El reporte 2025 de Vicuña muestra que seis de cada diez proveedores tuvieron domicilio fiscal en San Juan, aunque captaron menos de una cuarta parte del dinero desembolsado. Desde Iglesia cuestionan cómo se define lo “local” y reclaman medir también inversión, empleo e infraestructura instalada.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Vicuña Argentina trabajó con 580 proveedores en 2025: el 60% tenía domicilio fiscal en San Juan, pero recibió solo el 23% de los pagos. Desde Iglesia, AITURIC plantea que el domicilio fiscal no alcanza para medir desarrollo local y reclama considerar infraestructura, empleo y radicación efectiva.
“Para San Juan, local es San Juan. Para nosotros, los iglesianos, local es Iglesia”. La definición de Víctor Alberto Grau, presidente de la Asociación Iglesiana de Turismo, Industria y Comercio (AITURIC), expone una discusión que los primeros datos públicos de Vicuña sobre su cadena de proveedores vuelven más visible: quién puede ser considerado proveedor local y cuánto del negocio minero permanece efectivamente en el territorio.
Durante 2025, Vicuña Argentina trabajó con 580 proveedores de bienes y servicios. De ellos, 348 tenían domicilio fiscal en San Juan, equivalentes al 60% del total. Sin embargo, cuando se observa cuánto dinero recibió cada grupo, la proporción cambia: de los US$193.450.986 desembolsados, las firmas sanjuaninas captaron US$43.529.473, el 23%.
El domicilio fiscal y una discusión que va más allá del padrón

El primer Reporte de Sostenibilidad de Vicuña Corp. muestra que otros 208 proveedores, el 36%, estaban radicados en el resto de Argentina y 24, el 4%, en el exterior.
Pero esos dos grupos concentraron la mayor parte de los desembolsos. Las empresas del resto del país recibieron US$147.712.127, el 76% del total, mientras que los proveedores extranjeros captaron US$2.209.386, equivalentes al 1%. En otras palabras, el 40% de los proveedores ubicados fuera de San Juan concentró el 77% del dinero pagado durante 2025.
Grau pone el foco en determinar la pertenencia territorial de una empresa. “Puede estar registrada en el municipio con un domicilio, pero si no hay nadie que vaya y audite qué existe realmente ahí, queda solamente el registro”, sostuvo. Desde AITURIC reclaman: “La licencia social tendría que tener un puntaje relacionado con la infraestructura instalada en el lugar”, explicó. “Una empresa puede ser china, venir acá, poner galpones, contratar gente e instalar infraestructura. Para nosotros ya es de acá. No nos importa tanto el origen sino la instalación que tenga en el lugar”.

“No creo que una empresa local reciba menos dinero que una empresa de otro lugar. Lo que sí puede pasar es que, en el conjunto de contratos, ingrese mucho menos dinero a San Juan que el que se va a otros lugares”.
“Si pretendemos que solo trabajen empresas nacidas y criadas en San Juan, vamos a cometer un error. Cuando cerrás la competencia, termina generándose otro problema”, sostuvo. La alternativa, señaló, sería que compañías externas incorporen parte de su estructura económica al territorio: oficinas, depósitos, plantas, ensamblaje, personal o asociaciones con firmas locales.
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Iglesia aparece diluida dentro del 80% de empleo sanjuanino
Durante 2025, Vicuña registró 2.576 trabajadores pertenecientes a empresas contratistas. Aproximadamente el 80% residía en San Juan, pero dentro de ese porcentaje solo 174 personas, alrededor del 7% del total, vivían en Iglesia. Otros 1.880 trabajadores, el 73%, residían en distintos departamentos de San Juan. 497 provenían del resto del país y 25 del exterior.
Hoy las empresas se instalan en San Juan e Iglesia sigue quedando al margen, cuando Iglesia es la que recibe directamente el impacto de la minería”, cuestionó Grau. La categoría provincial permite afirmar que ocho de cada diez trabajadores contratistas residían en San Juan, pero no significa que esa misma proporción perteneciera al departamento donde se encuentran los depósitos Josemaría y Filo del Sol.
Crédito, garantías y costos para competir por contratos mayores

“El crédito es básico y fundamental para el crecimiento de cualquier empresa”, sostuvo el referente. Además, consideró que actualmente las condiciones financieras dificultan inversiones importantes. En ese escenario destacó herramientas provinciales como fideicomisos y fondos de garantía que pueden facilitar el acceso de pequeñas y medianas empresas.
«Las empresas necesitan tener garantías de que vas a hacer la obra y que podés responder. Eso es normal acá, en China y en cualquier parte del mundo”, explicó. La dificultad aparece cuando una empresa local necesita financiar equipamiento, ampliar infraestructura o respaldar económicamente contratos que superan su escala habitual.
Grau sumó además la carga tributaria como otro factor que, según su mirada, condiciona la competencia con proveedores de países vecinos. Puso como ejemplo el alquiler de vehículos para operaciones mineras: “Una camioneta que acá, para tener un margen, tengo que alquilar en 2.500 o 2.800 dólares, en Chile la conseguís por 1.800”.
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De contar proveedores a medir cuánto desarrollo queda
Los datos de Vicuña muestran que San Juan ya ocupa un lugar mayoritario en cantidad de empresas vinculadas a su cadena de suministro, pero también revelan que esa participación todavía no tiene el mismo peso económico. Para Iglesia, la discusión añade una segunda capa: incluso cuando una compañía es clasificada como sanjuanina, eso no necesariamente implica que tenga empleados, infraestructura, oficinas o actividad productiva dentro del departamento.
El desafío hacia adelante será, entonces, no limitar la medición del contenido local al número de proveedores o a su domicilio fiscal. A medida que Vicuña avance y aumente la demanda de bienes y servicios, la dimensión del impacto podrá medirse también por cuánto empleo, inversión, capacidad empresarial e infraestructura permanecen efectivamente en San Juan y, particularmente, en Iglesia.

Periodista y licenciada en Comunicación Social, especializada en Comunicación Política y Medios Digitales. Se desempeña, desde hace más de 8 años, en periodismo, comunicación digital y gestión de redes sociales. Actualmente forma parte de Acero y Roca, medio especializado en la actualidad minera. Su trayectoria combina el trabajo periodístico con la comunicación estratégica y la creación de contenidos.