El ingeniero Daniel Cabrera analiza el peso del ácido sulfúrico en proyectos de cobre con lixiviación y SX-EW. Advierte que el insumo impacta en costos, logística y proveedores, pero que ningún proyecto depende de una sola variable.

El insumo que empezó a pesar más
El cobre no se define solo por la ley del mineral, el precio internacional o el financiamiento. En proyectos que utilizan lixiviación y producción de cátodos mediante SX-EW, el ácido sulfúrico ocupa un lugar mucho menos visible para el público, pero central para la ingeniería económica de una operación.

«En la lixiviación de cobre, el ácido sulfúrico es un reactivo fundamental y su contribución a los costos es importante. No se trata de un insumo marginal ni reemplazable de manera simple. Es parte del corazón químico del proceso.».
El tema ganó peso porque los grandes proyectos cupríferos de San Juan empezaron a mirar con más detalle no solo cómo producir cobre, sino con qué insumos, desde dónde llegarán, a qué precio y con qué nivel de riesgo logístico.
Sensibilidad económica, no alarma aislada
Cabrera aclara un punto técnico importante: “Los estudios económicos sobre un proyecto incluyen estudios de sensibilidad respecto de las variaciones de las principales variables, insumos críticos, y cuál sería su impacto”, explica. Eso significa que el ácido sulfúrico no aparece como una sorpresa, sino como una variable monitoreada. En operaciones de esta escala se realiza seguimiento permanente de los insumos principales, se comparan proveedores y se analizan alternativas.
Sin embargo, que el riesgo esté estudiado no significa que sea menor. Cabrera recuerda que a fines de 2025 el ácido sulfúrico terminó con un incremento superior al 60%, aunque en 2026 se observa una moderación de precios. Ese movimiento muestra por qué el insumo pasó de ser una línea técnica a formar parte del debate económico y logístico.
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Grandes volúmenes, pocos proveedores
“En este tipo de operaciones los insumos son de grandes cantidades y normalmente es difícil encontrar operaciones locales con capacidad suficiente para proveer esta magnitud de producto”, advierte Cabrera.
Ese punto abre una discusión directa sobre proveedores. San Juan puede desarrollar muchas capacidades locales, pero no todos los insumos críticos se resuelven dentro de un municipio o incluso dentro de la provincia. Algunos podrán comprarse localmente, otros requerirán proveedores nacionales y otros demandarán cadenas regionales o internacionales.

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Los Azules y la logística que viene
Para el caso sanjuanino, el proyecto que plantea utilizar esta técnica de lixiviación en la provincia contempla la posibilidad de una planta de generación de ácido en el sitio. Si eso avanza, el insumo principal dejaría de ser el ácido sulfúrico transportado como tal y pasaría a ser azufre sólido.
Ese cambio modifica toda la logística. En lugar de depender exclusivamente de ácido terminado, la operación podría producirlo cerca del proceso, reduciendo parte de los riesgos de abastecimiento. Pero también abre otra pregunta: de dónde saldrá el azufre.
Según Cabrera, el azufre sólido puede venir de la industria de desulfurización de hidrocarburos. En ese mapa, YPF podría convertirse en un proveedor estratégico. También existen minas de azufre como posible origen, aunque actualmente no hay operaciones de ese tipo activas en Argentina.
Otra alternativa es Chile, donde el ácido sulfúrico puede obtenerse como subproducto de operaciones metalúrgicas. En ese caso, la opción sería importar ácido sulfúrico, no azufre elemental.
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El impacto sobre proyectos como Los Azules debe leerse dentro de esa lógica. Si una operación apunta a lixiviación y SX-EW, el ácido sulfúrico, o el azufre para producirlo, será parte de la ecuación de costos, abastecimiento y riesgo. “Si bien este tipo de proyectos son grandes inversiones, su viabilidad no depende solamente de un reactivo o insumo y tampoco de un solo proveedor”
El punto es relevante porque evita caer en una conclusión apresurada. El ácido puede encarecer, tensionar la logística o exigir alternativas, pero no define por sí solo el destino de un proyecto. Lo que sí hace es obligar a diseñar una estrategia flexible de compras, proveedores, transporte y respaldo.

Chile, Mendoza y rutas nacionales
La logística aparece como el otro cuello de botella. Cabrera advierte que la red nacional de rutas no está en su mejor estado y que San Juan deberá mirar con atención el ingreso de insumos por Chile y Mendoza. “El desarrollo y mantenimiento de estas vías es de gran impacto en los grandes proyectos mineros que se pretenden desarrollar en San Juan”.
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Proveedores locales, pero con escala real
Cabrera plantea una mirada escalonada sobre el compre local. Hay insumos que pueden conseguirse o desarrollarse en municipios. Otros pueden resolverse a nivel provincial. Y otros deben buscarse dentro del país o en mercados externos. Para que la oportunidad quede en San Juan, la clave será construir alianzas estratégicas y lograr precios comparables a los internacionales. No alcanza con tener voluntad de comprar local si el insumo no existe, si no llega en escala o si su precio deja fuera de competencia al proyecto.
San Juan no solo debe preguntarse si tiene cobre. Debe preguntarse si puede mover, producir o importar los insumos que necesita para convertir ese cobre en cátodos. En esa respuesta se jugará una parte silenciosa, pero decisiva, de la competitividad minera provincial.
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Periodista con más de 20 años de trayectoria, dedicado a la cobertura, el análisis y la producción de contenidos sobre la realidad social, política y comunitaria de San Juan. Con experiencia en medios digitales, comunicación estratégica y proyectos periodísticos con fuerte anclaje territorial, combinando experiencia en redacción, mirada crítica y cercanía con la gente.