Justicia intergeneracional: el dilema de la minería extractiva frente a impactos ambientales permanentes

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El geólogo e investigador Aldo Luis Banchig propuso incorporar el principio de justicia intergeneracional y la bioética al debate de la gestión de recursos naturales en el noroeste argentino. Advirtió que la conservación de bienes permanentes exige replantear el impacto que la actividad extractiva deja a las futuras generaciones.

Justicia intergeneracional: el dilema de la minería extractiva frente a impactos ambientales permanentes
Cachi, Salta. Fotografía de la cordillera en el noroeste argentino. Imagen ilustrativa.

El Dr. Aldo Luis Banchig, geólogo, docente e investigador de la Universidad Nacional de San Juan originario de Andalgalá, introdujo el encuadre de la justicia intergeneracional para analizar el equilibrio entre la explotación económica actual y el derecho de las próximas comunidades a disponer de un ambiente sano.

fotografia de luis banchig

«Nos queda a nosotros el derecho y el deber de proteger recursos que no solo son consumibles, sino que son permanentes y con utilidad para la generación futura».

El principio de justicia intergeneracional y el resguardo de lo permanente

El abordaje bioético en la gestión del territorio establece que las generaciones presentes administran bienes que no son de su exclusiva propiedad. Dentro de esta perspectiva, la preservación de los recursos naturales excede la mera contabilidad de las reservas minerales y abarca la sostenibilidad de todo el ecosistema regional. El especialista sostuvo que el deber ambiental implica identificar qué actividades productivas garantizan la continuidad de las cuencas y los paisajes a largo plazo sin degradar la infraestructura natural de las regiones productivas.

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Vista panorámica de la cordillera para contextualizar los desafíos de la justicia intergeneracional en minería y la protección de cuencas.
La cordillera y sus ecosistemas frágiles ante el dilema del desarrollo productivo, la recarga de acuíferos y el deber ético de legar recursos intactos a las próximas generaciones.

La convivencia de modelos económicos contrapuestos representa uno de los mayores desafíos para los municipios de montaña. «Existe un punto en el que una actividad tan voraz como la minería extractiva debe demostrar si puede tener alguna dosis de justicia intergeneracional en su actividad y en sus proyecciones al futuro», advirtió Banchig.

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Proximidad territorial y tiempos de reacción en la cuenca hídrica

Según el especialista, el riesgo de generar impactos irreversibles se acentúa de manera crítica cuando los yacimientos mineros se emplazan en las nacientes de los ríos que abastecen a las poblaciones. La distancia geográfica entre el centro extractivo y la zona urbana determina de forma directa la capacidad operativa de respuesta frente a eventuales contingencias ambientales en el sistema hídrico.

monitoreo de agua en el rio jachal
Monitoreo ambiental de la calidad del agua en la cordillera de San Juan, vinculado a tareas de control e inspección en ríos cercanos a la mina Veladero operada por Barrick Gold. Imagen ilustrativa.

La diferencia fundamental entre los modelos de monitoreo radicó en los tiempos de respuesta ante un incidente en la alta cuenca. En yacimientos con mayor distancia hacia las poblaciones existen márgenes temporales para la remediación, condición que no se verifica en cuencas de proximidad inmediata. «A 20 kilómetros es prácticamente tener la mina encima de nuestras cabezas; a diferencia de yacimientos situados a 100 o 120 kilómetros donde se tiene tiempo de acción, monitoreo y remediación, acá la lluvia cae y a la media hora se tiene el agua en el centro urbano», explicó Banchig.

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De este modo, la advertencia de Banchig trasciende la discusión técnica sobre los tiempos de escorrentía o las distancias geográficas. El planteo devuelve al centro del debate una encrucijada política y productiva ineludible: definir si los estándares actuales de control y remediación alcanzan para garantizar que el desarrollo minero sea compatible con la herencia territorial de las próximas décadas, o si la urgencia económica del presente terminará hipotecando recursos que la naturaleza tardó cientos de miles de años en consolidar.

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