Cómo anticipar el cierre de rutas mineras ante temporales extremos

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El experto Javier Sáez Vásquez analiza cómo las mineras deben decidir el cierre de rutas antes de perder la movilidad. Priorizar la ventana de evacuación sobre el volumen de producción es la clave para la resiliencia en la cordillera.

Camiones amarillos en fila frente a una barrera de seguridad en un camino minero con montañas nevadas de fondo y nubarrones.
El umbral de decisión técnica debe activarse antes de que el fenómeno climático interrumpa la conectividad física en la ruta

El punto límite: Anticiparse al cierre de ruta

Javier Sáez Vásquez, Ingeniero Industrial y experto en Seguridad Minera SERNAGEOMIN B y exdirector Regional de ONEMI (hoy SENAPRED) en Atacama, dialogó con Acero y Roca sobre los protocolos de aislamiento que hoy son ley tácita para proyectos en San Juan y Chile.

La pregunta que desvela a los jefes de logística no es cuánto falta para que nieve, sino cuánto tiempo seguro queda para sacar al último trabajador de la zona de exposición. «El umbral debe construirse para cada ruta, temporada y escenario, a partir del último momento en que todavía es posible retirar a las personas y vehículos hacia una zona segura», asegura el experto.

Sáez propone una fórmula matemática para el punto límite de decisión:

Javier Sáez Vásquez, Ingeniero Industrial y experto en Seguridad Minera

«Es el momento estimado de pérdida de transitabilidad, menos el tiempo de movilización, el tiempo de recorrido, el tiempo necesario para despejar la ruta y una reserva por incertidumbre. Si el viento o la nieve aumentan, ese cierre debe adelantarse sin miramientos. La decisión pierde eficacia cuando se adopta después de que el fenómeno ya interrumpió la conectividad».

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El riesgo de medir el éxito solo en toneladas

Cuando se incentiva a extender la operación hasta el borde de la ventana segura, se corre el riesgo de transformar una pérdida productiva recuperable en una emergencia humana irreversible.

El aislamiento degrada los controles críticos de forma silenciosa. Se reduce la capacidad de evacuación médica, aumenta la fatiga de conductores y se tensionan los turnos de relevo. La postura de Sáez Vásquez es que«la producción perdida puede recuperarse. La pérdida de una ventana de evacuación puede no tener retorno». En este sentido, la gestión de riesgos debe anteponer las personas y los servicios esenciales a cualquier cumplimiento del plan de perforación.

Gobernanza: Quién manda cuando el temporal acecha

La gobernanza debe estar resuelta antes de que caiga el primer copo de nieve, con una autoridad única respaldada por la alta dirección para declarar alertas y ordenar el repliegue.

reunion de directorio minero
Las decisiones deben tomarse en el punto exacto para no tener errores irremediables.

Autonomía real: La ley del eslabón más débil

El diseño del campamento debe contemplar el escenario más peligroso, asegurando comunicaciones redundantes con energía de respaldo y una dotación mínima competente que pueda gestionar la fatiga y el estrés agudo del personal aislado. «La autonomía de un campamento no la define su bodega más llena, sino el servicio crítico que primero puede fallar».

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El retorno seguro: La emergencia no termina en la ruta

Tras un temporal, pueden quedar taludes inestables, hielo negro o drenajes obstruidos. Además, existe el factor humano: la deuda de sueño, el estrés por la doble presencia (preocupación familiar) y la disminución de la capacidad de conducción tras el aislamiento.

El protocolo de recuperación exige dos liberaciones:

  1. Liberación física: Inspección técnica de puentes, bermas y señalización por personal competente.
  2. Liberación de las personas: Los equipos médicos deben verificar la aptitud de los trabajadores, detectando señales de fatiga o deshidratación antes de que retomen tareas de alto potencial.
campamento mienro nevado
El cuidado del personal que queda aislado es una de las tareas principales en situaciones extremas.

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Proyectar la seguridad como valor de negocio

El entrevistado deja una reflexión que resume la ética del trabajo en montaña: «Una faena aislada no demuestra resiliencia porque siga produciendo, sino porque puede proteger a las personas, sostener sus servicios críticos, decidir antes de perder sus alternativas y recuperar la operación sin trasladar el riesgo».

Finalmente, el especialista enfatiza que estos conceptos son guías estratégicas que deben adaptarse a cada terreno: «La experiencia que he compartido entrega criterios generales de gestión y no reemplaza en ningún caso la evaluación de riesgos ni la normativa provincial aplicable. Cada operación minera debe definir los umbrales y validarlos con información local, responsables competentes y coordinación con las autoridades correspondientes.

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