La pionera operadora de camiones fuera de ruta de Veladero integra la terna de Mujer Destacada en Minería 2026. Su nominación resume 19 años de trabajo, barreras superadas, militancia gremial y una historia familiar que hizo posible sostener una carrera en alta montaña.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Silvana Aubone comparte la terna de Mujer Destacada en Minería con Sonia Delgado y Graciela Keskiskian. Tras 19 años en Veladero, recuerda una industria con escasas condiciones para las mujeres y celebra que hoy existan más respaldos empresariales, gremiales y laborales para quienes buscan ingresar.
De entrar a una mina cuando parecía imposible a una nominación nacional
Aubone no separa la nominación del contexto en el que comenzó su carrera. “Hablar de una mujer entrando en una mina hace 19 años atrás era algo imposible. Había compañeros machistas, no eran todos, obviamente, pero sí había, y siempre te decían cosas que molestaban”, relató. Su manera de atravesarlo fue aprender a administrar esas situaciones sin perder de vista el trabajo.
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Lo que cambió para las mujeres en 19 años
La comparación entre su ingreso y la actualidad aparece una y otra vez en su relato. Las nuevas trabajadoras, sostiene, pueden encontrar “el apoyo incondicional tanto de Recursos Humanos, gremio y compañeros” y, especialmente, tienen mayores posibilidades de expresar lo que atraviesan. “Que puedan hablar, eso es muy importante. En mi época no existía”, remarcó.
El cambio también empieza a verse dentro de la representación sindical. Aubone, acaba de ser reelecta el AOMA, y comienza a participar en una estructura gremial de alcance nacional. El crecimiento, admite, todavía es lento. “En los primeros cuatro años fuimos dos mujeres. Ahora, a nivel nacional somos tres”. Su conclusión es breve: “Vamos despacio, pero vamos”.
Una carrera sostenida también desde afuera de la mina

Detrás de esos años existe otra estructura que Aubone considera inseparable de su trayectoria: su familia. Cuando decidió ingresar a minería era madre soltera y su hija tenía 9 años. Antes de aceptar el desafío, habló primero con ella y después con sus padres y su hermana.
“Tuve el apoyo incondicional de ellos. Creo que sin eso no hubiera sido posible”, recordó.
El padre de su hija vivía en Europa, por lo que la organización cotidiana dependía principalmente de ella y de su entorno familiar. Incluso sus hermanos participaban cuando los turnos coincidían con fines de semana. “Si me tocaba arriba y alguno se iba, me avisaban y se la llevaban«, relata. Gracias a la estabilidad económica que encontró en su trabajo, pudo inscribirla en un programa en Europa. A los 20 años, su hija viajó a Suiza y terminó radicándose allí. Hoy tiene 28 años. “Me siento orgullosa por ella, por sus logros, por su vida. Tratamos de vernos una vez al año”, contó.
El sueño: que ya no haya que hablar de porcentajes
Para Aubone, uno de sus principales objetivos es que las mujeres no solamente consigan entrar a la minería, sino que puedan involucrarse en todos los niveles de la actividad, incluidos puestos de mayor jerarquía. “Que no haya obstáculos para trabajar y ser parte de los cargos más altos, y que sepamos que nosotras podemos y debemos involucrarnos más todavía. Las que no se animan o piensan que no pueden, que sepan que somos muy capaces y sí podemos”.

La aspiración de esta minera es simple: “Que se nos tenga en cuenta, como algo normal, como lo es para los hombres”. Pero lograr ese cambio exige, desde su perspectiva, revisar las relaciones entre las propias mujeres. “Debemos entender que entre las mujeres tenemos que darnos una mano, apoyarnos y no ser competitivas entre nosotras, algo que pasa mucho y es una pena”.
La nominación no borra los obstáculos que Aubone encontró desde su ingreso ni demuestra por sí sola que la igualdad esté conseguida. Sí permite medir la distancia entre aquella operadora que hace 19 años entraba a un espacio donde casi no había mujeres y una trabajadora que hoy combina operación, representación sindical y reconocimiento nacional.
El próximo paso es lograr que manejar un camión fuera de ruta, ocupar un cargo gremial o llegar a posiciones de conducción deje de ser excepcional por una cuestión de género. Si eso ocurre, aquel “granito de arena” que Aubone reconoce en su propia historia habrá terminado formando parte de un cambio mucho mayor.
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