El «Súper Niño» en la cordillera: alivio hídrico y alerta logística para los gigantes mineros de San Juan

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Las intensas nevadas que azotan la alta montaña sanjuanina prometen cortar quince años de sequía extrema. Para las operadoras mineras de cobre y oro, el fenómeno representa un reaseguro vital de agua para el verano, pero también un desafío extremo para la seguridad en los campamentos.

El «Súper Niño» en la cordillera: alivio hídrico y alerta logística para los gigantes mineros de San Juan
Imagen ilustrativa de un campamento minero en la cordillera durante un episodio de intensas nevadas asociado al fenómeno El Niño.C ontenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción.

Las intensas nevadas cordillera de San Juan, que según los pronósticos se extenderán de manera continua hasta el próximo martes 21 de julio de 2026, no responden a un temporal aislado. Detrás del histórico bloqueo blanco se mueve un proceso climático de escala global: un evento de El Niño de gran intensidad que está alterando la circulación atmosférica del Pacífico y liberando sucesivos frentes cargados de humedad sobre los yacimientos mineros de alta montaña.

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Poblete recordó que durante el evento de El Niño de 2015 también se registraron importantes precipitaciones níveas, pero sostuvo que el episodio actual se distingue por la continuidad del ingreso de frentes. «Vamos a tener por lo menos cuatro o cinco días consecutivos con nevadas en la cordillera», estimó.

 climatólogo sanjuanino Germán Poblete

«La fortaleza de un Niño está dada por la anomalía térmica que presenta el Pacífico ecuatorial. Esa anomalía se mide con indicadores como el Índice Niño 3.4 y el Oceanic Niño Index (ONI)».

La física del temporal que beneficia a las cuencas mineras

Para la viabilidad técnica de megaproyectos de cobre como Josemaría, Los Azules o El Pachón, la acumulación de nieve es el equivalente directo a la apertura de un grifo de agua dulce para los próximos años. El agua de deshielo estival es el insumo crítico que alimenta los procesos industriales y el consumo de los campamentos.

La llave de este histórico temporal la dio el debilitamiento del anticiclón del Pacífico Sur. Al perder fuerza este sistema de alta presión que suele actuar como un escudo seco, se abrió paso a un «río atmosférico»: una gigantesca corriente de vapor de agua proveniente del océano que, al chocar contra la pared andina, se condensó y se transformó en nieve copiosa. «Los registros muestran un calentamiento superior al habitual en el Pacífico ecuatorial. Por eso ya hablamos de un ‘Súper Niño’. La anomalía comenzó a consolidarse entre mayo y junio y hoy está potenciando tormentas consecutivas de gran escala», explicó Poblete.

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Alivio contra la sequía versus parálisis operativa

Camión desplazándose por un camino minero nevado.
La persistencia de los frentes húmedos permitió varios días consecutivos de nevadas sobre la cordillera. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción.

La contracara de este beneficio hídrico es el impacto directo sobre la logística de las mineras. Cuatro o cinco días de precipitaciones consecutivas sobre los 4.000 metros de altura obligan a las compañías a activar planes de contingencia rigurosos:

  • Bloqueo de caminos: Rutas de acceso congeladas que exigen el despliegue de maquinaria pesada y barrenieves para mantener la conectividad.
  • Parálisis de exploración: Los programas de perforación diamantina en proyectos de exploración avanzada suelen suspenderse temporalmente por la falta de visibilidad y el frío extremo.
  • Protocolo de avalanchas: Monitoreo constante de acumulación de nieve en laderas críticas para resguardar la seguridad de la infraestructura y el personal.
Cordillera sanjuanina con  nevadas tras evento de Súper Niño.
La persistencia de los frentes húmedos permitió varios días consecutivos de nevadas sobre la cordillera.

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Aunque el especialista advirtió que la magnitud exacta de la acumulación real recién podrá medirse cuando pase el sistema de tormentas, el panorama ya marca un quiebre respecto a inviernos anteriores. Si bien en el ciclo de El Niño de 2015 se registraron picos importantes, la continuidad de frentes sucesivos de este 2026 perfila un escenario hídrico mucho más robusto para encarar el próximo verano.

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