La adopción de IA exige un salto técnico inmediato en la minería de Argentina y Chile. El experto en economía de minerales Claudio Valencia Montero, advierte cómo la tecnología redefine las contrataciones y presiona la toma de decisiones críticas en el terreno.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Según 1st Quartile Mining, la inteligencia artificial impactará entre 2026 y 2028 en las áreas de soporte minero del Cono Sur, llegando a la operación física hacia 2031. El objetivo no es el despido masivo, sino aplanar la contratación de perfiles junior para tareas mecánicas, exigiendo a los profesionales resolver la variabilidad operativa en tiempo real.
Estructura laboral: Cómo la IA redefine las contrataciones mineras
El debate sobre la automatización y el empleo en la industria extractiva ha cambiado de tono. Para Claudio Valencia Montero, Founder & Executive Director de 1st Quartile Mining y experto en economía de minerales, la urgencia actual radica en que «la IA ya dejó de ser una promesa tecnológica y empezó a mostrar señales laborales medibles«. Datos recientes del estudio de Anthropic no reflejan un desempleo sistemático, pero sí una «evidencia temprana de menor contratación de jóvenes en roles más expuestos, especialmente entre 22 y 25 años«.
Este escenario es crítico para el ecosistema regional. Chile y Argentina atraviesan una fase de expansión en proyectos de cobre y litio, tanto en desarrollos brownfield como greenfield, donde se está cimentando la estructura corporativa de las próximas décadas. Según advierte el director, el interrogante del management minero viró: ya no se cuestiona si se implementará la inteligencia artificial, sino «cuántas personas nuevas serán realmente necesarias para operar, planificar, reportar y controlar esos activos».

Del Excel a la estrategia: El nuevo rol del analista minero
La transición tecnológica no suprime al profesional, sino que altera drásticamente su punto de intervención. Valencia Montero señala que las herramientas de IA absorben hoy el procesamiento base: «consolidación de datos, elaboración de reportes, reconciliaciones, lectura de contratos, análisis de KPIs, mantenimiento predictivo, planificación preliminar y benchmarking».
Al liberarse de la carga de limpiar bases de datos o armar planillas, el profesional se enfrenta a una exigencia mayor. El «nuevo analista valioso» es aquel que valida supuestos, interpreta anomalías operativas y decide «trade-offs operacionales o estratégicos«. En el sector, quien aporta valor es quien sabe formular preguntas precisas y transformar esa información en decisiones con impacto económico y corporativo directo.

Operación física: IA para eliminar la variabilidad operativa
Históricamente, la minería ha lidiado con un rezago en su digitalización. Según las proyecciones del Strategic Mining Advisor, el Cono Sur verá los primeros efectos de eficiencia operativa en funciones de soporte y planificación entre 2026 y 2028. Sin embargo, en la «operación dura», mina, planta y logística, el despliegue será más lento, estimándose su consolidación hacia 2028-2031 debido a la necesidad de integración de redes OT/IT, sensorización, ciberseguridad y adaptación sindical.

La paradoja radica en que la IA en el terreno viene a atacar un problema crónico: la variabilidad operacional. «La minería pierde enormes cantidades de valor por pequeñas desviaciones repetidas: mala asignación de equipos, ciclos de acarreo inconsistentes, perforación fuera de diseño, mantenimiento reactivo, congestión, tiempos muertos y baja adherencia al plan», afirma Valencia Montero. Los algoritmos anticiparán estas desviaciones y optimizarán el dispatch, detectando patrones invisibles para el operador humano. Esto aumenta exponencialmente la presión sobre el trabajador de campo, quien deja de ser un mero ejecutor por costumbre para convertirse en un supervisor de sistemas complejos.
Educación y minería: El reto de formar talentos para la era digital
Si las compañías requieren menos analistas junior para tareas procedimentales, el mercado laboral de entrada sufrirá una contracción, eliminando «muchos de los espacios tradicionales de aprendizaje profesional». Esto exige una reingeniería urgente en universidades y centros técnicos locales.
El riesgo para regiones productivas como San Juan es continuar formando profesionales para puestos que tienden a desaparecer. Las currículas deben pivotar hacia la «integración multidisciplinaria, análisis de datos, automatización, IA aplicada, comunicación y toma de decisiones». La oportunidad es inyectar en el mercado talento listo para integrarse a operaciones altamente sensorizadas desde el primer día.
Competitividad regional: El futuro de la IA en Argentina y Chile
El próximo hito ineludible en el terreno no será la implementación de copilotos virtuales en oficinas, sino «sistemas que conecten planificación, geología, mantenimiento, planta, mina y abastecimiento con recomendaciones operacionales accionables« en tiempo real.
En un horizonte de cinco años, la competitividad dejará de atarse exclusivamente a la ley del mineral o el costo energético; dependerá de la velocidad con la que se transformen los datos en decisiones consistentes. En esta carrera, Chile corre con la ventaja de su ecosistema de proveedores y su sólida madurez minera. Por su parte, Argentina ostenta la ventaja estratégica de la hoja en blanco: la posibilidad de diseñar proyectos nuevos con «estructuras más modernas desde el inicio».

La disrupción tecnológica en la industria extractiva ya no penaliza únicamente el atraso en la adopción de hardware, sino la incapacidad de adaptar el capital humano a la velocidad del algoritmo. La brecha de competitividad en la región será letal para aquellas compañías que adquieran inteligencia artificial como un parche de software aislado, separándose definitivamente de las corporaciones que tengan el rigor de rediseñar sus procesos organizacionales completos alrededor del dato. El mineral sigue estando en la roca, pero el margen de ganancia y la supervivencia operativa ahora residen en el servidor.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.