María José Asenjo Muñoz es ingeniera civil especialista en Obras Hidráulicas y en Ingeniería de Camino de Montaña. La experta analiza los desafíos técnicos de la minería en San Juan y explica cómo el diseño vial y la hidráulica son los pilares que garantizan la rentabilidad y la licencia social del sector mediante la infraestructura minera.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
La infraestructura cordillerana es parte del sistema productivo. Una gestión integral con SIG y modelos hidrológicos previene paradas, optimiza costos y asegura la continuidad operativa ante climas extremos, transformando simples accesos en corredores estratégicos para el desarrollo del cobre y la sostenibilidad del negocio minero.
La nueva perspectiva de las obras: La infraestructura como corazón del negocio
En el complejo escenario de la minería de San Juan, la percepción tradicional de los caminos y drenajes está mutando. Ya no se trata de «llegar al sitio», sino de cómo ese camino garantiza que la producción no se detenga. Para Asenjo Muñoz la distinción es vital. “En minería de alta montaña, la infraestructura no es el camino hacia la operación: es parte de la operación misma”.
Esta visión desplaza la idea de la obra civil como un soporte secundario. En la práctica, un diseño deficiente impacta directamente en el bolsillo de las operadoras. Si el camino falla, la flota se detiene.

«La gestión integral de estos activos incide en la rentabilidad porque un camino operativo, un drenaje bien diseñado o una gestión eficiente del agua pueden definir si una flota llega a tiempo, una planta mantiene su ritmo o una ventana climática se aprovecha o se pierde”.
La falta de mantenimiento o un diseño que no contemple la variabilidad climática de la cordillera genera un efecto dominó: mayores tiempos de ciclo, incremento del consumo de combustible y un deterioro prematuro de los equipos de transporte. En minería, donde el volumen y la precisión mandan, la continuidad vale tanto como la ley del mineral.
El gran reto del cobre: Superar las restricciones logísticas de escala mundial
Con la fiebre del cobre golpeando las puertas de San Juan, la escala de los proyectos demanda estándares internacionales. Sin embargo, el entusiasmo choca con una realidad geográfica implacable. Asenjo Muñoz identifica que los principales obstáculos no están sólo bajo tierra, sino en la superficie: los accesos de alta montaña, la logística de cargas pesadas y la integración binacional con Chile.
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El diseño geométrico de los caminos deja de ser una formalidad técnica para convertirse en una variable financiera. Un radio de giro mal calculado o una pendiente excesiva no solo vuelven el trayecto más peligroso, sino que “encarece el mantenimiento y limita la eficiencia de toda la operación”. A esto se suma la dinámica de los ríos de cordillera. No son simples arroyos; son sistemas que, ante una crecida, pueden borrar del mapa la logística de un proyecto en horas. Por eso, la ingeniería debe “acompañar la lógica natural del agua, no forzarla con soluciones improvisadas”.
Para superar estos limitantes, la propuesta es clara: integrar la ingeniería y la gestión de riesgos desde el primer día. No sirve de nada abrir una huella si no puede soportar el paso de equipos pesados bajo condiciones de nieve o arrastre sólido.
Licencia social: Construir confianza desde el respeto al terreno

Un aspecto que muchas veces se ignora en las mesas técnicas es cómo la infraestructura influye en la percepción de la comunidad. Para María José, la licencia social se gana demostrando responsabilidad técnica en el territorio. Una planificación que respete las vegas, los cauces y las zonas de escurrimiento envía un mensaje potente de cuidado ambiental.
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“La licencia social no se construye solo comunicando beneficios; se construye demostrando responsabilidad en el territorio”, afirma la ingeniera. Cuando la comunidad ve que las obras están pensadas para durar y proteger el entorno, la confianza en el proyecto crece. Además, estas obras dejan una capacidad instalada en la provincia, fortaleciendo una cadena de conocimiento técnico y servicios que trasciende a la mina misma. La infraestructura resiliente es, en última instancia, una “decisión de negocio responsable que puede habilitar o frenar el desarrollo de un yacimiento».
Tecnología y datos: el arsenal para vencer la incertidumbre
Frente a los riesgos climáticos, la intuición no alcanza. La especialista destaca la incorporación de herramientas de vanguardia como los Sistemas de Información Geográfica (SIG/GIS) y la modelación hidrológica e hidráulica. Estos sistemas permiten cruzar datos de pendientes, nieve, aluviones y tránsito de equipos en una sola plataforma para la toma de decisiones.
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El uso de drones, imágenes satelitales y monitoreo climático en tiempo real permite que la ingeniería de gabinete se encuentre con la realidad del campo. En alta montaña, cada dato bien interpretado es una detención que se evita. El enfoque profesional que se impone es el de una infraestructura “más segura, trazable, resiliente y alineada con los desafíos climáticos de la cordillera”. Esta conexión entre tecnología y operación es lo que permitirá a la minería sanjuanina dar el salto de escala que el mundo reclama.

La montaña no perdona la improvisación
La minería en San Juan ha llegado a un punto de madurez donde la infraestructura ya no puede ser tratada como un costo variable o un «mal necesario». La visión de expertos como María José Asenjo Muñoz pone blanco sobre negro: en la hostilidad de la alta montaña, la ingeniería es el seguro de vida del capital. Si la industria pretende liderar la transición energética global con su cobre, debe entender que la resiliencia de sus caminos y la inteligencia de su gestión hídrica son tan valiosas como el mineral que yace en la roca. Proyectar con excelencia no es una opción técnica, es la única garantía de permanencia en un territorio que no perdona la improvisación.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.