La presidenta de la Red de Mujeres Mineras Latinoamericana sostiene que el futuro de la minería depende de la aceptación comunitaria, reclama una mayor participación femenina y advierte que el desarrollo prometido por la industria minera aún no se refleja plenamente en los territorios mineros.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Silvana Fontivero, presidenta de la Red de Mujeres Mineras Latinoamericana, afirmó que la licencia social es la condición indispensable para el desarrollo de la minería. Destacó la importancia del diálogo con las comunidades, la transparencia y la generación de beneficios concretos en los territorios. Además, reclamó una mayor participación femenina en la industria, defendió la implementación de cupos y advirtió que el crecimiento minero aún no se refleja plenamente en las comunidades.
La construcción de la licencia social, la inclusión de las mujeres y la generación de oportunidades concretas para las comunidades fueron los ejes centrales de la entrevista que Silvana Fontivero, presidenta de la Red de Mujeres Mineras Latinoamericana, concedió a Acero y Roca.
Con una trayectoria vinculada al trabajo territorial, la dirigente repasó los orígenes de la organización que lidera, analizó la evolución de la participación femenina en la industria minera y cuestionó la falta de políticas públicas que acompañen el crecimiento proyectado para la minería en San Juan.
Para Fontivero, la minería no puede analizarse únicamente desde la inversión, la producción o los anuncios empresariales. El factor determinante sigue siendo la aceptación social de los proyectos mineros. «La minería es 40% industria y 60% licencia social. Si no hay licencia social, no hay industria», afirmó.
Leé también: Grave caída de la licencia social en San Juan por empleo y tensiones políticas
El origen de la Red de Mujeres Mineras

Según explicó, el camino que desembocó en la creación de la Red de Mujeres Mineras Latinoamericana comenzó durante los años en que la actividad enfrentaba una fuerte resistencia social en San Juan, especialmente después del derrame ocurrido en Veladero en 2015. En ese contexto, recordó que hablar de minería implicaba debatir sobre agua, ambiente, salud y desarrollo local, temas que eran impulsados principalmente por mujeres. «Las mujeres somos quienes llevamos a la mesa discusiones que interesan y que pueden incomodar a las otras personas», sostuvo.
La dirigente señaló que la construcción de la licencia social requirió años de trabajo territorial, intercambios con otras regiones mineras y una escucha activa de las comunidades. En ese sentido, parte de ese aprendizaje surgió de la experiencia chilena, donde observaron procesos más avanzados de integración social vinculados a la actividad extractiva.
Además, para Fontivero, la licencia social no puede entenderse como una autorización automática ni como una consecuencia directa de las inversiones. «La licencia social no se obtiene por decreto; se construye día a día a través del diálogo, la confianza y el respeto mutuo», planteó.
Bajo esa mirada, considera que existen cuatro pilares fundamentales para fortalecer la relación entre minería y comunidad. El primero es el diálogo temprano y permanente con la población. El segundo es el respeto por la cultura y las características propias de cada territorio. El tercero consiste en generar valor compartido mediante empleo y desarrollo económico local. El cuarto es garantizar una gestión transparente y responsable por parte de empresas e instituciones.

«Desde Sarmiento hasta el 2026, el desafío sigue siendo el mismo. Promover una minería que genere desarrollo, valore la participación de las comunidades y garantice igualdad de oportunidades para las mujeres».
Mujeres en minería: empleo, inclusión y autonomía económica
La incorporación de mujeres al sector minero fue otro de los ejes que impulsó la creación de la Red. Durante distintos intercambios con referentes de la industria en América Latina, Fontivero observó casos donde el acceso al empleo formal en minería contribuyó a reducir situaciones de dependencia económica y ampliar las oportunidades de desarrollo personal y profesional de las trabajadoras. «La mayor arista que tiene la violencia de género es la económica. La mujer no se va a dar lugar si no tiene sustento económico para mantenerse«, afirmó.
Ese diagnóstico motivó recorridas por distintos departamentos mineros de San Juan para escuchar directamente a mujeres interesadas en incorporarse a la industria. El trabajo permitió detectar expectativas, necesidades de capacitación y barreras vinculadas a una actividad históricamente dominada por hombres.
El hito legislativo del Día de la Mujer Minera en la región
A partir de esas conclusiones, la Red organizó en 2021 el Primer Encuentro de Mujeres Mineras Latinoamericanas en San Juan. Durante la jornada participaron representantes de distintas provincias argentinas, Chile y Perú con el objetivo de fortalecer capacidades y generar espacios de intercambio. Como resultado, de aquella experiencia surgió una iniciativa legislativa que permitió institucionalizar el Día de la Mujer Minera, celebrado cada 11 de marzo.
Participación femenina en minería: el desafío del liderazgo y los cupos
El segundo encuentro impulsado convocó a mujeres que ya se desempeñaban dentro de la industria para analizar los obstáculos que enfrentaban en sus carreras profesionales. Según Fontivero, las conclusiones revelaron tensiones internas derivadas de la escasez de espacios de liderazgo disponibles para mujeres. «El techo de cristal de la mujer dentro de la minería era la misma mujer», sostuvo.

Por ese motivo, la dirigente reforzó su postura a favor de establecer mecanismos formales de participación femenina dentro de la actividad minera. «Si hay cupo para la mujer en un montón de cosas, en esta industria también tiene que haber cupo porque la minería es una industria masculinizada», planteó.
Actualmente impulsa nuevamente proyectos legislativos vinculados a la incorporación de mujeres en el sector y cuestiona la falta de herramientas que permitan garantizar oportunidades laborales concretas.
Techo de cristal en la cordillera y el reclamo por cupos obligatorios
Fontivero también manifestó preocupación por la distancia que observa entre las expectativas generadas por el crecimiento minero y la realidad de muchas comunidades cercanas a los proyectos. En ese sentido, reclamó una planificación más sólida para los municipios mineros y sostuvo que las inversiones deben traducirse en mejoras tangibles para la población.
La dirigente también señaló que cuestiones como «infraestructura vial, capacitación laboral, empleo minero y desarrollo de proveedores locales siguen siendo asignaturas pendientes en varios departamentos de la provincia». También consideró que el sistema educativo debería comenzar a preparar a las nuevas generaciones para participar de una economía cada vez más vinculada a la industria minera argentina. «Las escuelas hoy deberían tener una materia de minería para que los chicos conozcan sobre la industria», sostuvo.
Leé también: La UNSJ articula con escuelas primarias para enseñar minería mediante IA
Minería con propósito: la aceptación comunitaria
A lo largo de la entrevista, Fontivero insistió en que la licencia social continúa siendo la variable estratégica para el futuro del sector. Desde su visión, la aceptación comunitaria se construye mediante inclusión, empleo, educación y participación efectiva de los territorios en los beneficios que genera la actividad. «La licencia social se aprueba ampliando el sistema», afirmó.
En definitiva, para la presidenta de la Red de Mujeres Mineras Latinoamericana, la consolidación de la minería dependerá de su capacidad para generar oportunidades reales, fortalecer el vínculo con las comunidades mineras y ampliar la participación de las mujeres. En esa visión, la licencia social minera no constituye un requisito administrativo sino la expresión concreta de una relación de confianza construida en el territorio. «Minería con propósito y con desarrollo real para San Juan», concluyó.

Periodista especializada en minería, ambiente y agenda social. Forma parte de Acero y Roca -Magazine Minero, donde cubre la actualidad del sector con foco en sostenibilidad, seguridad, innovación y gestión de recursos humanos. Su trabajo analiza la relación entre minería y desarrollo local, con atención en el impacto en las comunidades y la gestión de recursos naturales. También aborda el avance de la inclusión en la industria, siguiendo iniciativas vinculadas al rol de la mujer y espacios sindicales emergentes.