Incendios en minas subterráneas: ¿alcanzan 500 metros para llegar a un refugio seguro?

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Una simulación presentada por el Asesor en Seguridad contra Incendios, Federico Latosinski, reveló que un trabajador equipado con un autorrescatador de 30 minutos podría recorrer apenas 252 metros durante una evacuación. El resultado pone en discusión la utilización de distancias fijas entre refugios sin considerar las condiciones reales de cada explotación minera.

Incendios en minas subterráneas: ¿alcanzan 500 metros para llegar a un refugio seguro?
Un incendio en una galería subterránea puede comprometer las rutas de evacuación y el acceso a los refugios mineros, según las condiciones de ventilación y propagación del humo. Contenido Original de ACERO Y ROCA. Prohibida su reproducción.

Los 500 metros que pueden separar a un trabajador de su refugio

En una mina subterránea, tener un refugio a 500 metros no garantiza poder alcanzarlo durante un incendio. El humo puede avanzar más rápido que los trabajadores, reducir la visibilidad y convertir una distancia aparentemente razonable en un recorrido imposible de completar. Ese fue uno de los principales resultados de una simulación presentada por Federico Latosinski, magíster y consultor en seguridad contra incendios, durante su exposición “Evacuaciones en minas subterráneas: Salir cuando no hay salida”.

El especialista analizó qué sucede cuando un trabajador debe evacuar una galería afectada por un incendio y depende de la autonomía de su equipo de autorrescate para llegar a un lugar seguro. Los números fueron contundentes: bajo determinadas condiciones, una persona con un autorrescatador de 30 minutos solo podría recorrer 252 metros, prácticamente la mitad de los 500 metros considerados como referencia en el ejercicio.

El resultado no establece una nueva distancia obligatoria para las minas subterráneas, pero plantea una cuestión central para la industria: ¿se está verificando que los trabajadores puedan alcanzar los refugios o simplemente se está cumpliendo con una distancia predeterminada?

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Cuando el humo avanza más rápido que la evacuación

Para estudiar el problema, Latosinski simuló un incendio en una galería subterránea de un kilómetro de longitud, cuatro metros de ancho, cuatro de alto y una pendiente del 12 %. El escenario contempló un incendio de 7 megavatios, equivalente al de una camioneta pickup, y diferentes condiciones de ventilación. En uno de los casos analizados, el humo recorrió 500 metros en aproximadamente cinco minutos.

Esto significa que, mientras un trabajador identifica la emergencia, comienza a evacuar y busca alcanzar un refugio, las condiciones de la galería pueden deteriorarse rápidamente. “Estamos peleando entre dos fuerzas, por un lado el evento malo que está ocurriendo, que en este caso es un incendio, y por el otro lado el tiempo que le demora a las personas reaccionar y evacuar del sitio”, explicó el especialista.
El problema no se limita a la presencia de gases peligrosos. La pérdida de visibilidad y la irritación ocular también pueden reducir considerablemente la velocidad de desplazamiento, incluso cuando el trabajador cuenta con protección respiratoria.

Federico Latosinski diserta sobre los límites de evacuación de trabajadores mineros ante incendios subterráneos, frente a una pantalla con criterios de seguridad, en San Juan.
Federico Latosinski durante su disertación sobre evacuaciones en minas subterráneas, donde abordó los riesgos asociados al humo, la falta de oxígeno y las limitaciones de los equipos de autorrescate.

Un autorrescatador de 30 minutos no garantiza 30 minutos de evacuación

Uno de los puntos más relevantes del estudio fue la diferencia entre la autonomía nominal de los autorrescatadores y el tiempo efectivo disponible durante una evacuación exigente. Latosinski comparó equipos de 30 y 60 minutos y consideró cómo el esfuerzo físico, especialmente al caminar en ascenso, podía modificar su duración.

En el escenario estudiado, la autonomía efectiva de un equipo de 30 minutos se redujo a 21 minutos durante el ascenso. Con una velocidad de desplazamiento de 0,3 metros por segundo, el trabajador podía recorrer 378 metros. Pero cuando la velocidad disminuía a 0,2 metros por segundo, debido a las dificultades de desplazamiento consideradas, la distancia máxima caía a 252 metros. “Hay un efecto enorme por el hecho de modificar la velocidad un poco”, señaló Latosinski. Los equipos de 60 minutos, en cambio, permitieron alcanzar refugios ubicados a 500 metros en los escenarios de desplazamiento evaluados.

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Cumplir una distancia no significa garantizar la seguridad

El estudio también mostró que la ventilación y la ubicación del incendio pueden modificar completamente las posibilidades de evacuación. Según la dirección y velocidad del aire, el humo puede desplazarse hacia diferentes sectores de la galería. Incluso un refugio cercano podría quedar comprometido si el incendio se desarrolla en sus proximidades.
Por eso, Latosinski cuestionó la idea de que cumplir con una exigencia predeterminada sea suficiente para considerar segura una instalación. “Que yo cumpla con un requerimiento normativo no quiere decir que el lugar sea seguro, simplemente cumple con un requerimiento”, sostuvo.

El especialista insistió en que los resultados de su ejercicio no deben extrapolarse automáticamente a otras explotaciones. Cada mina presenta condiciones particulares de ventilación, geometría, pendientes, circulación y exposición a incendios. “La distancia no es un número fijo”, afirmó.

Recreación de dos trabajadores mineros con equipos autorrescatadores junto a una cámara de refugio de emergencia instalada en una galería subterránea.
Los refugios de emergencia ofrecen un punto de protección dentro de las minas subterráneas. Su ubicación debe evaluarse según las condiciones de evacuación, la ventilación y la autonomía de los equipos de autorrescate. Contenido Original de ACERO Y ROCA. Prohibida su reproducción.

El desafío para las empresas mineras: comprobar que el refugio sea alcanzable

La principal conclusión del trabajo no consiste en reemplazar los 500 metros por 252, sino en demostrar que una distancia fija puede resultar insuficiente si no se comprueba que los trabajadores tienen tiempo y condiciones para recorrerla.
Para las operaciones mineras subterráneas, el planteo abre una discusión concreta sobre cómo se define la ubicación de los puntos seguros y qué escenarios se consideran al diseñar los planes de emergencia.
La pregunta deja de ser únicamente a cuántos metros se encuentra el refugio. Lo determinante es si un trabajador puede llegar hasta él antes de que las condiciones del incendio se lo impidan.

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