Ante la caída de la confianza pública, la abogada y consultora experta en ESG, Mora Scarpino propone integrar Inteligencia Artificial con ética y gestión de calidad. Una hoja de ruta para transformar la minería argentina en una industria humana, auditable y de estándar global que asegura la licencia social.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
En un contexto de tensiones por el empleo y el RIGI, Mora Scarpino sostiene que la Inteligencia Artificial debe ser el motor de una nueva gobernanza minera. La clave reside en unir tecnología con sistemas de calidad y reconversión laboral para asegurar la sostenibilidad real del sector.
El rol de la inteligencia artificial en la minería argentina y su gobernanza
Para la minería argentina, y especialmente la de San Juan, la Inteligencia Artificial (IA) ya no es una promesa, sino una realidad operativa. Sin embargo, para Mora Scarpino el despliegue de algoritmos no sirve de nada si no hay un trasfondo ético.
“La pregunta estratégica ya no es si la minería incorporará Inteligencia Artificial. La pregunta es: ¿bajo qué principios lo hará?”, dispara Scarpino, marcando la cancha sobre la necesidad de una gobernanza sostenible. Para la especialista, que integra el Comité de Género de WIM Argentina, la IA tiene la capacidad de optimizar exploraciones y reducir consumos energéticos, pero su mayor valor está en la trazabilidad de la información, un activo crítico en momentos donde la sociedad demanda respuestas claras.
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Los pilares ESG frente al desafío de la ética algorítmica
En el eje Ambiental (E), la IA permite monitoreos en tiempo real que podrían haber evitado crisis de confianza pasadas. Pero es en lo Social (S) donde Scarpino pone el dedo en la llaga: la automatización transformará los perfiles laborales en una provincia que hoy debate la promesa de 67.000 puestos de trabajo frente a la desconfianza local.

“La sostenibilidad ya no puede limitarse al ambiente; debe incluir la sostenibilidad del talento humano. Esto implica que las operadoras y pymes mineras deben invertir en reconversión laboral y formación continua, transformando el miedo al reemplazo por algoritmos en una oportunidad de evolución profesional».
Calidad: El eslabón perdido en la era digital
Un punto disruptivo en el análisis de Scarpino es la introducción de la Calidad como cuarto pilar. Mientras la industria suele enfocarse solo en la producción, la experta sostiene que la IA sin Gestión de Calidad (alineada a normas internacionales) es un riesgo operativo.
Para que los datos de una mina en San Juan o la Puna sean creíbles para un inversor bajo el RIGI o para una comunidad movilizada, deben ser auditables. “La IA sin gestión de calidad puede generar eficiencia operativa, pero difícilmente construya confianza”, sentencia Scarpino. Esto requiere procesos robustos, control documental y mecanismos de verificación que aseguren que lo que el algoritmo dice, ocurre realmente en el terreno.

Formación técnica y profesional para un futuro de alta demanda
Con una demanda minera que crecerá hasta el 2040, la formación deja de ser un beneficio corporativo para ser un factor crítico de supervivencia. Scarpino detalla las competencias necesarias para esta nueva era:
- Gestión de datos y analítica predictiva.
- Gobernanza digital y ciberseguridad.
- Liderazgo inclusivo y equidad de género.
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El valor de las organizaciones preparadas para convivir con la tecnología
El remate de la visión de Mora Scarpino es una advertencia para los tomadores de decisión: la brecha global ya no será por quién tiene más cobre o litio, sino por quién tiene la mejor gobernanza.
“La próxima brecha global ya no separará países con recursos de países sin recursos. Separará organizaciones que integren tecnología con gobernanza, sostenibilidad y personas, de aquellas que sólo incorporen herramientas”, concluye la consultora.
En definitiva, la IA podrá transformar procesos en Piuquenes o Taguas, pero el futuro de la industria en San Juan seguirá dependiendo del capital humano que decida, con ética y transparencia, cómo utilizarla.
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La postura de Scarpino llega en un momento bisagra. Mientras el sector se apura por traccionar inversiones, la licencia social se erosiona por la falta de transparencia percibida. Integrar la IA no como una herramienta de ahorro de costos, sino como un sistema de auditoría social y ambiental permanente, es quizás la única «vuelta de tuerca» que permitirá que los grandes proyectos mineros logren la estabilidad que el RIGI promete en los papeles, pero que solo la comunidad otorga en la práctica.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.