El Régimen de Incentivo a Medianas Inversiones abre una puerta clave para la minería no metalífera local. Con inyecciones desde 150.000 dólares, promete beneficios fiscales, amortización acelerada y un salto tecnológico definitivo para los proveedores sanjuaninos. Los detalles del RIMI para pymes mineras contados de manera clara por la especialista Anabel Recabarren.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
El RIMI financia y otorga beneficios fiscales a pymes mineras en actividad por montos de 150.000 a 9.000.000 de dólares. La Bolsa de Comercio de San Juan asesora para acceder a devoluciones anticipadas de IVA, resolviendo el histórico desfase de pagos del sector no metalífero.
El fin del desfasaje financiero en la minería no metalífera
La industria minera no metalífera en San Juan, fuertemente impulsada por la extracción de cuarzo, cal y derivados, se enfrenta desde hace décadas a un cuello de botella estructural: los tiempos de cobro. Mientras los insumos y maquinarias requieren liquidez inmediata, el retorno del capital camina a otro ritmo.
Anabel Recabarren, contadora y asesora financiera de la Bolsa de Comercio de San Juan (SJB Finanzas Expertas), detalla el problema de fondo:

«El sector no metalífero históricamente tiene un desfasaje financiero: cuenta con el activo que se extrae, pero ese proceso de extracción y venta tiene circuitos que pueden ir de 18 a 24 meses, mientras que un crédito prendario para una maquinaria destinada a la producción debe abonarse mucho antes de ese plazo».
Anabel Recabarren, contadora y asesora financiera de la Bolsa de Comercio de San Juan
Es aquí donde el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), enmarcado en la reciente Ley de Modernización Laboral, entra a jugar un rol decisivo. Según la experta, esta herramienta «permite no solo recuperar anticipadamente los impuestos, sino conseguir recursos externos que agilicen ese circuito de pagos».
La hoja de ruta: montos y etapas de calificación
Para acceder a estos incentivos, las empresas deben someterse a un proceso técnico que asegura la trazabilidad de los fondos y su correcta aplicación en el ecosistema productivo. Recabarren aclara que el régimen «es un régimen de inversiones para montos comprendidos entre 150.000 y 9 millones de dólares, es decir, está pensado para pymes».
El proceso estructurado desde la Bolsa de Comercio consta de tres etapas ineludibles:
- Calificación: Se define el perfil de la empresa y la exigencia de capital. Los pisos de inversión son estrictos: Micro empresa (150.000 USD), Pequeña empresa (600.000 USD), Mediana tramo 1 (3.500.000 USD) y Mediana tramo 2 (9.000.000 USD). Estos fondos deben destinarse a activos tangibles como maquinarias o plantas de procesamiento.
- Registro y certificación: Se ejecuta ante el gobierno provincial para acreditar el plan de negocios.
- Monetización: La fase final donde se facilita la gestión de garantías ante una Sociedad de Garantía Recíproca (SGR) para asegurar los fondos.

El impacto real en la caja y quiénes quedan afuera
El lenguaje que define el éxito de una pyme proveedora se lee en los balances. Al consultar sobre las métricas de rentabilidad, la asesora financiera es tajante respecto al ahorro fiscal que supone ingresar al sistema. «Los beneficios palpables se ven principalmente en la caja: el sistema permite la amortización acelerada de bienes de capital, lo que implica menos costos en ganancias y devolución anticipada del IVA».
La letra chica del RIMI
El RIMI tiene una letra chica que delimita su alcance. No es un salvavidas para empresas en rojo ni un capital semilla para emprendedores novatos.«Está destinado principalmente a los proveedores locales que ya tienen actividades en funcionamiento y necesitan un salto de valor material o tecnológico», explica.
Quedan automáticamente excluidas aquellas firmas que recién inician operaciones, las que presentan baja rentabilidad proyectada o las dedicadas a la mera intermediación, como el simple alquiler de vehículos o equipos sin valor agregado.
Hacia un padrón estratégico para la cadena de valor
El desarrollo de la minería no metalífera y el encadenamiento productivo local requieren reglas claras para retener el capital en la región. El próximo paso operativo del RIMI es la consolidación de un padrón estratégico provincial, donde las empresas proveedoras deberán respaldar su capacidad técnica y administrativa.

La proyección indica que la capitalización de las pymes no solo resolverá urgencias de flujo de caja, sino que elevará la vara de las prestaciones locales a estándares internacionales. La modernización del parque de maquinarias y la optimización de procesos de tratamiento de minerales (como la calcinación o la molienda de cuarzo) dejarán de ser un esfuerzo financiero asfixiante para convertirse en una inversión apalancada.
Como bien lo define el mercado financiero local, la estructuración de estos incentivos representa la plataforma estructural que los proveedores necesitaban para absorber, con capacidad y solidez, la demanda del creciente polo minero argentino.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.