La geóloga y especialista en Gestión de Proyectos de Arquitectura y Urbanismo Natalia Mazzeo explica cómo la ciencia del subsuelo previene sobrecostos estructurales y propone entender a la ciudad como una «expresión material de la minería» para lograr una planificación urbana resiliente y sostenible aplicando una geología urbana.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
La geología urbana surge como una base técnica crítica para mitigar riesgos de inundación y subsidencia en ciudades de Cuyo. Al integrar tecnologías mineras como el modelado 3D y el mapeo satelital, esta disciplina permite gestionar el ciclo de vida de los materiales extractivos en el patrimonio construido.
El déficit de la planificación: cuando la ciudad ignora el subsuelo
En la Argentina, y específicamente en la región de Cuyo, persiste un desequilibrio territorial donde muchas decisiones urbanas se toman sin considerar variables geotécnicas e hidrogeológicas preventivas. Según explica la Mgter. Natalia Mazzeo, esto deriva en ciudades que se expanden sobre laderas inestables o zonas inundables.
«La geología urbana no es un complemento, sino una base técnica fundamental para planificar ciudades más seguras», afirma Mazzeo. La falta de estudios previos no solo aumenta la exposición al riesgo ambiental, sino que genera sobrecostos directos en el mantenimiento de infraestructuras críticas y del patrimonio histórico. En sectores vulnerables, esta carencia de planificación se traduce en asentamientos en áreas no aptas para la habitabilidad.

La ciudad como «expresión material» de la industria minera
Uno de los puntos más disruptivos de la visión de Mazzeo es el reconocimiento de que toda estructura urbana es, esencialmente, minería transformada. Desde el hormigón y el cemento hasta los metales y las rocas ornamentales, la ciudad depende de recursos extraídos de canteras y yacimientos.
Su enfoque propone que el ciclo de vida del material minero no termina con la extracción, sino que continúa en el ecosistema urbano. Es aquí donde disciplinas como la petrografía y la mineralogía son vitales para entender cómo envejecen los materiales frente al clima seco y la amplitud térmica de San Juan.
El uso de adobe, mármoles o granitos en edificios históricos requiere un diagnóstico técnico que evite patologías por humedad o meteorización diferencial.

De la mina a la calle: tecnología de punta para ciudades resilientes
La transferencia tecnológica desde la gran minería hacia el urbanismo representa una oportunidad sin precedentes. Herramientas como la geofísica, los sensores remotos, el modelado 3D y el monitoreo de deformaciones, habituales en un yacimiento, son perfectamente extrapolables para identificar discontinuidades estructurales en la ciudad.
Para Natalia Mazzeo, la ciudad debería estudiarse con la misma rigurosidad técnica que una mina. Las competencias del geólogo explorador, acostumbrado a interpretar sistemas complejos donde el subsuelo es invisible, son fundamentales para anticipar conflictos entre la infraestructura y el medio físico. Esta capacidad de lectura del terreno permite hoy desarrollar mapas de susceptibilidad y herramientas de prevención antes de que los problemas afecten a la población.
Identidad y memoria: el patrimonio de los pueblos mineros
A su vez es fundamental poner el foco en aquellas localidades cuya existencia es consecuencia directa de un yacimiento. En estos territorios, el valor es doble: existe un patrimonio construido y un patrimonio geológico-minero que define la identidad cultural.
«La idea no es entender la minería únicamente como una actividad productiva, sino como parte de la memoria territorial», destaca Mazzeo. Proyectos de geoturismo, recuperación de pasivos y puesta en valor de antiguas estructuras mineras permiten resignificar el paisaje y ofrecer nuevas alternativas de desarrollo sostenible para estos pueblos de la cordillera.
Sostenibilidad y economía circular: el cruce de los ODS
Bajo el paraguas del ODS 11 (Ciudades Sostenibles), la sostenibilidad urbana y la sostenibilidad extractiva convergen en la gestión responsable del territorio. Mientras la minería actual se enfoca en la trazabilidad y la reducción de huella, las ciudades demandan una infraestructura más eficiente.
Una propuesta integral implica pensar el territorio como un sistema: de dónde vienen los materiales, cómo se extraen y qué ocurre con los espacios extractivos tras el cierre de mina. Esta mirada permite vincular la planificación urbana con la economía circular, asegurando que los recursos geológicos sean funcionales a largo plazo sin comprometer la resiliencia del entorno natural.
El imperativo técnico de la prevención
La geología urbana deja de ser una curiosidad académica para convertirse en un imperativo económico y social. En un contexto donde el cambio climático y la expansión demográfica presionan sobre los recursos de San Juan, contar con diagnósticos técnicos precisos del subsuelo es la única garantía para evitar desastres de infraestructura. La visión de la especialista nos recuerda que el progreso de una sociedad no se mide solo por lo que construye hacia arriba, sino por lo bien que conoce el suelo que la sostiene.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.