Transición energética: el territorio como nueva frontera estratégica para el desarrollo en Argentina

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Lucila Lasry y Luis de Benito proponen superar la visión de proyectos aislados. Plantean que la solidez institucional y la gobernanza integrada son los únicos motores capaces de convertir grandes inversiones mineras y energéticas en un legado real para el pago.

Transición energética: el territorio como nueva frontera estratégica para el desarrollo en Argentina
La convergencia de infraestructuras estratégicas en el territorio demanda una arquitectura de desarrollo que trascienda la planificación por proyectos individuales para un legado duradero. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción.

Un cambio de paradigma: del proyecto individual a la escala regional

Durante más de tres décadas, la industria energética y minera se movió bajo una lógica de silos. Los proyectos se concebían, evaluaban y ejecutaban como unidades autónomas. Sin embargo, la actual transición hacia energías limpias ha roto ese esquema. En regiones donde el cobre, el litio y las renovables compiten por el mismo suelo, el agua y la mano de obra, gestionar cada inversión por separado es, sencillamente, ineficiente.

Lucila Lasry, especialista en Gobernanza Territorial, y Luis de Benito, experto en infraestructuras, sostienen que «el proyecto individual ya no constituye, por sí solo, una unidad de planificación suficiente». Esta observación nace de la experiencia acumulada en territorios de América Latina, Europa y Australia, donde la excelencia técnica no bastó para evitar conflictos o cuellos de botella institucionales.

En el actual escenario argentino, donde convergen inversiones en Vaca Muerta y proyectos mineros de clase mundial, el territorio debe adquirir un papel central como escala de análisis. No se trata solo de construir; se trata de coordinar. La pregunta que disparó esta investigación es punzante: «¿Sigue siendo el proyecto la unidad de análisis adecuada?». La respuesta de los autores es un rotundo no. Los territorios acumulan las consecuencias de cada proyecto, independientemente de quién sea el operador. Por eso, la planificación debe dejar de ser aditiva para volverse sistémica.

Lucila Lasry, especialista en Gobernanza Territorial
Lucila Lasry, especialista en Gobernanza Territorial

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Los cuatro pilares de la arquitectura del desarrollo

Para gestionar esta complejidad, Lasry y de Benito proponen un marco conceptual innovador que integra cuatro nociones clave:

  1. Infraestructura Institucional (II): Es el sistema invisible que permite que los proyectos pasen del plano a la realidad. Incluye la estabilidad regulatoria, la prevención de conflictos y la capacidad de generar confianza entre actores con intereses contrapuestos. Si los ductos transportan moléculas, la infraestructura institucional transporta decisiones.
  2. Arquitectura del Desarrollo (AdD): Es el conjunto formado por la infraestructura física (fierros y hormigón) y la institucional. Determina si las inversiones generarán, en última instancia, prosperidad a largo plazo.
  3. Gobernanza Territorial Integrada (GTI): Es el mecanismo de coordinación. No busca reemplazar al Estado ni a las empresas, sino fortalecer la capacidad de articular decisiones simultáneas entre numerosos proyectos que comparten un mismo espacio.
  4. Legado Territorial (TL): Es la medida final del éxito. Un proyecto termina con la puesta en marcha, pero su legado institucional y social recién comienza en ese momento.

«La infraestructura institucional es invisible. Sin embargo, su ausencia se hace rápidamente visible a través de retrasos en los proyectos, incertidumbre regulatoria y conflictos sociales», sostienen. Este diagnóstico es vital para las operadoras en San Juan, donde la licencia social y la eficiencia en el uso de recursos críticos, como el agua, dependen de esta red institucional.

Ing. Luis de Benito, experto en infraestructuras
Ing. Luis de Benito, experto en infraestructuras

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Argentina y el desafío sanjuanino como laboratorio mundial

En el caso de San Juan, el futuro de la minería a gran escala dependerá de factores que exceden la geología. Los corredores de exportación compartidos, los sistemas de agua desalinizada y la infraestructura transfronteriza requieren una coordinación zonal sin precedentes. Ya no alcanza con ser técnicamente sólidos. Hay que estar integrados en sistemas capaces de gestionar los efectos acumulativos de múltiples inversiones.

«Los países capaces de integrar la planificación de infraestructuras con la gobernanza territorial estarán mejor posicionados para acelerar la inversión». En este sentido, la Gobernanza Territorial Integrada puede ser coordinada por el Estado, mediante un Ministerio, o a través de plataformas multiactor y agencias de desarrollo. Lo importante es que el modelo no sea del siglo XX para infraestructuras del siglo XXI.

El legado: la verdadera medida del éxito industrial

Para Lasry y de Benito, si la transición energética logra reducir emisiones pero deja tras de sí instituciones fragmentadas o territorios debilitados, difícilmente pueda considerarse un éxito. El gas natural, los minerales críticos y el hidrógeno no deben ser solo oportunidades de exportación, sino plataformas para fortalecer el pago.

infografia de territorio y gobernanza
Infografía original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

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El impacto de esta visión en la industria obliga a las empresas a mirar más allá de sus alambrados y al Estado a modernizar su capacidad de coordinación. En territorios de alta convergencia, como los clústeres mineros de San Juan, la Gobernanza Territorial Integrada dejará de ser una opción deseable para convertirse en un requisito de supervivencia operativa. El riesgo de ignorar la infraestructura institucional es condenar a proyectos de billones de dólares a la parálisis por falta de legitimidad o descoordinación logística. El éxito real se medirá en la solidez de los territorios que queden cuando las máquinas se detengan

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