«El Puntudo»: La ruta olvidada que destraba el conflicto minero-turístico en Calingasta
Durante el conflicto que aisló a Calingasta en los 90, esta ruta de tierra fue su única conexión con San Juan. Ahora, 27 años después, vuelve como la alternativa definitiva al dilema que tensionó al departamento durante semanas: cómo hacer convivir la minería con el turismo sin sacrificar ninguno de los dos.
Por Lucas Laciar

El camino del Puntudo: El diputado Jorge Castañeda recorrió la traza acompañado por el empresario Alfredo Amín (CASEMICA).
Hay caminos que nacen de la necesidad. Y pocos lo hicieron con tanta urgencia como «El Puntudo».
En los 90, cuando los cortes de ruta por la construcción de diques y el cierre de la Ruta 12, dejaban a Calingasta aislada del resto de San Juan, los vecinos encontraron una salida desesperada en una traza de tierra olvidada. Durante meses, ese camino fue su cordón umbilical con la capital. La única manera de llegar, de salir, de seguir adelante. Los calingastinos hacían 300 kilómetros para llegar a San Juan por ese camino. Fue durante la gestión del exgobernador Jorge Escobar.
Hoy, casi tres décadas después, ese mismo camino vuelve a aparecer en el mapa. Pero esta vez no como solución de emergencia, sino como la respuesta posible al dilema que viene tensionando a Calingasta desde hace semanas.
El conflicto minero-turístico que aceleró la búsqueda
En octubre, este medio reveló la preocupación de la Cámara de Servicios Mineros de Calingasta (CASEMICA) ante el paso inminente de 22 camiones diarios con 28 toneladas de mineral cada uno atravesando el corazón de la villa turística. El proyecto Hualilán necesitaba trasladar 450.000 toneladas de material hasta la planta de Casposo, a 165 kilómetros de distancia, en un operativo logístico sin precedentes para la minería sanjuanina.
La propuesta inicial de CASEMICA era clara: construir un puente alternativo tipo pionero que desviara el tránsito pesado del centro urbano, financiado con fondos del fideicomiso minero. «No paremos el laburo«, pedía entonces Alfredo Amín, «pero planifiquemos bien».
La tensión escaló cuando se conocieron los detalles técnicos del proyecto: Challenger Gold había contratado a Orica para explosivos y a Thor para perforación, con movilización prevista para fines de octubre y primera voladura en noviembre. La cuenta regresiva había comenzado, y la infraestructura vial seguía siendo la misma.
A principios de noviembre, tras semanas de gestiones, CASEMICA logró sentar a la mesa a funcionarios del Ministerio de Minería y representantes de todas las operadoras. Hubo consenso en la necesidad de mitigar impactos, pero no hubo solución definitiva. El puente alternativo requería tiempo y fondos. Y el tiempo se acababa. Fue entonces cuando apareció «El Puntudo» como la carta que nadie esperaba, pero que todos recordaban.
Una reunión clave cambia el tablero: el permiso no estaba sellado
Este lunes, en el Centro Cívico, el escenario volvió a reunir a los mismos actores. Según pudo saber este medio, del lado oficial habrían estado el ministro de Minería Juan Pablo Perea; la directora de Desarrollo Minero Mariana Azcona; el secretario de Gestión Ambiental y Control Minero Roberto Moreno y técnicos de Vialidad Provincial.
Además se hicieron presente el diputado Jorge Castañeda, el director de Minería de Calingasta Julio Dávila (el intendente Sebastián Carbajal estuvo ausente), los tres concejales del departamento, referentes de CASEMICA y Carlos Devit (presidente de la Cámara Empresaria de Calingasta Asociación Civil (CaEmCa) que representa a los comerciantes y proveedores turísticos de Barreal.
Pero lo que cambió todo fue una revelación inesperada: Alfredo Amín, vocero de CASEMICA, lo contó después con alivio: el permiso para que 22 camiones diarios crucen Villa Calingasta por la Ruta 149 no está sellado.
«Nos dijeron que hasta hoy tenían plazo para sellar. Públicamente se había dicho que esto ya estaba aprobado… pero no es así. Si el mineral es de acopio, podría estirarse un tiempo más y ver qué sale», explicó Amín. Esa pausa administrativa, ese respiro que nadie esperaba, le dio espacio a la alternativa. Y la alternativa tiene nombre propio: El Puntudo.
¿Qué es la ruta minera «El Puntudo»?

Mapa del recorrido propuesto para «El Puntudo», la ruta minera que conectaría la Ruta 436 (Iglesia) con la vieja Ruta 412/149 (Villanueva).
La propuesta del «Camino del Puntudo,» presentada formalmente por el Diputado Jorge Castañeda y defendida por Alfredo Amín ante el gobierno provincial.
Consiste en rehabilitar una huella de 63 kilómetros exactos que no ha recibido mantenimiento durante 27 años, aunque se considera en muy buenas condiciones para ser arreglada rápidamente. El objetivo de la propuesta es ofrecer una traza solamente minera que evite el ingreso de camiones a Villa Calingasta, conectando la Ruta 436 (que va a Iglesia) con la vieja Ruta 412/149 (entre Las Flores y Villanueva). Geográficamente, la ruta alternativa es más beneficiosa ya que, aunque tiene un tramo de subida de aproximadamente 20 o 21 kilómetros (que incluye transitar Puchuzun), luego predomina el llano y una pendiente muy pequeña de bajada hasta Villanueva, ahorrando entre 23 y 30 kilómetros hasta llegar a Casposo.
No obstante, este trazado requeriría la construcción de un puente alternativo en Villanueva, dado que el existente no soportaría más de 20 toneladas.
Trazando el itinerario del camino
El diputado Castañeda, que recorrió la traza el sábado pasado, describió sus ventajas con precisión: «Para entrar a Calingasta por la ruta actual tenés que subir y bajar la Cuesta del Colorado, y después volver a subir y bajar más alto que el Colorado. En cambio, El Puntudo tiene una subida de 20 kilómetros y después es todo llano. Los camiones cargados irán por el llano, con una pendiente mínima bajando hacia Villanueva. Además, se ahorran entre 23 y 30 kilómetros hasta llegar a Casposo».

La propuesta de la ruta minera El Puntudo incluye transitar por la zona de Puchuzun, en Calingasta.
La idea es clara: que sea un camino de uso exclusivo para la minería. «Hay que aclararle a la gente que es para uso minero. No lo recomendamos para el tránsito normal, aunque tampoco se le podría negar el paso a un turista en 4×4″, aclaró Castañeda.
Lo que la propuesta busca es ambicioso pero simple: conectar directamente Hualilán con Casposo, dos proyectos que —como publicó este medio en octubre— están listos para iniciar operaciones con contratos firmados, equipos movilizados y planta de procesamiento reacondicionada. Pero sin que los camiones pesados atraviesen el corazón turístico de Villa Calingasta.
Es, en esencia, la solución que todos buscaban pero nadie había planteado formalmente hasta ahora.

El llano que menciona Castañeda: gran parte del trayecto de «El Puntudo» es plano, facilitando el tránsito de camiones mineros.
El argumento que más pesó: la licencia social
En la reunión, los representantes locales no se limitaron a hablar de kilómetros y pendientes. Fueron al fondo del asunto, al nervio más sensible de la minería argentina: la licencia social. «Los de turismo fueron los que más fuerte hicieron», recordó Amín. «Dijeron: ‘Miren, ustedes nos van a matar el turismo'».
Pero hubo algo más. Algo que hizo ruido en el despacho del ministro. «Le dijimos: ¿no están preocupados de que si hubiese —ni Dios lo permita— un accidente, les complique la licencia social al resto de las empresas?’ Esa es la verdadera historia que hay detrás de esto», relató Amín.
El argumento no es abstracto. En un contexto donde la reactivación de Casposo promete 200 empleos directos y donde proyectos como Los Azules, Altar y Coipita observan atentamente lo que pase en Calingasta, un conflicto mal manejado puede tener consecuencias provinciales.
Y luego agregó algo que explica por qué el tema de las rutas es tan sensible en Calingasta: «En el año 98 nos cortaron la ruta definitivamente y los calingastinos teníamos que hacer 300 kilómetros para llegar a San Juan… Vos le decís ‘ruta’ y se te para el pueblo. Lo toman como un sentimiento».
El desafío del puente en Villanueva y el fideicomiso

Imagen ilustrativa (DE ACERO Y ROCA) del convoy minero. La propuesta del puente pionero en Villanueva es clave para viabilizar la ruta de El Puntudo.
La propuesta de «El Puntudo» no está libre de obstáculos. Su viabilidad depende de una obra concreta: un puente en la zona de Villanueva.
«Obviamente tenés que transitar Puchuzun, pero el impacto es totalmente distinto. Son comunidades olvidadas que por ahí no les vendría mal un poco de movimiento vehicular… pero habría que hacer un puente en Villanueva», explicó Amín.
Este no es un tema nuevo. Como informó este medio hace tres semanas, CASEMICA ya había planteado la urgencia de esta infraestructura y propuesto una solución concreta para su financiamiento: utilizar los fondos del fideicomiso minero del proyecto Hualilán.
El argumento sigue vigente y ahora cobra más fuerza: si Calingasta va a soportar el impacto logístico de una mina que está en Ullum, es justo que una parte de esos fondos se destine a obras que beneficien a la comunidad local. Un puente que no solo sirva para desviar el tránsito minero, sino que conecte comunidades y mejore la calidad de vida de todos los calingastinos.
Próximos pasos: Vialidad evaluará la traza
El lunes no hubo decisión final, pero sí hubo escucha. Y eso, después de semanas de tensión, significa mucho. Aunque la ausencia del intendente resonó en un comentario que, según trascendió habría dicho un alto funcionario en el encuentro: “la próxima traigan al intendente, que lo he visto en TikTok, pero no le conozco la cara”.
Castañeda presentará una comunicación en la Legislatura para darle marco institucional a la propuesta. Los equipos técnicos de Vialidad Provincial se comprometieron a hacer un recorrido de campo para evaluar la traza. Y el Ministerio tomó nota de todo: impacto ambiental, trazado vial, financiamiento.
«La conclusión es que nos dijeron: ‘Señores, los estamos escuchando'», resumió Amín. «En ningún momento vamos a poner palos en la rueda para que la minería no arranque, olvídate. Yo soy pro minero toda la vida». El mensaje del sector empresarial local es claro: apoyan la minería, pero quieren que se haga bien. Que no pase por arriba del turismo, no ponga en riesgo lo que tanto les costó construir y no comprometa la licencia social que toda la provincia necesita para seguir creciendo.
La mirada verde: el debate por los camiones eléctricos

La minería global avanza hacia camiones eléctricos para reducir la huella de carbono, una alternativa sostenible para proyectos en San Juan.
Mientras la discusión avanza en San Juan, una pregunta planea sobre toda la industria: ¿no es momento de que la minería argentina adopte tecnologías más sustentables?
En un contexto global donde la descarbonización dejó de ser una aspiración para convertirse en una exigencia, varios grupos ambientalistas locales vienen planteando que los nuevos proyectos mineros deberían considerar el uso de camiones eléctricos o tecnologías eco-amigables para reducir su huella de carbono.
La tendencia mundial es clara. En Chile, la minera SQM ya opera camiones eléctricos de alto tonelaje que recorren 86 kilómetros por tramo, dejando de emitir 12 toneladas de CO2 anuales por vehículo. En Perú, la mina La Arena incorporó una flota de 50 camiones eléctricos de 91 toneladas. Y en septiembre de 2024, Argentina dio su primer paso con el primer camión minero 100% eléctrico operando en Mendoza, en las canteras de Holcim.
Pero quizás el caso más impactante es el de China, donde en mayo de 2025 comenzaron a operar 100 camiones autónomos totalmente eléctricos en la mina de Yimin, en Mongolia Interior. Cada uno transporta 90 toneladas, funciona 24/7 sin conductor, y soporta temperaturas de hasta -40°C.
Hualilán evalúa propuestas
Según pudo saber ACERO Y ROCA, desde Hualilán, este fin de semana estuvieron en un trabajo de evaluación de dos de los tres proyectos presentados. La empresa junior estaría analizando los proyectos de los puentes que propone el empresariado local, en lo que representa un avance concreto hacia la definición de la infraestructura necesaria para resolver el conflicto logístico.
«El Puntudo»: una segunda oportunidad para hacer las cosas bien
El proyecto Hualilán y la reactivación de Casposo prometen regalías históricas y empleo en una provincia que hace 17 años no ve una nueva mina en producción. Pero para que ese crecimiento sea sostenible, necesita consenso. Necesita que la comunidad sienta que la escuchan.
En ese sentido, «El Puntudo» representa algo más que un atajo en el mapa, implica la evolución de un reclamo que comenzó con la propuesta del puente alternativo, se consolidó en la reunión de consenso de noviembre, y ahora encuentra su expresión más clara: un corredor minero exclusivo que no compita con el tránsito turístico.
Es la posibilidad de que la minería y el turismo no se miren como rivales, sino como parte de un mismo proyecto de desarrollo. Es la oportunidad de hacer las cosas distinto, con planificación, con escucha, con infraestructura pensada para el largo plazo, y es también, un recordatorio: a veces las mejores soluciones no están en lo nuevo, sino en recuperar lo que una vez nos salvó.
Con equipos movilizados en Hualilán, contratos firmados con Orica y Thor, y la planta de Casposo lista para procesar, la cuenta regresiva continúa. Pero ahora, por primera vez en semanas, hay una alternativa concreta sobre la mesa. Una alternativa que todos conocían, pero que nadie se había atrevido a plantear formalmente hasta este lunes. El Puntudo no es solo un camino. Es una segunda oportunidad para hacer las cosas bien.
