Mujeres de la química en la UNSJ impulsan la minería urbana en San Juan

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Ivana Marcela Orozco Santander y Virginia Quiroga aplicaron su formación química a un problema minero: recuperar cobre de residuos electrónicos. La investigación comenzó en 2020 y abrió una línea inédita dentro de la UNSJ.

Dos investigadoras del Instituto de Investigaciones Mineras de la UNSJ realizando análisis de laboratorio sobre residuos electrónicos para minería urbana de cobre.
Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

Lo esencial en 10 segundos

Dos investigadoras del Instituto de Investigaciones Mineras aplican procesos de separación, concentración y recuperación a residuos electrónicos. El trabajo comenzó en 2020, estudia la obtención de cobre e impulsó un programa de minería urbana en la Universidad Nacional de San Juan, con participación docente y cuatro becarios.

Dos trayectorias químicas dentro de la investigación minera

El crecimiento de la minería suele asociarse con geólogos, ingenieros en minas y especialistas en metalurgia. Sin embargo, dentro de la Facultad de Ingeniería de la UNSJ, dos mujeres provenientes de disciplinas vinculadas con la química comenzaron a construir otra trayectoria.

Ivana Orozco es ingeniera, magíster en Metalurgia Extractiva y doctora en Ingeniería en Procesamiento de Minerales. Su formación le permitió trasladar conocimientos químicos hacia el estudio de procesos mineros. Quiroga, por su parte, es ingeniera química y docente investigadora del Instituto. “Somos dos mujeres. En mi caso particular hice posgrados en minería, con formación relacionada con el sector, y la otra investigadora es ingeniera química”, explicó Orozco en diálogo con ACERO Y ROCA.

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El punto de partida apareció durante su doctorado

La idea comenzó a tomar forma mientras Orozco desarrollaba los seminarios de investigación correspondientes a su doctorado. Durante esa etapa encontró antecedentes que utilizaban procesos tradicionales de la minería para separar y recuperar materiales presentes en aparatos electrónicos descartados. “Uno de los temas me llamó muchísimo la atención porque relacionaba los procesos tradicionales de separación, concentración y recuperación con la chatarra electrónica”, recordó. Hasta entonces, esos conocimientos aparecían asociados principalmente con minerales extraídos de yacimientos. La posibilidad de aplicarlos sobre placas, circuitos y componentes descartados abrió otro campo de investigación.

La documentación universitaria registra trabajos sobre recuperación de cobre de tarjetas de circuitos electrónicos durante ese período. En 2021, Orozco y Quiroga participaron de una publicación académica sobre las etapas de preconcentración necesarias para separar cobre de circuitos integrados residuales.

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Qué significa hacer minería urbana

Mujeres de la química en la UNSJ impulsan la minería urbana en San Juan
Proceso de clasificación y separación de componentes en placas electrónicas para la posterior extracción de cobre y minerales secundarios. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

Los aparatos eléctricos y electrónicos forman parte de ese conjunto. Sus placas contienen pequeñas proporciones de cobre y distintos materiales que deben identificarse, separarse y concentrarse antes de evaluar su recuperación.
El concepto no implica que cualquier residuo pueda transformarse directamente en un metal reutilizable. Primero requiere clasificación, preparación de las muestras, caracterización y ensayos controlados para establecer qué componentes existen y cómo pueden separarse. “Podemos aplicar los mismos procesos utilizados en minería para la reutilización o la obtención de metales y no metales”, explicó Orozco.

El camino universitario de una idea poco convencional

Cuando el grupo presentó su primera propuesta, la minería urbana todavía no formaba parte de los programas de investigación del Instituto. El primer proyecto ingresó en una convocatoria para jóvenes investigadores. Ese instrumento permitía que profesionales con formación de posgrado, menores de 40 años y sin las categorías superiores dentro del sistema científico pudieran conducir una investigación.

Retrato de Ivana Marcela Orozco Santander, doctora en procesamiento de minerales e impulsora del programa de minería urbana en la UNSJ.

“La primera vez que presentamos el proyecto entró dentro de lo que se llamaba Jóvenes Investigadores. Ahí arrancamos, en 2020, con financiamiento universitario y con el apoyo del Instituto de Investigaciones Mineras”.

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Recuperar cobre, la etapa más difícil

Durante los primeros trabajos, el equipo utilizó residuos electrónicos generados dentro del propio Instituto. Ese material permitió desarrollar ensayos y estudiar las diferentes etapas del procesamiento.
El esquema general incluye la separación de componentes, la concentración del material de interés, la lixiviación y la recuperación final del metal.

Para Orozco, el tramo más complejo aparece al intentar recuperar efectivamente el metal después de las etapas previas. La lixiviación permite transferir determinados componentes desde el material sólido hacia una solución bajo condiciones controladas. Después debe aplicarse una etapa de recuperación que separe el cobre de esa solución.

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Un equipo interdisciplinario y cuatro becarios

Equipo interdisciplinario de docentes, técnicos y becarios de la Facultad de Ingeniería de la UNSJ presentando los avances del programa de minería urbana.
El equipo del Instituto de Investigaciones Mineras está integrado por docentes, técnicos y becarios de Ingeniería de Minas y Metalurgia Extractiva. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

El equipo de investigación a su vez, también está integrado por Martín Oieni, docente investigador; Emilio Sánchez, técnico, proveniente de la ingeniería electrónica. A ellos se suman cuatro becarios.
Esa composición permite vincular el conocimiento químico con la formación minera de los estudiantes y con las necesidades técnicas del procesamiento de materiales.
Para las investigadoras, la participación de estudiantes incorpora la economía circular dentro de carreras tradicionalmente relacionadas con la extracción y el procesamiento de minerales naturales.

De proyecto científico a programa de minería urbana

La experiencia acumulada desde 2020 llevó a Orozco a proponer una estructura institucional más amplia. “Presenté la propuesta en el consejo del Instituto de Investigaciones Mineras. La aprobaron y desde allí la elevaron al Consejo Directivo de la Facultad, que también la aprobó”, detalló.

La Memoria Anual de la Universidad registra el programa “Minería Urbana” mediante la Resolución 32/2026 del Consejo Directivo. Ese reconocimiento incorpora formalmente la temática a las líneas de investigación de la unidad académica. “Somos pioneras en haber generado ese programa y en empezar a hablar de temas que brindan sostenibilidad y que entran dentro del concepto de economía circular en minería”, afirmó Orozco.

La búsqueda de otros materiales recién comienza

Dos científicas analizando la composición química de chatarra electrónica para identificar concentraciones de cobre y otros metales valiosos.
Análisis y caracterización de placas electrónicas para determinar el contenido de metales antes de aplicar los procesos de lixiviación y recuperación. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

La investigación se concentró inicialmente en el cobre. El equipo también comenzó a estudiar qué otros componentes podrían identificarse y separarse. “Primero hay que cuantificar para saber cuánto hay. Las placas nuevas ya no tienen los mismos materiales que las anteriores”, explicó Orozco. La composición cambia según la antigüedad, el origen y el tipo de aparato. “Estamos empezando a identificar qué otro metal podemos obtener y separar. Estamos en esa etapa”, aclaró.

Una nueva puerta profesional dentro de la minería

El programa de minería urbana formaliza un recorrido que comenzó como una inquietud de doctorado y avanzó mediante financiamiento universitario, ensayos y formación de estudiantes. También muestra una forma concreta de incorporación femenina a la investigación minera. Orozco y Quiroga no llegaron desde las trayectorias más habituales del sector: trasladaron conocimientos químicos y construyeron una especialización vinculada con el procesamiento de minerales.

El alcance futuro dependerá de los resultados experimentales, la continuidad de las investigaciones y la capacidad de formar nuevos perfiles interdisciplinarios. Por ahora, el aporte verificable radica en haber instalado dentro de la UNSJ una línea que conecta residuos electrónicos, procesos mineros y economía circular, bajo el liderazgo de mujeres provenientes de la química.

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