Emiliano Cacciavillani transforma la aridez extrema en ecosistemas funcionales. Utilizando geomorfología y geología ambiental, el experto argentino demuestra que el know-how extractivo es la herramienta definitiva para la restauración forestal de alta complejidad.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
El geólogo e influencer argentino Emiliano Cacciavillani lidera en Lima el Proyecto Forestal Cerro La Milla, aplicando técnicas mineras de estabilidad de laderas y manejo de sustratos para crear bosques en el desierto. Con más de 3.000 m² recuperados, propone un nuevo estándar: la restauración ambiental iniciada desde la exploración minera.
De la extracción de metales a la creación de ecosistemas funcionales
Para Emiliano Cacciavillani, el paso de la minería metalífera de oro y plata en el sur argentino a la forestación mediante creación ecositémica de laderas en la metrópolis de Lima no fue un cambio de carrera, sino una evolución de herramientas. El «quiebre», como él lo define, ocurrió al nacer su hijo Stefano. La falta de espacios naturales en la urbe peruana lo empujó a aplicar la lectura del suelo y la geomorfología —propias de la industria extractiva— para crear el primer Jardín Botánico frente a un colegio público en Perú, con más de 285 especies.
Este proceso práctico en el terreno permitió a Cacciavillani entender que la geología ambiental no es solo una rama teórica de cumplimiento normativo. «Entendí que podía pasar de interpretar ecosistemas degradados a intentar crearlos», afirma el geólogo. En el Cerro La Milla, un entorno de altísima salinidad, nula materia orgánica y pendientes abruptas, la ingeniería natural se volvió la respuesta a un suelo que casi no existía.
Ingeniería natural: Los tres pilares técnicos para forestar en condiciones extremas
El proyecto no parte de la intuición, sino de criterios técnicos propios de la industria extractiva. “Pasé de interpretar ecosistemas degradados a intentar crearlos”. Cacciavillani ordena su intervención en tres ejes:
- Lectura del suelo: identificación de un sustrato con alta salinidad, sin materia orgánica y con nula retención hídrica. La estrategia: incorporación de compost, cobertura superficial y generación de microambientes.
- Análisis de pendientes y estabilidad para evitar deslizamientos. Implementación de andenería como sistema estructural de contención.
- Geología ambiental.
Aplicación de técnicas como: compostaje, cobertura del suelo para reducir evaporación, captura de humedad ambiental, retención de partículas en suspensión.
“Se le suma una cuarta herramienta: la Botánica, con conocimientos aprendidos desde mi infancia en el campo argentino, en familia y el conocimiento de creación ecosistémica fusionado con el método japonés Miyawaki”, cierra.

Proyecto Forestal de Ladera en Cerro La Milla, Lima: intervención ecosistémica desarrollada con técnicas de geología ambiental, estabilización de pendientes y recuperación de suelos.
El resultado no es paisajístico sino funcional
En poco más de dos años, el impacto es medible:
- Más de 3.500 m² forestados.
- Más de 200 árboles de 26 especies.
- Intervención en un área total de 42 hectáreas.
- Participación de más de 265 voluntarios.
Pero el dato más relevante no es la superficie, sino el cambio ecosistémico. Donde había roca expuesta, hoy hay presencia de fauna: aves, insectos polinizadores y especies sensibles como el gecko limeño, cuya población comenzó a recuperarse gracias a zonas de refugio diseñadas específicamente.
La deuda del cierre de mina: Por qué planificar la restauración desde la exploración
El análisis de Cacciavillani sobre la industria evita extremos.
“La minería tiene un nivel técnico profesional muy alto, se hacen bien muchas cosas en exploración y producción, modelado geológico y eficiencia operativa, pero hay dos deudas claras: la relación con el territorio y las comunidades”.
El punto crítico aparece en el cierre. “Muchas veces se planifica bien la extracción, pero no tanto el después”. Esa afirmación conecta directamente con uno de los déficits estructurales del sector: la desarticulación entre operación y post-cierre.

Emiliano Cacciavillani durante su etapa en Goldcorp Cerro Negro, en Santa Cruz, donde trabajó en minería metalífera antes de enfocarse en proyectos de restauración ambiental.
¿Se puede aplicar este trabajo a la minería?
La respuesta es directa: “Sí, un proyecto de restauración ecosistémica es posible. Y no solo en el post-cierre, sino desde el inicio de la explotación”. Esto introduce un cambio de enfoque técnico:
No revegetar por cumplimiento, diseñar ecosistemas funcionales desde la etapa inicial e integrar variables ambientales al modelo productivo.
La clave no es plantar árboles, sino diseñar sistemas que se sostengan.
Geólogo Influencer: El rol de la comunicación estratégica en la licencia social
Lejos del perfil tradicional del técnico de campo, Cacciavillani también construyó una presencia digital con miles de seguidores en sus redes de Instagram, Facebook y Tik Tok, convirtiéndose en un geólogo influencer dentro del cruce entre ambiente, territorio y educación. Pero la exposición no aparece como un objetivo en sí mismo, sino como una herramienta operativa.

“Comunicar genera comunidad, la comunidad sostiene el proyecto”.
Esa capacidad de amplificar su trabajo lo llevó incluso a espacios poco habituales para el sector: recientemente participó en un evento de “Influencers con Propósito”, orientado a estudiantes de algunos de los colegios privados más exclusivos de Perú, donde compartió escenario con referentes reconocidos por la revista Forbes Perú, como Tatiana Espinoza de ARBIO y Phillip Chu Joy.
Biohuertos escolares: Transformando la relación de los estudiantes con el territorio
El proyecto ya no se limita a la intervención en laderas. Hoy, Cacciavillani traslada esa lógica al sistema educativo con iniciativas concretas en territorio. “Hoy en día vengo haciendo un proyecto de biohuerto escolar de complejidad botánica-biológica en un colegio público de nivel inicial en San Martín de Porres, para generar un cambio en el pensamiento a partir de la interacción con la tierra y las plantas, que además producirán alimento”.

La estrategia no apunta solo a lo ambiental, sino a la formación temprana. A eso se suma una nueva etapa de expansión: “Hace dos meses di inicio a cinco proyectos ambientales en un colegio público que abarca los tres niveles educativos, en otro distrito de la metrópolis”.
El dato marca un cambio de escala. La intervención deja de ser puntual y empieza a consolidarse como modelo replicable, donde la educación aparece como el canal más directo para transformar la relación entre sociedad y territorio.

A través del contacto con la tierra y las plantas, el biohuerto escolar busca transformar la relación de los estudiantes con el ambiente.
El verdadero debate no es técnico, es conceptual
Acá no hay una discusión menor ni un caso aislado. Lo que aparece es un cambio de lógica: si la geología ya demostró que puede intervenir con precisión para extraer, también puede hacerlo para regenerar. La diferencia no es técnica, es de decisión. Y en una industria que todavía debate su licencia social, empezar a diseñar el después desde el inicio ya no parece una opción innovadora, sino una condición para seguir operando.

Periodista especializada en minería y desarrollo productivo, enfocada en la cobertura de la industria, la innovación tecnológica y la formación de talento en San Juan y la región. Genero contenidos que conectan el ámbito académico, empresarial y social, con una mirada técnica, territorial y estratégica.