Moratoria en Sarmiento: alivio para pequeños caleros

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El Concejo Deliberante de Sarmiento aprobó una moratoria municipal que alcanza a comercio, industria, inmuebles, minería y servicios. La concejal Marcela González advierte que la herramienta puede ayudar a pequeños caleros de Los Berros, aunque todavía falta transparencia sobre los ingresos y gastos reales del municipio.

Caleras de Los Berros, Sarmiento, alcanzadas por la moratoria municipal 2026
La moratoria municipal 2026 abre una posibilidad de regularización para pequeños productores caleros de Los Berros, en medio de una crisis marcada por costos altos, baja actividad y deudas acumuladas.

Una moratoria que llega en medio de la crisis calera

La moratoria municipal aprobada en Sarmiento aparece en un momento delicado para Los Berros, el distrito donde la cal no es solo una actividad económica, sino parte de la identidad productiva del departamento. La ordenanza fue impulsada desde el Ejecutivo municipal, a través de la Dirección de Hacienda y Finanzas, y terminó aprobada como una herramienta extraordinaria para regularizar deudas tributarias.

El proyecto no fue diseñado exclusivamente para los caleros. Su alcance es más amplio: incluye tasas y contribuciones vinculadas a comercio, industria, inmuebles, minería y servicios. Sin embargo, en la práctica, uno de los sectores donde puede tener impacto político y económico más sensible es el de las pequeñas caleras de Los Berros.

Marcela González, concejal de Sarmiento, durante el tratamiento de la moratoria municipal 2026.
Marcela González, concejal de Sarmiento.

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Qué aprobó el Concejo

El texto aprobado establece un Régimen Especial y Extraordinario de Regularización de Deudas Tributarias, destinado a cancelar obligaciones municipales vencidas y exigibles. Según el proyecto, podrán ingresar deudas generadas hasta el 31 de diciembre de 2025 correspondientes a comercio, industria, inmueble, minería y servicios.

El plazo de adhesión previsto va desde el 15 de julio de 2026 hasta el 15 de noviembre de 2026 inclusive. También quedan comprendidas deudas en instancia administrativa o judicial, cualquiera sea el estado del trámite, incluso aquellas con sentencia firme. En casos judicializados, el contribuyente deberá acreditar previamente el pago de honorarios, costas y gastos que correspondan.

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El alivio y la pregunta incómoda

Cómo son los beneficios:

La moratoria puede ayudar a ordenar deudas, pero también expone una pregunta incómoda: ¿cuánto sabe realmente el Concejo sobre la situación financiera del municipio?

Según el estado de situación planteado por González, el sistema municipal todavía no refleja con claridad los ingresos y gastos reales. Ese punto deja al Concejo sin números concretos para evaluar con precisión cuánto se recauda, cuánto se deja de percibir, quiénes son los principales deudores y qué impacto fiscal tendrá la moratoria.

El dato importa porque una moratoria no es solo una herramienta de alivio. También es una decisión sobre recursos públicos. Si se condonan intereses, recargos o accesorios, el municipio resigna una parte potencial de recaudación para facilitar el cobro del capital adeudado. Esa decisión puede ser razonable en un contexto de crisis, pero necesita información clara.
Para González, el problema no es aprobar una herramienta para regularizar deudas, sino hacerlo sin que el Concejo tenga una fotografía completa de las cuentas municipales. La moratoria puede ser útil; la falta de transparencia puede volverla difícil de medir.

Hornos caleros tradicionales de Los Berros.
Los hornos caleros tradicionales de Los Berros muestran la escala de los pequeños productores, que enfrentan altos costos de combustible, baja rentabilidad y una brecha creciente frente a las plantas industrializadas.

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Los Berros no es una industria pareja

Horno Maerz en una planta calera de San Juan, utilizado para producción industrial de cal.
Los hornos Maerz marcaron un cambio de escala en la industria calera: permiten producir entre 500 y 700 toneladas diarias con una dotación reducida de personal, muy por encima de la capacidad de los hornos tradicionales. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

La situación de las caleras explica por qué la medida puede tener impacto diferenciado. En Los Berros conviven empresas grandes, con mayor capacidad de formalización, y pequeños emprendimientos que sobreviven con actividad intermitente. Esa diferencia también se ve en la dinámica tributaria.

Las grandes caleras, por necesidad operativa, suelen mantener sus impuestos al día. Tener deuda puede complicar habilitaciones, trámites y continuidad administrativa. En cambio, las caleras chicas, como emprendimientos de menor escala, son las que registran mayor dificultad para sostener pagos municipales en un contexto de caída de rentabilidad.

El antecedente sectorial es duro. Una nota previa de Acero y Roca mostró que los hornos Merz cambiaron por completo la escala de producción en Los Berros: un horno moderno puede calcinar entre 500 y 700 toneladas diarias con apenas 8 personas, mientras que un horno criollo tradicional produce alrededor de 19 toneladas con 3 trabajadores.

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