Del discurso a los hechos: el manual de la minería colombiana para los primeros 100 días

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La Asociación de Profesionales del Sector Minero Colombiano advierte que el triunfo de Abelardo de la Espriella abre una ventana de oportunidad para reposicionar la minería legal como eje del desarrollo nacional, pero condiciona ese escenario a decisiones concretas en seguridad jurídica, licenciamiento ambiental y combate a la extracción ilícita.

Operación minera en Colombia. Contenido Original de ACERO Y ROCA - Prohibida su reproducción
Abelardo de la Espriella asumirá el desafío de redefinir la política minera colombiana. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

La minería formal busca recuperar protagonismo tras las elecciones presidenciales

El resultado de las elecciones presidenciales de 2026 tiene, para el sector minero colombiano, una traducción técnica precisa. Luis Fernando Barrera M., presidente de la Asociación de Profesionales del Sector Minero Colombiano (APMC), abogado especializado en compliance corporativo y profesor de la Universidad Nacional, lo resume en una frase: «Colombia votó por recuperar la confianza en la minería formal como motor de desarrollo, legalidad y sostenibilidad.»

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Desde esa lectura, la APMC interpreta el triunfo del programa de gobierno de Abelardo de la Espriella como la oportunidad de corregir un rumbo que, en palabras de Barrera, estuvo definido por «la desconfianza, la restricción y la incertidumbre regulatoria». Para el dirigente gremial, el país expresó en las urnas que no puede seguir viendo «la minería y la energía como sectores a limitar o estigmatizar, sino como pilares estratégicos para generar empleo, ingresos fiscales, encadenamientos productivos, infraestructura y bienestar en las regiones.»

Qué espera la minería formal del nuevo gobierno

El presidente de la APMC advierte que el resultado electoral no equivale a un cheque en blanco. «Este resultado no debe interpretarse como un cheque en blanco, sino como un mandato para gobernar con responsabilidad, diálogo técnico y visión de país», señala Barrera, quien considera que el margen estrecho de la victoria obliga al nuevo gobierno a actuar «con prudencia, diálogo y capacidad técnica», desde la concertación institucional y no desde la revancha sectorial.

Factores críticos para el retorno de los inversores

Además, Barrera sostiene que la confianza de los inversionistas no se recuperará únicamente con un cambio de administración. «La confianza de los inversionistas no depende únicamente del resultado electoral, sino de las decisiones concretas que adopte la nueva administración en materia de política minera, licenciamiento ambiental, estabilidad normativa, seguridad en los territorios, respeto por los títulos legalmente otorgados y lucha efectiva contra la extracción ilegal.»

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En consecuencia, el sector espera que el nuevo gobierno pase «del discurso a los hechos» y consolide condiciones que favorezcan la inversión minera responsable y el crecimiento de la minería formal en Colombia.

Luis Fernando Barrera M., presidente de la APMC, analizando la competitividad y la política minera en Colombia.
Luis Fernando Barrera M., presidente de la Asociación de Profesionales del Sector Minero Colombiano (APMC).

Exploración minera, licenciamiento ambiental e inversión extranjera

En materia de exploración, Barrera M. advierte una contradicción que el nuevo gobierno deberá resolver. «Colombia no puede hablar de transición energética, minerales estratégicos, cobre, oro, níquel, materiales para infraestructura o autosuficiencia productiva, si al mismo tiempo desestimula la búsqueda técnica de nuevos yacimientos.»

La APMC sostiene que la reactivación de la exploración minera requiere reglas proporcionales y diferenciadas. Como explica Barrera «no es lo mismo una fase temprana de estudios geológicos, cartografía, muestreo o prospección, que una operación minera en etapa de explotación».

Propuesta de coordinación para destrabar permisos

Combate a la minería ilegal

En paralelo, el presidente de la APMC considera que la recuperación de la inversión extranjera dependerá de la capacidad del Estado para ofrecer previsibilidad. «La inversión minera responsable no llega donde hay incertidumbre, bloqueos institucionales, mensajes contradictorios o falta de autoridad frente a la extracción ilegal.«

Para revertir ese escenario, el gremio reclama que el nuevo gobierno diferencie «con absoluta claridad al inversionista formal, que cumple obligaciones ambientales, laborales, sociales, tributarias y de debida diligencia, de las economías ilegales que destruyen ecosistemas, financian criminalidad y afectan a las comunidades».

Operativos estatales contra la minería ilegal para defender la política minera en Colombia.
El gremio profesional exige diferenciar penalmente la delincuencia ambiental del empresario formal regulado.

Los cuatro riesgos que enfrenta la minería colombiana

El presidente de la APMC advierte que el nuevo escenario político también presenta desafíos que podrían limitar la recuperación del sector.

El primero: polarización, que puede contaminar la política minera si se la instrumentaliza ideológicamente. «Una política minera seria no puede construirse desde la revancha ni desde la imposición, sino desde la concertación institucional, el respeto por las comunidades y la defensa del interés nacional», afirma.

El segundo: generación de expectativas aceleradas. «Hay cuellos de botella institucionales, conflictos territoriales, consultas, licenciamientos, inseguridad, extracción ilegal y desconfianza social acumulada. Si no se manejan con rigor, esos problemas pueden frustrar la recuperación del sector», advierte Barrera.

El tercer: confundir promoción sectorial con debilitamiento ambiental. «Desde la APMC no defendemos una minería sin reglas. Defendemos una minería formal, bien regulada, técnicamente evaluada y ambientalmente responsable», precisa.

El cuarto: territorios. «Muchos proyectos mineros no fracasan por falta de mineral, sino por falta de relacionamiento social, ausencia institucional, conflictos con comunidades o presencia de economías ilegales.»

collage de la ciudad de Colombia y Luis Fernando Barrera M., presidente de la Asociación de Profesionales del Sector Minero Colombiano (APMC).
Las decisiones regulatorias de los primeros 100 días marcarán el rumbo de las inversiones extranjeras en el país.

Seis prioridades para los primeros 100 días de gestión

  1. Restablecer la seguridad jurídica. «Para atraer capital no basta con decir que Colombia está abierta a la inversión; se necesita demostrar que habrá reglas claras, trámites previsibles, decisiones técnicas y respeto por los derechos adquiridos», sostiene.
  2. Reactivar la exploración responsable.
  3. Ordenar el licenciamiento ambiental mediante coordinación interinstitucional efectiva.
  4. Desarrollar una estrategia frontal contra la extracción ilícita. «No puede seguir existiendo confusión entre el empresario formal, que cumple obligaciones ambientales, laborales, tributarias, sociales y de debida diligencia, y las economías ilegales que destruyen ecosistemas, contaminan fuentes hídricas, financian criminalidad y afectan a las comunidades», remarca.
  5. Reconstruir el vínculo entre comunidades, empresas y Estado mediante mesas regionales de diálogo.
  6. Proyectar una agenda de inversión responsable con estándares ESG, SAGRILAFT, Programas de Transparencia y Ética Empresarial (PTEE) y debida diligencia en la cadena de valor minera. «Los primeros 100 días no deben limitarse a anuncios. Deben producir decisiones concretas», advierte Barrera.

Para la APMC, Colombia enfrenta una bifurcación real. O consolida una minería formal fortalecida, técnica y competitiva, o continúa en un ciclo de incertidumbre que beneficia a las economías ilegales y aleja la inversión productiva. «Si el Gobierno actúa con seriedad, estabilidad regulatoria y respeto por la minería formal, Colombia puede recuperar inversión, empleo y competitividad.» Las primeras decisiones de la nueva administración marcarán el rumbo de la minería colombiana durante los próximos años.

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