RIGI, cobre y empleo: lo que San Juan todavía tiene que resolver

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El economista Luis Aveta sostiene que estabilidad y reglas previsibles son necesarias, pero no suficientes. Energía, precios del cobre, proveedores y capacidad de procesamiento definirán cuánto de la inversión minera queda en San Juan.

Operación minera en zona cordillerana de San Juan con líneas de alta tensión, caminos internos y planta de procesamiento.
Aveta advierte que los incentivos del RIGI no alcanzan sin infraestructura eléctrica, caminos y servicios capaces de acompañar los megaproyectos. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

Argentina alcanzó un acuerdo técnico con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por la tercera revisión del programa vigente. El entendimiento todavía debe ser aprobado por el Directorio Ejecutivo y permitiría liberar alrededor de US$ 900 millones. El escenario coincide con el avance del RIGI. Al 28 de octubre, el Gobierno informó 29 proyectos aprobados por casi US$80.000 millones, con 13 iniciativas mineras por aproximadamente US$ 28.000 millones.

Pero para Luis Aveta, economista consultado por ACERO Y ROCA, el interrogante está en cuánto de esos anuncios llegará efectivamente a ejecutarse. “¿Hasta qué medida ese volumen es lo que se va a invertir? En teoría, en el plazo definido en los mismos proyectos, el 100%”, señaló.

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Sin estabilidad, la inversión pierde previsibilidad

Aveta coloca la estabilidad económica y regulatoria entre las primeras condiciones que observa un inversor. “La incidencia de la estabilidad económica y política es fundamental. Sobre todo que no cambien las reglas. El que trae plata no quiere que le pongan un cepo, porque después no se puede llevar sus ganancias”, advirtió.

El FMI también viene señalando al RIGI entre los instrumentos que pueden movilizar inversiones en sectores como energía y minería, aunque el paso de una cartera anunciada a obras concretas depende de cada proyecto, su financiamiento y sus condiciones operativas.

“Los RIGI no alcanzan para los megaproyectos”

Trabajadores metalmecánicos realizan tareas de soldadura, montaje y mantenimiento en un área de servicios vinculada a una operación minera.
El crecimiento de los proyectos de cobre aumentará la demanda de mano de obra, materiales y servicios. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

Cuando la discusión pasa de los incentivos a la construcción de una mina, Aveta marca otro límite. “Si los RIGI alcanzan para los megaproyectos… No”, respondió. El economista menciona como ejemplo las necesidades eléctricas de Vicuña. “Ya estamos viendo que en San Juan Vicuña ha pagado aparte una línea, y hasta que esa línea eléctrica no esté terminada no puede arrancar”, sostuvo.

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El precio del cobre también puede cambiar los tiempos

La infraestructura no es la única variable. “Tenés problemas de estructura y después también tenés si varía mucho el precio del producto. Si llegara a bajar el precio del cobre se verían ralentizadas todas las operaciones, como está pasando con el litio, que ha bajado muchísimo de precio”, agregó.
La observación apunta a una característica de los grandes proyectos: entre exploración, financiamiento, construcción y producción pueden pasar varios años. En ese período, las decisiones de inversión también responden a los precios internacionales y a las proyecciones de demanda.

Más minería significará más demanda de trabajadores y proveedores

Planta industrial de procesamiento de cobre con cátodos metálicos terminados en una operación ubicada en entorno cordillerano.
Aveta plantea que el desafío no es sólo extraer cobre, sino avanzar hacia productos con mayor procesamiento y valor agregado dentro de San Juan. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

Aveta anticipa un aumento de la demanda local: “Obviamente va a haber mucha más demanda de mano de obra, materiales y servicios varios, que el primero que va a tener que proveerlos es San Juan, la gente de acá. Si no pueden, van a traer gente o proveedores de afuera”. La cuestión no pasa entonces solamente por atraer capital, sino por determinar cuánto de esa demanda pueden absorber trabajadores y empresas de la provincia.

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Del mineral al cobre con mayor procesamiento

Aveta también lleva la discusión hacia el tipo de producto que debería salir de San Juan. «¿Qué deberíamos hacer como país o provincia para que no sea solamente un sistema extractivo? Manejar el tema impositivo para que la cadena de producción continúe”, señaló. En ese punto corrigió durante su respuesta el proyecto al que hacía referencia: «Los Azules ha prometido sacar ya las placas de cobre. Encontrarle la vuelta para que todos quieran por lo menos sacar placas de cobre, que es un avance mucho más importante”.

Técnicamente, el proyecto Los Azules prevé producir cátodos de cobre grado A de la London Metal Exchange mediante lixiviación y extracción por solventes/electroobtención. Su estudio de factibilidad contempla una producción promedio de aproximadamente 148.200 toneladas anuales de cátodos durante 21 años. Eso implica un grado de procesamiento mayor que exportar mineral sin tratar o concentrados para su refinación posterior en otro país.

El escenario que plantea Aveta reúne así cuatro condiciones que correrán en paralelo al RIGI: reglas previsibles, infraestructura, capacidad de proveedores locales y procesamiento del mineral. A medida que los proyectos de cobre avancen hacia decisiones de inversión y construcción, esos factores permitirán medir cuánto del capital anunciado se convierte efectivamente en actividad dentro de San Juan.

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