En el vertiginoso tablero de la minería global, las decisiones dirigenciales no tardan en hacer ruido. Por un lado, las grandes corporaciones buscan fórmulas financieras para oxigenar sus balances; por el otro, los accionistas miran con lupa cada movimiento cuando se trata de sus inversiones.

La disputa detrás del plan de reestructuración en Barrick Gold
Esto es exactamente lo que está pasando en Barrick Gold, donde el ambicioso plan de reestructuración impulsado por su presidente, John Thornton, encendió las alarmas y desató un fuerte rechazo entre los inversores de peso.
Para entender el tamaño del revuelo, hay que remontarse a los movimientos meses atrás en la cúpula de la compañía canadiense. Mientras Thornton se encaminaba a dejar su cargo tras un mandato de 12 años que estuvo marcado por turbulencias, dio un volantazo inesperado: tomó el control frente a su histórico director ejecutivo (CEO) Mark Bristow, y ahora empuja una reinvención profunda de una de las mayores productoras de oro del mundo. Sin embargo, esta jugada choca de frente con la resistencia de los principales accionistas.
La polémica OPI de las minas en América del Norte
El eje central de la discordia es la propuesta del exbanquero de Goldman Sachs de escindir, mediante una Oferta Pública Inicial (OPI), los preciados activos de la compañía en América del Norte. Dicho plan busca separar las operaciones de oro en Nevada y un proyecto en República Dominicana, bajo la premisa de que estos activos estrella están lastrados por el resto de la cartera global de la empresa, que incluye operaciones más complejas y problemáticas en África, Asia y Medio Oriente.
No obstante, los grandes fondos de inversión no están dispuestos a ceder terreno. Gestores de cartera de pesos pesados como Van Eck Associates Corp. (cuarto mayor accionista), Mackenzie Financial Corp. y Franklin Equity Group se comunicaron con la minera en los últimos meses para manifestar una férrea oposición a esta estrategia.
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El motivo principal del descontento institucional es que la maniobra diluiría hasta un 15% de su participación en los activos más rentables y valiosos a favor de nuevos inversores. La frustración llegó a tal punto que Benoit Gervais, gestor de cartera de Mackenzie, filial de Power Corp. y décimo mayor accionista de la minera, fue lapidario al reclamar un cambio en la conducción: “Si me preguntan, sería bueno tener una salida elegante de este actual presidente y que entre otra persona”.
En la misma línea, Steve Land, gestor de cartera de Franklin Equity Group, unidad de Franklin Resources que maneja más de US$500 millones en acciones de la empresa, expresó su fastidio ante la complejidad y opacidad del esquema: “Simplemente me da dolor de cabeza. Imagino que no soy el único”.
Un desempeño bursátil rezagado y la presión de la competencia
Detrás de este rechazo financiero hay números y rendimientos concretos. Durante los 12 años de gestión de John Thornton, las acciones de la compañía registraron un desempeño inferior al de sus principales rivales, Newmont Corp. y Agnico Eagle Mines Ltd., perdiendo además la oportunidad de capitalizar de lleno el histórico repunte en el precio internacional del oro. Para colmo de males, la producción retrocedió el año pasado al tercer puesto mundial, luego de ser superada por Agnico.
Las dificultades operativas tampoco ayudaron a calmar las aguas. El complejo minero de Nevada, que aporta más de la mitad de las ganancias de la empresa y donde opera el codiciado descubrimiento de Fourmile, viene sufriendo una caída sostenida en su volumen de extracción. A esto se le suma un dato no menor: Newmont, socio de Barrick en la empresa conjunta de Nevada, amenazó con iniciar acciones demandas por supuesta mala gestión y advirtió que la OPI requeriría su autorización formal.
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Las tensiones se reflejan claramente en la falta de respaldo interno. En la última asamblea anual, el presidente obtuvo apenas un 81,1% de aprobación de los accionistas, una cifra muy por debajo del promedio del 91,8% que suelen cosechar los directores en Wall Street.
La cumbre de Londres, el choque con Mark Bristow y los cambios en la cúpula
Para comprender cómo se llegó a este escenario de alta tensión, es clave mirar lo ocurrido en una reunión decisiva celebrada en agosto pasado en el lujoso hotel Savoy de Londres. En aquella cumbre, directores y altos ejecutivos se congregaron, con el asesoramiento del exbanquero de Citigroup, Michael Klein, para evaluar alternativas estratégicas.
Allí sobre la mesa se pusieron opciones de fusiones, adquisiciones y el proyecto de la OPI. Sin embargo, el entonces CEO Mark Bristow rechazó enérgicamente las propuestas y sostuvo que el foco debía estar en resolver los problemas operativos de toda la cartera antes de embarcarse en reestructuraciones financieras.
La respuesta de Bristow selló su suerte. El directorio, que ya venía cuestionando su gestión por incumplir metas internas durante catorce trimestres consecutivos y por los graves problemas en la mina Loulo-Gounkoto en Mali (donde el gobierno militar detuvo empleados en medio de disputas fiscales), le retiró el pulgar hacia arriba. Un mes después de aquel cónclave en Londres, Bristow quedó fuera de la compañía y fue reemplazado por Mark Hill en febrero de este 2026.
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Lejos de apartarse, John Thornton profundizó su control y comenzó a rodearse de hombres de su extrema confianza en puestos clave, como el asesor legal James McGuire y el director global de Asuntos Corporativos, Woo Lee. A pesar de las críticas, el presidente defendió su postura ante los accionistas en mayo pasado: “El mercado puede valorar directamente los activos y, dado que Barrick conservará una participación mayoritaria sustancial, todos nuestros inversores pueden beneficiarse”.

Con las cartas sobre la mesa y los balances trimestrales a la vuelta de la esquina, el futuro de la estrategia corporativa de la gigante aurífera sigue abierto, pendiendo del hilo de una pulseada feroz entre la conducción gerencial y el mercado inversor.
Argentina, la otra cara de la moneda: Veladero
En la otra cara de la moneda, y lejos del ruido corporativo de Wall Street, las operaciones de la compañía en Argentina transitan por un carril de estabilidad operativa. En la provincia de San Juan, el yacimiento Veladero, gestionado a través de Minera Andina del Sol, un joint venture (50/50) entre Barrick Gold y la gigante china Shandong Gold, sigue siendo un bastión estratégico para la región.
Continuidad en el Valle del Cura y extensión de la vida útil
Mientras en el hemisferio norte se discuten escisiones y balances, en el Valle del Cura el enfoque es netamente extractivo. Bajo el seguimiento de referentes de la compañía en la región, como Marcelo Álvarez (director ejecutivo de Asuntos Gubernamentales de Barrick para Sudamérica), la mina avanza con un agresivo plan para extender su vida útil más allá de la década de 2030.
Los números duros respaldan la operación: tras haber superado la histórica barrera de las 10 millones de onzas de oro extraídas desde su apertura, Veladero mantiene un ritmo de producción estabilizado que ronda las 400.000 onzas anuales (contemplando el 100% del consorcio). Para sostener este volumen, la compañía completó inversiones clave en infraestructura, como la construcción y expansión de las Fases 7 y 8 de su valle de lixiviación, fundamentales para el procesamiento continuo del mineral.

Eficiencia energética y la oportunidad del RIGI en San Juan
Además, la mina sanjuanina ha dado un salto en eficiencia de costos y sustentabilidad al conectarse a la red eléctrica limpia de Chile (mediante una línea de 138 kV), dejando atrás la dependencia exclusiva de generadores a diésel. Hoy, la gran apuesta del sector a nivel local es aprovechar el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Este marco normativo asoma como el trampolín ideal para inyectar nuevos capitales de exploración en los blancos cercanos a la mina y blindar la continuidad del empleo directo e indirecto en la cordillera.
En definitiva, la realidad demuestra que mientras la cúpula global se fractura intentando dividir la torta financiera en Norteamérica, el engranaje productivo de San Juan no solo no frena su marcha, sino que busca anclarse a largo plazo.

Equipo editorial de Acero y Roca. Información técnica, veraz y actualizada sobre el sector minero e industrial de Argentina y el mundo.