La canadiense consolidó un mapa de derechos principalmente en Iglesia y Calingasta. Su “ojo clínico” en exploración la posiciona como el tercer mayor tenedor corporativo del subsuelo sanjuanino, compitiendo en superficie con las grandes multinacionales mientras reactiva la perforación en El Fierro.
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LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Sable Resources acumula 40.607 hectáreas en San Juan y se ubica como el tercer mayor tenedor del subsuelo provincial. Sin la caja de una multinacional, la júnior canadiense demuestra «músculo técnico» para armar un mapa de escala global y reactivar la perforación en El Fierro.
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El catastro minero de San Juan registra un caso singular frente a los titanes trasnacionales que dominan el subsuelo sanjuanino. A fuerza de un “musculo técnico” y “ojo clínico” para la exploración, la junior canadiense Sable Resources Ltd. controla un patrimonio de 40.607 hectáreas, equivalente al 3,23% del subsuelo provincial. Esta escala posiciona a la compañía como el tercer tenedor corporativo privado en la provincia, ubicándose por detrás del consorcio las 127.985 hectáreas de Fortescue/AMSA (10,18%) y las 78.761 hectáreas de Barrick Gold (5,27%).
El mando corporativo está encabezado por el geólogo mexicano Dr. Rubén Padilla como presidente y CEO mundial de Sable Resources, mientras que el liderazgo técnico regional y el desarrollo de proyectos en América Latina son dirigidos por el geólogo colombiano Luis Arteaga, vicepresidente de Exploración de la firma. En el terreno sanjuanino, la articulación operativa de la filial Sable Argentina S.A. se complementa con la labor del equipo de profesionales, geólogos y técnicos locales encargados de ejecutar las tareas de prospección, mapeo y relacionamiento comunitario en los departamentos de Iglesia y Calingasta.

Una júnior en el podio del subsuelo
El volumen territorial bajo control de Sable Resources constituye una figura atípica para una empresa junior de exploración. Mientras la mayoría de las compañías de su segmento concentran esfuerzos en proyectos acotados de una sola propiedad, Sable ha logrado estructurar un paquete que compite en extensión con actores tradicionales de la industria.
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Anatomía de Sable: distribución y mosaico de las 40.607 hectáreas
El análisis detallado de la tenencia catastral de Sable Resources revela una arquitectura de propiedad dividida en dos distritos clave de la provincia, gestionada mediante dos razones sociales registradas:
- Distrito Iglesia (37.137 hectáreas): Concentra el 91,4% del portafolio provincial a nombre de su filial directa Sable Argentina S.A.. Este bloque abarca el complejo El Fierro / Don Diego, que incluye manifestaciones como Guanaco II (6.000 ha), Fierrazo Norte (3.852 ha), Arroyo de los Puentes (6.990 ha entre sus bloques Este y Norte) y Cerro Negro (2.719 ha), mayoritariamente enfocadas en objetivos de cobre, oro, plata, plomo y zinc. Asimismo, el registro contempla los expedientes Siciliano IV y V (9.949 ha combinadas), orientados a la exploración de vapores endógenos.

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- Distrito Calingasta (3.470 hectáreas): Representa el 8,6% restante del portafolio y corresponde a la manifestación Naty (3.469,8 ha), orientada a objetivos de cobre y oro. Esta propiedad no pertenece en un 100% a la filial directa, sino que se articula formalmente a través de una Unión Transitoria de Empresas (UTE) constituida entre la firma local Miranda S.A. y Sable Argentina S.A., una fórmula contractual que le permitió a la júnior desembarcar en el departamento y expandir su masa crítica en la provincia.

El «músculo técnico»: la ingeniería detrás del ensamble territorial
La acumulación de este volumen de tierras sin recurrir a la tesorería de una multinacional responde a una estrategia cimentada en la credibilidad de su equipo geológico. Liderada por profesionales con experiencia previa en firmas globales, la compañía aplicó criterios de exploración regional sobre zonas poco intervenidas o territorialmente fragmentadas.
Para consolidar su mapa minero, la empresa combinó la firma de contratos de opción a largo plazo con propietarios privados e históricos titulares de pedimentos con la captación de capital de riesgo internacional. Este modelo le permitió estructurar acuerdos de earn-in, mediante los cuales socios estratégicos aportan financiamiento para la prospección sin que la júnior cede el control temprano de sus activos.
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Extensión territorial frente a foco operativo
A pesar de custodiar más de 40.000 hectáreas en la provincia, la actividad sobre el terreno no se despliega de manera simétrica sobre todo el mapa. La estrategia actual de la compañía aplica una selección de objetivos prioritarios. Mientras la mayor parte de las manifestaciones se mantiene en fases de mapeo, muestreo y revisión de gabinete, los recursos de perforación se concentran puntualmente en el proyecto El Fierro. Allí, en alianza con la británica Moxico Resources plc, la firma ejecuta un programa enfocado en el blanco Pyros, que contempla 3.500 metros de sondajes diamantinos y un relevamiento geofísico magnetotelúrico profundo.

La credibilidad técnica y la capacidad de ensamble territorial permiten a la compañía exploradora consolidar una escala habitualmente reservada para las grandes corporaciones. El futuro de sus 40.607 hectáreas quedará sujeto a la efectividad de sus campañas operativas para validar el potencial de sus manifestaciones y transformar la superficie registrada en recursos delimitados.

Periodista especializado en minería, ambiente, ciencia y economía. Desde San Juan, cubre la actividad minera con mirada crítica y enfoque en sus impactos, oportunidades y protagonistas, buscando explicar los procesos detrás de cada proyecto y acercar información rigurosa a la comunidad.