera de su tipo en el país, sino una de las pocas en el mundo, posicionando a San Juan en el mapa de la innovación global.
Desafíos técnicos de la minería a 800 metros de profundidad
A 800 metros bajo tierra, las reglas cambian, la temperatura sube y la presión de la montaña es enorme. Por eso, no se puede usar una mina abierta, se requiere minería subterránea de alta precisión. Aquí se aplicarán métodos de extracción por niveles, sacando grandes bloques de roca desde abajo hacia arriba para asegurar la estabilidad.

“Debido al tamaño y a la geometría del yacimiento, se evalúan métodos de explotación masivos, como variantes de sublevel caving, que permite extraer grandes volúmenes de rocas. En términos simples, es un proyecto de oro profundo, en rocas carbonáticas, que requiere un proceso metalúrgico más complejo que el de los yacimientos convencionales”.
Gabriel Corvo, Gerente General de Minas Argentinas
El túnel ERIS: un laboratorio bajo las rocas
Para entender este laberinto subterráneo, en 2025 se construyó el Túnel ERIS, una galería que sirve como centro de operaciones. Desde allí, los geólogos realizan un mapeo de alta resolución para saber exactamente dónde perforar. Al estar ya dentro de la montaña, la precisión es mucho mayor que si intentarán medirlo desde la superficie. “Este túnel se construyó sobre la longitudinal del cuerpo SW a unos 150m promedio por encima del techo mineralizado de este cuerpo”, relata Corvo.
A 800 metros, la presión tectónica y la temperatura obligan a usar herramientas de ciencia ficción. La empresa emplea tecnología como QEMSCAN y XRD para mapear de forma microscópica dónde está el oro. No se trata solo de excavar, sino de entender la química de la roca para que el esfuerzo valga la pena.

Sustentabilidad: el perfil invisible de Carbonatos Profundos
Una de las ventajas más potentes de DCP es su discreción. Al ser una operación subterránea, el impacto visual en el paisaje de Jáchal es significativamente menor y se reduce el área afectada por escombreras.
Corvo enfatiza que la gestión ambiental está tejida en el diseño mismo del proyecto, con controles rigurosos en el uso del agua, la estabilidad geotécnica y el monitoreo del aire, buscando cumplir con los estándares internacionales de gobernanza y trazabilidad, asegurando que las barreras de diseño protejan las variables relevadas en los estudios de línea base, durante toda la vida de la mina. Además, el proyecto ya está moviendo la economía local: “Actualmente, más del 69% de nuestros proveedores de bienes y servicios son nacionales, con un fuerte foco en Jáchal y las zonas aledañas de San Juan”, apunta Gabriel Corvo.
Para Gualcamayo, el horizonte dejó de ser el cierre para convertirse en descubrimiento. En palabras de Corvo, este proyecto no solo busca oro, sino que aspira a empujar los límites técnicos de toda la industria minera argentina. San Juan, una vez más, es el escenario donde lo imposible se vuelve ingeniería.