La industria minera en San Juan busca un nuevo estándar de sostenibilidad. Investigadores locales desarrollan técnicas de fitorremediación utilizando especies nativas para mitigar el impacto de metales pesados, ofreciendo una alternativa eficiente y económica para el cierre de minas.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
La Dra. Victoria Parera, del Instituto de Biotecnología de la UNSJ, lidera un proyecto que utiliza plantas autóctonas (como la Adesmia y la brea) para absorber metales pesados en relaves mineros. Esta tecnología verde, más económica que los métodos físicos tradicionales, ya superó la fase de laboratorio y busca validación en terreno.
Fitorremediación: la precisión biológica que desafía a los métodos tradicionales
La fitorremediación no es solo una técnica de restauración; es una herramienta de precisión biológica. Según explica la Dra. Parera: «La fitorremediación es una tecnología verde, emergente y amigable con el ambiente. Utiliza las plantas y/o microorganismos asociados para extraer, degradar, acumular y estabilizar metales pesados que se encuentran en el ambiente, sin afectar negativamente la estructura del suelo, su fertilidad ni la actividad biológica que ocurre ahí».
El equipo se ha fijado objetivos claros sobre los contaminantes predominantes en el sector: «Nos enfocamos principalmente en cadmio, mercurio, arsénico, zinc, cobre y plomo, puesto que generalmente se asocian a los relaves mineros». El fin último es «determinar si las plantas nativas seleccionadas pueden usarse como una herramienta natural para extraer o estabilizar esos metales en el suelo. Esto sin necesidad de aplicar técnicas costosas o agresivas con el ambiente»

Especies fitoestabilizadoras y acumulación de metales críticos
El rigor científico del proyecto se basa en la selección de especies que resisten condiciones extremas. La Dra. Parera detalla: «Seleccionamos especies nativas como Adesmia subterranea (cuerno de cabra) y Adesmia pinifolia. Las mismas crecen a partir de los 1.500 hasta los 4.000 msnm. Están adaptadas a las condiciones extremas de estos ambientes (altura, aridez, suelos pobres, bajas temperaturas). Esto las convierte en candidatas más apropiadas para una eventual aplicación de fitorremediación in situ, comparado con usar especies exóticas no adaptadas a las condiciones edafoclimáticas».
Los resultados han sido prometedores: «Las especies analizadas mostraron que pueden acumular en sus raíces Cd y Hg, lo que las clasifica como fitoestabilizadoras«. Además, otras especies como la brea, jarilla macho, zampa y piquillín han demostrado capacidad para acumular metales como Cr, Cd, Ni y Fe.
Metodología científica y el salto hacia la escala industrial
El proceso de investigación ha sido exhaustivo, abarcando desde la germinación hasta la madurez. «Se investiga desde la etapa de germinación hasta la etapa adulta de las plantas, evaluando respuestas fisiológicas y bioquímicas, las cuales son muy importantes para identificar respuestas de tolerancia y mecanismos de acumulación». La colaboración ha sido fundamental: «Junto al Instituto de Investigaciones Mineras de la UNSJ, hemos tenido la oportunidad de identificar plantas nativas que están creciendo de manera natural en las inmediaciones de un relave minero».
Respecto a la viabilidad, la Dra. Parera sostiene: «La fitorremediación, en términos generales, es una tecnología de remediación más viables económicamente que existe si se compara a los métodos físico-químicos tradicionales, justamente porque tiene costos de instalación y mantenimiento bajos, y es escalable a grandes superficies».
A nivel internacional, esta práctica es una realidad consolidada: «Actualmente esta práctica se realiza efectivamente en diferentes países a nivel mundial, como Brasil, España, China, entre otros».

La simbiosis con microorganismos para potenciar los resultados
El equipo ya completó la fase experimental de laboratorio e invernadero y mira hacia el futuro. «Uno de los objetivos es incorporar la inoculación con microorganismos a estas plantas, específicamente hongos micorrízicos arbusculares, ya que esa simbiosis podría potenciar aún más la capacidad de fitorremediación».
La visión a largo plazo es clara: «La meta fundamental es poder aplicar estos resultados obtenidos desde los ensayos controlados en laboratorio hacia validaciones aplicadas en algún sitio de explotación». Con este propósito, la Dra. Parera hace un llamado clave a la industria: «Estamos dispuestos a poder trabajar en conjunto con empresas en post de seguir avanzando en esta temática».


Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.