Javier Jara advierte que la provincia tiene entre tres y cinco años para formar su capital humano antes de depender del talento importado. La falta de articulación entre academia e industria amenaza la ejecución de los grandes proyectos cupríferos locales.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
El estratega Javier Jara analizó el déficit técnico en San Juan. Advierte que sin inversión privada inmediata en formación, los megaproyectos de cobre enfrentarán sobrecostos, sugiriendo un corredor de talento andino con Chile para suplir la falta de personal calificado en los próximos tres a cinco años.
La brecha que amenaza el ritmo de los proyectos cupríferos
El desarrollo de pórfidos de cobre como Josemaría, Los Azules o Filo del Sol expone una realidad incómoda en San Juan: la infraestructura humana no avanza al mismo ritmo que la ingeniería de detalle. El estratega de negocios y especialista en geopolítica Javier Jara, puso sobre la mesa el diagnóstico.
«Lo primero que observé es una brecha entre la velocidad a la que están avanzando los proyectos y la velocidad a la que se está desarrollando el talento especializado«, disparó Jara. El analista remarcó que la matriz actual exige estándares muy diferentes a los del inicio de la era del oro en la provincia. «La minería actual, especialmente la minería de cobre, requiere capacidades mucho más sofisticadas que hace diez o quince años».

Radiografía del empleo: Los tres puntos ciegos de la oferta laboral local
La radiografía de Jara sobre el terreno local es cruda y directa. Detectó tres áreas de vacancia que amenazan la operatividad futura:
- Técnico-operacional: Faltan perfiles con experiencia comprobable en gran minería, específicamente en mantenimiento predictivo, automatización, planificación y procesamiento de minerales complejos.
- Experiencia práctica: El sistema académico entrega profesionales formados, pero huérfanos de horas de vuelo en operaciones de escala mundial.
- Articulación: Las currículas universitarias y técnicas caminan por una vereda distinta a las necesidades urgentes de los campamentos.
«El desafío no es solo generar empleo, sino generar empleabilidad minera avanzada. Y eso requiere anticipación estratégica».
Cuenta regresiva: San Juan tiene cinco años para evitar la «importación» de personal
Los tiempos de la minería no perdonan la inacción. San Juan enfrenta un ultimátum temporal para no convertirse en un mero espectador de su propia riqueza. Jara calcula que la provincia está «en una ventana decisiva de entre tres y cinco años«. Este lapso coincide exactamente con el cronograma crítico de construcción y puesta en marcha de los gigantes cupríferos.
Si el ecosistema local fracasa en esta ventana, la consecuencia es matemática: «la región inevitablemente dependerá de talento importado desde Chile, Perú o incluso otros mercados».
El problema se agrava por el contexto global. La transición energética desató una cacería mundial de talentos orientada al cobre, el litio y los minerales críticos. «No estamos frente a un desafío local, sino frente a una competencia internacional por capacidades», advirtió el especialista. Formar líderes de procesos y supervisores tiene curvas de aprendizaje largas que no se resuelven con un curso de verano.

Lecciones desde Chile: Evitar los errores del pasado
Con décadas de ventaja en la extracción masiva de cobre, Chile ofrece un espejo donde Argentina debe mirarse, no para copiar, sino para auditar fracasos. Jara explicó que el éxito del país vecino no radicó en una ley mágica, sino en la «estabilidad institucional, continuidad de políticas públicas y una industria minera de largo plazo».
El sistema chileno logró sentar en la misma mesa a operadoras, proveedores, Estado y universidades. Entendieron que la extracción tracciona cadenas de valor inmensas, mutando la oferta educativa de oficios básicos a especialidades de alto calibre como la geometalurgia y la gestión de datos.
La minería como industria tecnológica pesada
«Hoy la minería chilena funciona casi como una industria tecnológica pesada», definió Jara. Sin embargo, llegar a este punto costó caro. El analista marcó los errores iniciales de Chile que San Juan está repitiendo: reaccionar tarde ante el crecimiento operativo, lo que disparó los sobrecostos y la rotación de personal; y subestimar la sofisticación tecnológica, creyendo que solo se necesitaría mano de obra tradicional.
El mensaje para el mercado argentino es claro: «El capital humano no puede abordarse como una política reactiva, sino como infraestructura estratégica. Hoy un centro de entrenamiento minero puede ser tan importante como una línea eléctrica o una ruta».
Por qué las empresas deben crear sus propias academias técnicas
Para capturar las inversiones proyectadas que superan los US$7.000 millones, la pasividad corporativa ya no es una opción. Frente a un Estado argentino con evidentes restricciones fiscales y burocráticas, la industria privada debe tomar las riendas de la formación.
«En minería, esperar que el Estado resuelva completamente la formación de capital humano suele ser poco realista», apuntó Jara. Las operadoras y grandes contratistas deben abandonar la idea de que capacitar es un ítem de Responsabilidad Social Empresarial (RSE). Hoy es «gestión de riesgo operacional».
La inacción se paga en la hoja de balance: retrasos en los cronogramas, desplome de la productividad o paradas de planta por falta de personal idóneo. El modelo exigido es híbrido y agresivo, requiriendo que las empresas financien «academias técnicas, programas duales, certificaciones aceleradas y formación práctica en faena.v Formar personas ya no es un gasto, es una inversión estratégica».
Integración transandina: El plan para homologar certificaciones con Chile y Perú
Lejos de una disputa fronteriza por los ingenieros disponibles, Jara propone una salida pragmática: el diseño de un «corredor de talento minero andino«. Esta integración táctica entre Chile y Argentina busca potenciar las fortalezas de ambos. Chile aporta el músculo de la experiencia operativa acumulada; Argentina, la tracción de una cartera de proyectos de clase mundial.
El especialista delineó cuatro acciones ejecutables a corto plazo:
- Homologación inmediata de certificaciones técnicas.
- Desarrollo de programas binacionales de entrenamiento en faenas activas.
- Facilitar la movilidad fronteriza de supervisores y especialistas críticos.
- Consolidar alianzas transandinas entre universidades e industria.
«El desafío no es competir entre países, sino lograr que Sudamérica compita como plataforma minera global frente a otras regiones del mundo».

El debate sobre el cobre en Argentina ya superó la instancia de los estudios de prefactibilidad y los permisos ambientales. La verdadera licencia para operar hoy se dirime en las aulas y en los centros de entrenamiento. Si la industria minera local no asume el costo de capacitar con los estándares del siglo XXI de manera inmediata, los yacimientos sanjuaninos serán operados por manos foráneas, reduciendo el impacto económico real en la provincia y transformando la promesa del cobre en una victoria a medias. La geología puso el mineral; la industria debe poner el conocimiento.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.