La minería de cobre en la Argentina atraviesa una metamorfosis histórica que promete transformar la matriz productiva del país. Con el Distrito Vicuña a la cabeza, la provincia de San Juan se alista para dar un salto cuantitativo y cualitativo que la colocará en la mesa chica de los gigantes mundiales de la minería metalífera.

En una entrevista en el Club de Inversores , José Morea, máxima autoridad ejecutiva de Vicuña para Argentina y Chile, trazó la hoja de ruta estratégica de este mega emprendimiento integrado de escala global. La iniciativa busca extraer volúmenes monumentales de cobre, oro y plata en plena cordillera sanjuanina y a la vez revitalizar el tejido socioeconómico regional mediante una inversión conjunta que superará los 18.000 millones de dólares durante sus diferentes etapas de ejecución.
Un cronograma por etapas bien definido
El plan de desarrollo trazado por la operadora contempla una estrategia progresiva y escalonada para asegurar la viabilidad financiera y la sostenibilidad operativa:
- Etapa 1 (Josemaría): Esta fase inicial requerirá un desembolso estimado en 7.100 millones de dólares. Según confirmó Morea, la meta prioritaria de la compañía es rubricar la Decisión Final de Inversión (FID) antes de que concluya el año en curso. Cumplido este hito formal, las obras avanzarán intensivamente con la vista puesta en iniciar la producción y concretar el primer embarque de exportación de concentrado de cobre para el año 2030.
- Etapas 2 y 3 (Filo del Sol): Se abocarán a la incorporación completa de Filo del Sol. Esta ampliación permitirá expandir exponencialmente la capacidad de procesamiento del distrito minero. Para acompañar esta escala, se requerirá infraestructura complementaria en el país vecino que demandará otros 6.000 millones de dólares adicionales del lado chileno.
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El impacto socioeconómico y el verdadero efecto multiplicador
Frente a la idea errónea de que la minería genera un derrame económico acotado en las comunidades donde opera, Morea fue categórico y aportó métricas contundentes sobre la dinámica laboral e industrial que desencadenará el proyecto en Cuyo.
Durante el pico de la etapa de construcción estimado para transcurrir dentro de los próximos tres a cuatro años, la demanda ocupacional alcanzará una cifra de aproximadamente 12.000 puestos directos de trabajo y la movilización de cerca de 55.000 empleos indirectos en la cadena de valor. Este pico operativo demandará la integración masiva de pequeñas y medianas empresas locales en rubros tan diversos como la hotelería, la gastronomía regional, la indumentaria industrial, la logística pesada y el transporte técnico especializado.
Inyección fiscal y divisas para la región
En el aspecto macroeconómico y fiscal, las estimaciones sustentadas en precios de consenso sumamente conservadores señalan que, una vez operativos, los depósitos generarán exportaciones anuales de entre 6.000 y 7.000 millones de dólares. Este caudal comercial asegurará un ingreso permanente y sostenido de regalías tanto para las arcas de la provincia de San Juan como para el municipio de Iglesia, donde se asienta el emprendimiento.
De igual manera, el flujo inicial de Inversión Extranjera Directa (IED) que ingresará mediante la cuenta capital durante la fase previa de construcción significará una inyección monetaria determinante para oxigenar la economía nacional antes de la entrada formal en régimen del yacimiento.

Competitividad sanjuanina y el papel clave del RIGI
Un aspecto central que destacó el ejecutivo es el posicionamiento institucional de San Juan, consolidada como la jurisdicción minera más atractiva y mejor ranqueada de toda Latinoamérica según los informes internacionales del prestigioso Instituto Fraser.
Sin embargo, Morea remarcó que las condiciones geológicas e institucionales locales necesitaban un instrumento de equiparación macroeconómica. En este sentido, la aprobación del RIGI actuó como una condición sine qua non, que sumada a la gestión gubernamental sanjuanina, permitió estabilizar y equilibrar Argentina frente a competidores históricos en la minería de cobre como Chile y Perú.

Asimismo, la instrumentación técnica y operativa del Tratado Minero Binacional entre Argentina y Chile resulta una herramienta indispensable. Este marco institucional garantiza la fluidez operativa a lo largo de la frontera andina, evitando trabas burocráticas innecesarias y simplificando el tránsito de insumos, personal y maquinaria a ambos lados de la cordillera.
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Transición energética e inteligencia artificial: motores de la demanda mundial
En relación con el escenario del mercado global, la demanda de cobre atraviesa un ciclo expansivo histórico sin precedentes. A la electrificación progresiva impulsada por la transición hacia energías limpias y los vehículos eléctricos, se le sumó recientemente el auge desmedido de los centros de datos requeridos por la inteligencia artificial. A esto se añade una tendencia demográfica estructural hacia una mayor electrificación en economías en desarrollo.
«Descubrir y poner en marcha un yacimiento minero de alta ley demanda habitualmente entre 10 y 20 años de estudios y desarrollo. En un contexto global donde la oferta está severamente tensionada, proyectos de la escala y calidad geológica como el Distrito Vicuña quedan posicionados en un lugar verdaderamente privilegiado e insustituible«, declaró Morea.
De esta manera, Vicuña no representa únicamente una oportunidad de inversión millonaria, sino la piedra angular sobre la cual San Juan y la Argentina consolidarán su estatus como actores insustituibles en la provisión de los minerales críticos que el planeta necesita con urgencia.

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