Las intensas nevadas que azotan la alta montaña sanjuanina prometen cortar quince años de sequía extrema. Para las operadoras mineras de cobre y oro, el fenómeno representa un reaseguro vital de agua para el verano, pero también un desafío extremo para la seguridad en los campamentos.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Un «Súper Niño» está favoreciendo una de las nevadas más importantes en la cordillera de San Juan desde el inicio de la megasequía. El climatólogo Germán Poblete explicó que el calentamiento del Pacífico debilitó el anticiclón del Pacífico Sur, permitiendo el ingreso continuo de frentes húmedos que podrían extender las precipitaciones hasta el 21 de julio.
Las intensas nevadas cordillera de San Juan, que según los pronósticos se extenderán de manera continua hasta el próximo martes 21 de julio de 2026, no responden a un temporal aislado. Detrás del histórico bloqueo blanco se mueve un proceso climático de escala global: un evento de El Niño de gran intensidad que está alterando la circulación atmosférica del Pacífico y liberando sucesivos frentes cargados de humedad sobre los yacimientos mineros de alta montaña.
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Según detalló el reconocido climatólogo sanjuanino Germán Poblete, este episodio califica como uno de los eventos níveos más trascendentales registrados desde el inicio de la megasequía en 2010. «El Niño es un sobrecalentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial que actúa como un disparador atmosférico, favoreciendo las nevadas sostenidas», precisó el especialista.
Poblete recordó que durante el evento de El Niño de 2015 también se registraron importantes precipitaciones níveas, pero sostuvo que el episodio actual se distingue por la continuidad del ingreso de frentes. «Vamos a tener por lo menos cuatro o cinco días consecutivos con nevadas en la cordillera», estimó.

«La fortaleza de un Niño está dada por la anomalía térmica que presenta el Pacífico ecuatorial. Esa anomalía se mide con indicadores como el Índice Niño 3.4 y el Oceanic Niño Index (ONI)».
La física del temporal que beneficia a las cuencas mineras
Para la viabilidad técnica de megaproyectos de cobre como Josemaría, Los Azules o El Pachón, la acumulación de nieve es el equivalente directo a la apertura de un grifo de agua dulce para los próximos años. El agua de deshielo estival es el insumo crítico que alimenta los procesos industriales y el consumo de los campamentos.
La llave de este histórico temporal la dio el debilitamiento del anticiclón del Pacífico Sur. Al perder fuerza este sistema de alta presión que suele actuar como un escudo seco, se abrió paso a un «río atmosférico»: una gigantesca corriente de vapor de agua proveniente del océano que, al chocar contra la pared andina, se condensó y se transformó en nieve copiosa. «Los registros muestran un calentamiento superior al habitual en el Pacífico ecuatorial. Por eso ya hablamos de un ‘Súper Niño’. La anomalía comenzó a consolidarse entre mayo y junio y hoy está potenciando tormentas consecutivas de gran escala», explicó Poblete.
Según indicó Poblete, los registros actuales muestran un calentamiento superior al habitual. «La anomalía es bastante grande. Comenzó a manifestarse entre mayo y junio y se fue intensificando en los meses siguientes», explicó. Para el climatólogo, esa intensidad es la que está potenciando las condiciones necesarias para que las tormentas alcancen la cordillera sanjuanina.
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Alivio contra la sequía versus parálisis operativa

La contracara de este beneficio hídrico es el impacto directo sobre la logística de las mineras. Cuatro o cinco días de precipitaciones consecutivas sobre los 4.000 metros de altura obligan a las compañías a activar planes de contingencia rigurosos:
- Bloqueo de caminos: Rutas de acceso congeladas que exigen el despliegue de maquinaria pesada y barrenieves para mantener la conectividad.
- Parálisis de exploración: Los programas de perforación diamantina en proyectos de exploración avanzada suelen suspenderse temporalmente por la falta de visibilidad y el frío extremo.
- Protocolo de avalanchas: Monitoreo constante de acumulación de nieve en laderas críticas para resguardar la seguridad de la infraestructura y el personal.

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Aunque el especialista advirtió que la magnitud exacta de la acumulación real recién podrá medirse cuando pase el sistema de tormentas, el panorama ya marca un quiebre respecto a inviernos anteriores. Si bien en el ciclo de El Niño de 2015 se registraron picos importantes, la continuidad de frentes sucesivos de este 2026 perfila un escenario hídrico mucho más robusto para encarar el próximo verano.

Periodista especializado en minería, ambiente, ciencia y economía. Desde San Juan, cubre la actividad minera con mirada crítica y enfoque en sus impactos, oportunidades y protagonistas, buscando explicar los procesos detrás de cada proyecto y acercar información rigurosa a la comunidad.