A través de asistencia técnica personalizada y convenios con el sector privado, el INTA busca transformar el mapa productivo de San Juan, convirtiendo a la minería en el socio estratégico que garantice la escala y previsibilidad que el agro necesita, y unir el cultivo de quinua en Calingasta a la industria minera.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
El INTA Calingasta, liderado por Lucas Guillén, reintroduce el cultivo de quinua con 10 productores familiares. Mediante un convenio de dos años con una empresa gastronómica minera, buscan cerrar la brecha comercial, tecnificar el agro local y mitigar la crisis hídrica mediante cultivos andinos de alta resiliencia.
Sinergia agro-minera: el puente productivo para los proveedores de Calingasta
La desconexión histórica entre la oferta agrícola local y las grandes operadoras mineras está encontrando una solución técnica en Calingasta. El Ing. Lucas Guillén, Jefe de la Agencia de Extensión Rural (AER) del INTA, explica que el impulso actual responde a una necesidad crítica: el sector minero demanda alimentos locales que hoy no se logran abastecer de forma estable.
Respuestas estratégicas ante la escasez hídrica

«La institución viene acompañando a productores locales en la reintroducción de la quinua. Este proceso no es solo una elección cultural, sino una decisión estratégica frente a la escasez hídrica y la crisis de los cultivos tradicionales en la región. Los productores no amplían su superficie sin previsibilidad comercia. El foco está en generar señales claras de mercado».
Ing. Lucas Guillén, Jefe de la Agencia de Extensión Rural (AER) del INTA
Artesanía técnica: cómo el INTA optimiza la producción de quinua local
A diferencia de los censos masivos, el INTA aplica un trabajo de «artesanía técnica». El abordaje es personalizado, productor por productor, registrando superficies sembradas y volúmenes cosechados. Esta metodología permite identificar los «cuellos de botella» que impiden el crecimiento, especialmente la brecha entre lo que la mina pide y lo que el agricultor se anima a sembrar.
Convenios con el sector gastronómico minero
Actualmente, el proyecto cuenta con diez productores familiares activos. Aunque la escala es incipiente, el modelo ya muestra tracción: se ha logrado la provisión de una máquina trilladora por parte del sector minero y se ha firmado un convenio de dos años con una empresa gastronómica vinculada a la actividad. Este nivel de articulación público-privada es lo que define el éxito actual del programa más allá del tonelaje.

Calingasta como polo regional de cultivos andinos y seguridad alimentaria
El horizonte de esta sinergia INTA-Minería no se limita a la asistencia técnica. El objetivo final es transformar a Calingasta en un polo regional de cultivos andinos. La meta es ambiciosa: pasar de una decena a varias decenas de productores en los próximos años, consolidando a la minería como un socio territorial estratégico.
Fortalecimiento de la cadena de valor local
«El eslabonamiento productivo no puede quedar librado únicamente a las fuerzas del mercado», sostiene Guillén. Para el magíster, el desarrollo minero serio exige una construcción inclusiva y sostenible donde la cadena de valor local se fortalezca de manera real. El INTA se posiciona así como el gran ordenador de este proceso, garantizando que el crecimiento de la industria se traduzca en una mejora concreta de la seguridad alimentaria y la economía sanjuanina.

El caso de la quinua en Calingasta es un laboratorio de lo que el sector minero puede lograr cuando trasciende la gacetilla de responsabilidad social y se integra en la matriz productiva real. El desafío no es solo técnico, sino contractual: si la minería garantiza la compra, el campo sanjuanino tiene la capacidad de escalar. El éxito de esta sinergia no se medirá en fotos de entregas de insumos, sino en la cantidad de hectáreas nuevas que, año a año, logren romper la inercia de la agricultura tradicional para alimentar a la industria más pujante de la provincia.
