Museo Piedras del Mundo: ciencia y rescate arqueológico en el corazón de Usno

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En la Ruta 510, el Museo Piedras del Mundo fusiona la geología de precisión con el rescate arqueológico de los Olongastas. Una colección privada que hoy es baluarte científico y educativo de San Juan.

Vista exterior de la fachada del Museo Piedras del Mundo en Usno, Valle Fértil. Se observa la arquitectura del edificio, el cartel de entrada y el entorno natural precordillerano típico de San Juan bajo la luz del sol.
El frente del Museo Piedras del Mundo, ubicado en la Ruta Provincial 510 en Usno, San Juan. Este edificio custodia una de las colecciones geológicas y arqueológicas más importantes de la región.

Un refugio de gemas y fósiles en la tierra de los Olongastas

El mapa de San Juan tiene un punto de inflexión científica en la segunda población más importante de Valle Fértil. En Usno, sobre un enorme predio, el Museo Piedras del Mundo no es solo un galpón con vitrinas; es el resultado de un «hobby» profesional que se les fue de las manos —para bien— a los hermanos Osvaldo y Gabriel Merenda. Estos dos geólogos sanjuaninos pasaron años recorriendo cerros hasta que en el 2000, decidieron que ese tesoro acumulado debía ser visible para la comunidad.

Primer plano de una estantería de exhibición en el Museo Piedras del Mundo, mostrando una colección diversa de minerales, cristales geométricos y gemas talladas.
La sala uno es destinada a la mineralogía, destacando cuarzos, cristales, ágatas, y minerales con tierras raras como allanita y monacita. Imagen ilustrativa de Acero y Roca.

En el museo se pueden apreciar minerales locales típicos de San Juan, incluyendo cuarzos, rocas con potencial de tierras raras (Cerio) y ejemplares de la región. Además de piezas de diversas partes del mundo, exhibidas por su forma geométrica y valor mineralógico.

La rigurosidad del sitio no es casualidad: están adheridos al Consejo Internacional de Museos (ICOM) y forman parte de la Asociación de Museos Privados de San Juan (AMUPRI). Para el visitante, esto garantiza que lo que se ve tiene un respaldo académico.

Ciencia y equilibrio: El nexo con el CONICET y la fauna local

Entrar a la sala dos, dedicada exclusivamente a Valle Fértil, es entender el ecosistema vallisto de un tirón. Aquí, el trabajo se vuelve fino con la colaboración del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), enfocándose en el rescate arqueológico de la etnia Olongasta y un relevamiento exhaustivo de artrópodos. Según explica el propietario del museo, Osvaldo Merenda, la abundancia de estos animales es un indicador de salud ambiental: «Al no haber agroquímicos en la zona, esto forma parte de un equilibrio; si están estos artrópodos, están los pájaros, los reptiles y los mamíferos».

Exhibición de cajas entomológicas en el Museo Piedras del Mundo, con una clasificación técnica de artrópodos y especies locales de Valle Fértil.
La sala dos del Museo Piedras del Mundo, tiene una clasificación técnica de artrópodos y especies locales de Valle Fértil.

Los artrópodos son el grupo de animales invertebrados más numeroso y diverso del planeta. Se caracterizan por tener un cuerpo segmentado, patas articuladas y un exoesqueleto de quitina que mudan para crecer. Incluyen insectos, arácnidos, crustáceos y miriápodos, habitando en la tierra, agua y aire.

Vitrina arqueológica con piezas de cerámica, vasijas reconstruidas y fragmentos de alfarería pertenecientes a la etnia Olongasta de filiación Kakan.
Los objetos muestran diseños y texturas característicos de las culturas prehispánicas que habitaron Valle Fértil.

El edificio se levanta sobre una zona de alto valor antropológico. En las tierras de Valle Fértil, el suelo todavía susurra historias de los antiguos asentamientos aborígenes.

Los materiales arqueológicos hallados permitieron identificar la presencia de tres momentos en los que diversos grupos humanos vivieron en el sitio, desde los correspondientes a los pobladores del primer milenio de nuestra era, hasta aquellos pertenecientes a poblaciones índigenas en tiempos de la Colonia.

Biodiversidad vallista y tesoros marinos

No son restos encontrados al azar en la orilla, sino ejemplares de museo, completos y sin roturas, que sirven para comparar la evolución de las especies a nivel global desde un rincón de la precordillera.

En la tercer sala, la muestra no se detiene en las aves; se extiende hacia una botánica detallada con la variedad de plantas de la zona, todas clasificadas bajo normas técnicas, junto a ejemplares de reptiles y mamíferos que completan el mapa del ecosistema local. Es una inmersión profunda en la naturaleza sanjuanina, diseñada para entender la interdependencia de las especies en este suelo.

Exhibición de caracoles y conchas marinas de diversas regiones del mundo en la sala central del museo.
Los ejemplares se presentan en perfecto estado de conservación, mostrando una variedad de formas, tamaños y texturas que evidencian la biodiversidad oceánica global.

El arte de la lapidación: Del bruto a la joyería de precisión

Lo que separa a este museo de una muestra estática es el taller. Osvaldo Merenda se define como lapidario, ya que domina piedras pequeñas y de alta dureza. En su taller, el ciclo es completo: selecciona la piedra en bruto y, tras evaluar su calidad, la somete al facetado y pulido.

La tecnología aquí es un testimonio del ingenio sanjuanino. Muchas de las máquinas son diseños propios, que sirven para dar forma a las piedras para joyería. «Yo tuve que aprender de cero, fue un proceso largo. Lo que van pidiendo se hace y también hay variedad en venta para los turistas que visitan el museo como collares, cuchillos, animales hechos en piedras, relojes, aros, pulseras, joyería en general», afirma Merenda.

Osvaldo Merenda, con un mineral en la mano, explica sus características a un niño curioso y a su familia. El grupo está frente a una vitrina de exhibición.
Osvaldo Merenda en plena transmisión de saberes a una familia visitante; una de las misiones clave del museo es acercar la ciencia y la mineralogía a las nuevas generaciones de San Juan.

Proyección de una herencia mineral

La existencia de Piedras del Mundo plantea una reflexión necesaria sobre el valor del patrimonio privado puesto al servicio público. En una provincia donde la minería es el motor económico, entender el mineral desde su origen geológico, su utilidad humana y su potencial artístico es vital para la identidad cultural. El museo no solo guarda el pasado de los Olongastas o la riqueza de los estratos de Valle Fértil; funciona como un centro de transferencia de conocimiento artesanal que, de no ser por la apertura de los Merenda, se perdería entre las sierras. La apuesta por el turismo educativo y la integración con organismos como el CONICET posiciona a este emprendimiento familiar como un nodo estratégico para entender que, bajo nuestros pies, la tierra es mucho más que suelo: es un archivo histórico y un recurso de diseño infinito.

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