Gobernanza del agua en San Juan: clave para proteger la producción agroalimentaria hacia 2056

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Ante el avance demográfico minero y el estrés hídrico en San Juan, un estudio técnico demuestra cómo la modernización del riego y la protección del acuífero evitarán la pérdida de miles de hectáreas agrícolas sustentables.

Gobernanza del agua en San Juan: clave para proteger la producción agroalimentaria hacia 2056
Seguridad alimentaria, balance hídrico y dinámica demográfica en San Juan.

El balance hídrico en los oasis de San Juan frente a la presión demográfica y minera

La seguridad alimentaria en la provincia de San Juan trasciende la mera disponibilidad de alimentos en los mercados locales. La sustentabilidad alimentaria se vincula directamente con la capacidad de respuesta del sistema agroproductivo, la administración técnica del agua y la estabilidad socioeconómica ante el próximo desarrollo de la gran minería de cobre, oro y litio.

Este crecimiento poblacional intensifica la expansión urbana desordenada sobre tierras de alta capacidad agrológica situadas en los departamentos de Pocito, Rawson, Santa Lucía, Chimbas y Albardón. La ocupación de estos suelos vulnera el cinturón verde periurbano y pone en riesgo la producción frutihortícola tradicional de la cuenca.

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Al mismo tiempo, la oferta hídrica superficial manifiesta una contracción estructural originada por el cambio climático y la menor acumulación nival en la cordillera de los Andes. El caudal medio histórico del río San Juan, calculado en 60 m³/s (equivalente a 1.892 hm³/año), sufre una reducción en períodos secos que fija la oferta confiable disponible en 36 m³/s, lo que representa un volumen anual de apenas 1.135 hm³/año.

Radiografía de las demandas hídricas sectoriales

La simulación desarrollada por la UCCuyo desglosa los requerimientos de agua en tres sectores clave para el horizonte 2026–2056:

  1. Demanda urbana e industrial (agua potable): La línea de base actual registra un consumo de 180 hm³/año en la provincia, sustentado por un esquema dual en el Valle de Tulum: 90 hm³/año de origen superficial potabilizado y 90 hm³/año extraídos directamente del acuífero subterráneo mediante baterías de pozos. Para el año 2056, la demanda urbana escalará a 240 hm³/año (120 hm³/año de aguas superficiales y 120 hm³/año subterráneas).
  2. Demanda minera (alta cuenca): Con los emprendimientos cupríferos y de litio en simultáneo, el consumo directo se estima en 65 hm³/año, condicionado a estándares estrictos de recirculación y monitoreo hidrológico en las cabeceras de cuenca.
  3. Demanda agrícola (riego): Comprende una superficie cultivada de 80.000 hectáreas. Con el sistema de riego tradicional y una eficiencia global del 45 % (considerando pérdidas en canales de conducción y aplicación en finca), la demanda bruta a la salida de los diques compensadores alcanza los 1.100 hm³/año.

Sobre este marco técnico, Jiménez remarcó las acciones estratégicas que encabeza su equipo de investigación:

luis jimenez

“Estamos trabajando en este tema de la relación alimentos, ordenamiento territorial, modificación del sistema de entrega de agua por demanda en lugar de por oferta. Y además estamos estudiando un esquema de gobernanza descentralizado por cuencas”.

Dos escenarios opuestos para el futuro agroalimentario sanjuanino

El informe de la UCCuyo contrasta dos modelos de gestión con resultados divergentes para la economía provincial hacia el año 2056.
San Juan enfrenta una encrucijada decisiva entre seguir desperdiciando agua o modernizar su sistema de riego.

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El modelo analítico incorpora la prevención de la denominada «enfermedad holandesa», distorsión de costos agrícolas provocada por la tracción salarial e inmobiliaria del sector minero, y la aplicación de la economía de la rosca, estableciendo como límite la capacidad de carga hídrica del río San Juan y del río Jáchal.

plantacion de tomates sanjuaninos
El tomate para industria ocupa 3.000 hectáreas de cultivo en San Juan

Líneas de política pública y gobernanza del agua por cuencas

Para concretar la transición hacia el escenario de superávit hídrico y seguridad alimentaria, el estudio propone cuatro ejes estratégicos de acción estatal:

  1. Gobernanza y protección integral del acuífero de Tulum: Establecimiento de monitoreo hidrogeológico continuo para impedir el descenso de las napas y la salinización de los suelos agrícolas, considerando que el acuífero proveerá 120 hm³/año de agua potable en 2056.
  2. Fondo fiduciario de reconversión hídrico-agrícola: Destinación de un porcentaje de las regalías y cánones derivados de la minería metálica para financiar el 100 % de la tecnificación intrafinca (mediante riego presurizado y por goteo) e impermeabilización de canales.
  3. Ley de ordenamiento territorial y zonificación agropecuaria: Sanción de normativas estrictas que prohíban el loteo inmobiliario sobre suelos agrícolas de clase I y II, orientando el crecimiento urbano hacia zonas de pie de monte.
  4. Red universitaria y ciudadana de monitoreo de inocuidad: Implementación de controles constantes sobre la calidad hidroquímica y microbiológica del agua en las cuencas de los ríos San Juan y Jáchal.
infografia sobre seguridad alimentaria, recurso hidrico y crecimento problacional
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La viabilidad técnica de estas reformas exige la participación activa de los actores locales en el territorio. Al respecto, el analista subrayó el requerimiento institucional central. “Ninguna de estas medidas será sostenible sin una gobernanza del recurso con participación efectiva de los usuarios, que son quienes conocen y sostienen la red de riego”.

Proyección futura e impacto en la estructura productiva

La sostenibilidad del modelo productivo de San Juan en las próximas tres décadas depende de la capacidad institucional para transformar la gestión de los recursos hídricos en una política pública coordinada. La articulación entre la recaudación minera y la modernización agropecuaria ofrece una vía para mitigar los efectos de la escasez hídrica y prevenir la pérdida de competitividad de las cadenas de alimentos regionales.

La migración hacia un sistema de entrega de agua por demanda y la fijación de límites al avance urbano constituyen decisiones estratégicas para preservar la resiliencia del oasis. Lograr una eficiencia de riego del 80 % asegurará la soberanía alimentaria para más de 1,2 millones de sanjuaninos y sentará las bases de una coexistencia equilibrada entre la minería de exportación, el consumo urbano y la agricultura tradicional.

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