
Agustina Gueglio es una ingeniera industrial de 26 años y actualmente es analista en inteligencia artificial en Los Azules. El camino entre esos dos puntos pasó por Barcelona, el MIT y una convicción que repite cada vez que puede: los datos son el verdadero cuello de botella de cualquier organización.

De San Juan a Barcelona y de vuelta

La historia de Agustina no empieza en una multinacional ni en una startup tecnológica. Empieza en las aulas de la UNSJ. Después de recibirse, decidió irse a especializarse. «En 2024 me fui a Barcelona a hacer una maestría en Big Data Analytics en EAE Business School. También estuve trabajando allá, aprendiendo cómo trabajan en otros países, lo que ayuda a implementar cosas nuevas cuando volvés», relata.
Primerad medidas: una política y seis semanas de capacitación

Antes de implementar cualquier herramienta, Agustina entendió que el primer paso no era técnico, sino cultural. Los Azules usa plataformas de IA. Pero la empresa definió reglas. «Lo primero que se hizo fue una política que firmaron todos los usuarios de la empresa. Tiene tres puntos principales: uso responsable, usar solo las herramientas que brinda la empresa, y anonimizar la mayor cantidad de datos posibles antes de subir información«, explica.
La diversidad del equipo fue el primer desafío. Había gente que ya usaba IA con fluidez y gente que nunca la había tocado. El objetivo era mostrarle a cada uno el valor que la herramienta podía aportarle en su trabajo específico. «No se habla de la IA como que te resuelve todo. Tiene bastantes errores, más que nada por alucinaciones y sesgos. Si escala algún proyecto puede ser un riesgo bastante importante», detalla Agustina.
Después vino la capacitación obligatoria para toda la empresa. Seis semanas, dos horas por semana. El contenido no fue solo técnico: también casos prácticos.
El ejemplo que lo explica todo: 70 mails automatizados

La teoría es una cosa. Los resultados son otra. Agustina tiene un ejemplo concreto que resume qué significa aplicar IA en una empresa minera. En el área de finanzas, parte del trabajo diario consistía en descargar comprobantes y órdenes de pago, organizarlos por proveedor en carpetas y enviar un mail a cada uno con su documentación. Hasta 70 mails por día. Media mañana consumida en una tarea repetitiva.
«Hoy todo ese proceso está automatizado. Es una tarea que sigue patrones y siempre al final tiene que haber una revisión humana. Lleva un tiempito en desarrollarse porque no pueden haber equivocaciones, pero el ahorro de tiempo es grande», resume.
Ese es el modelo de los llamados «quick wins«: proyectos pequeños, de impacto rápido y visible, que demuestran el valor de la herramienta antes de escalar a algo más complejo. «Una vez que tenés la base de datos bien armada y confiable, cualquier desarrollo que empieces a hacer va a ser exitoso. El cuello de botella es siempre la calidad de los datos.»
El mensaje para los jóvenes sanjuaninos

«Yo siempre digo que la IA te ayuda como soporte y que todos deberían saber más o menos de que va. Poder tener esa herramienta le agrega mucho valor al trabajo que uno está haciendo, sin importar el área o la carrera que estudió. Es un elemento superversátil, que tiene mucho potencial. No hace falta ser especialista en IA, sino poder usarla como soporte«, relata la ingeniera.
La minería sanjuanina no solo necesita operadores de maquinaria y geólogos. También necesita personas que sepan qué hacer con los datos que esa maquinaria y esa geología generan todos los días. Agustina Gueglio ya está haciendo eso. Y lo hace desde San Juan.

Periodista y Licenciado en Comunicación Social, integra el equipo editorial de Acero y Roca. Especializado en actualidad y política minera, se encarga de la cobertura de proyectos y el análisis de la realidad provincial con un enfoque activo y comprometido con la información de primera mano.