Grau: «La Ley de Desarrollo Local es demagógica e inaplicable frente al RIGI»

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El presidente de AITURIC advierte que la asimetría fiscal del 50% condena a los proveedores de Iglesia. Denuncia que, tras 20 años de minería y 90.000 millones de dólares extraídos, el departamento sigue sumido en un 70% de pobreza. Esto acentúa la crisis de proveedores mineros.

Proyecto minero en la alta cordillera de San Juan.  Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción
El desafío de los proveedores locales es competir contra firmas internacionales con ventajas fiscales. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción) 

El laberinto semántico de la ley y la trampa de lo local

La reciente convocatoria del Ministerio de Minería para discutir la Ley de Desarrollo Local no dejó conformes a los representantes del sector productivo en el norte sanjuanino. Alberto Grau, presidente de la Asociación Iglesiana de Turismo, Industria y Comercio (AITURIC), fue tajante al señalar que la norma nace con vicios de origen que perjudican directamente al territorio donde se asientan los proyectos.

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Para Grau, el espíritu de la ley puede ser loable, pero su redacción es técnica y políticamente deficiente. «La ley presenta graves errores de redacción, de conceptos y de semántica con la palabra local. Eso genera una ambigüedad terrible», explicó el dirigente. El nudo del conflicto radica en que la normativa establece categorías que diluyen la prioridad del departamento afectado. Según el titular de AITURIC, en el caso del proyecto Vicuña, la ambigüedad permite que la Ciudad de San Juan termine siendo «local uno» o «local cero», desplazando a Iglesia a una segunda instancia de prioridad.

Además del problema terminológico, la carga administrativa que se pretende imponer a las operadoras mineras parece desconectada de la realidad operativa. Grau describió un panorama de «burocracia absurda y espantosa» que obligaría a las empresas a montar departamentos de auditoría interna permanentes solo para informar al Estado sus contrataciones. «A las empresas les va a salir mucho más caro que pagar una multa de 6 millones de pesos. Yo creo que van a dejar adelantadas las multas para que no les rompan la pelota», sentenció con dureza.

Víctor Grau, presidente de AITurIC, hablando. Imagen de archivo.
Víctor Alberto Grau, presidente de la Asociación Iglesiana de Turismo, Industria y Comercio (Aituric)

El choque frontal con el RIGI y una ley provincial inaplicable

La implementación del RIGI a nivel nacional ha cambiado las reglas del juego, dejando a la legislación provincial en una posición de extrema debilidad jurídica. Alberto Grau no dudó en calificar el intento de avanzar con una ley local como una maniobra «demagógica» que busca calmar a los proveedores sin ofrecer soluciones reales.

«Es inaplicable esa ley en el marco del RIGI. Lo único que va a generar son litigios y conflictos», advirtió. El razonamiento de AITURIC es simple: si un proyecto como Vicuña ya tiene garantizado un marco legal nacional por inversiones de 18.000 millones de dólares, la provincia no puede imponer condiciones que colisionen con esos derechos adquiridos. «Es absurdo. Primero nos pedían que nos adhiriéramos al RIGI y ahora que salió, vienen y dicen que vamos a hacer una ley provincial. Para eso no adhieras«, reclamó Grau a las autoridades.

Esta falta de sintonía normativa deja a los proveedores locales en un limbo legal donde las promesas de «cupos» se desvanecen ante la realidad de los contratos internacionales, como ocurrió con la adjudicación del campamento a la firma PowerChina.

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La asimetría fiscal es el verdadero muro para competir

Uno de los puntos más críticos del testimonio de Grau es la desmitificación de la «falta de competitividad» de los sanjuaninos. Frente a los dichos de José Luis Morea, Country Director de Vicuña, quien cuestionó públicamente por qué los argentinos no son más competitivos, el presidente de AITURIC puso sobre la mesa datos contundentes sobre la presión impositiva.

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Grau fue claro: «Todo lo demás es competitivo. El problema es el enorme impuesto que nosotros pagamos«. Para el sector, hablar de competitividad sin abordar la reforma fiscal es una forma de «demagogia» que ignora deliberadamente las reglas de juego desiguales que asfixian al empresariado local.

El fracaso del modelo con 70% de pobreza en Iglesia

Quizás el dato más doloroso y revelador de la entrevista sea el balance social tras dos décadas de explotación minera intensiva en el departamento. A pesar de los 20 años de presencia de Barrick y la salida de aproximadamente 90.000 millones de dólares en metales, Iglesia no ha logrado despegar.

«Seguimos con un 70% de pobreza. Iglesia es un departamento pobre y eso no es culpa de la minera, es culpa de los políticos», disparó Grau. El dirigente denunció una falta total de visión estratégica por parte de la intendencia y el gobierno provincial, señalando que la plata de las regalías se mantiene en «plazos fijos para generar intereses que luego se usan para comprar bolsas de comida y comprar votos».

Paisaje urbano de Iglesia, San Juan.  Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción
El contraste entre la riqueza mineral y la realidad social del departamento es una de las principales críticas de AITURIC. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

Un futuro sin esperanza de cambio inmediato

Hacia el cierre de la charla, el tono de Alberto Grau se tornó sombrío respecto a lo que resta del año. Con una agenda marcada por la incertidumbre y reuniones que califica como carentes de una «intención genuina de escuchar«, el optimismo es un recurso escaso en el norte sanjuanino.

«No guardo muchas esperanzas de que esto cambie porque veo todo con un criterio muy poco estudiado, muy fanatizado», confesó. El eje de lucha de AITURIC seguirá siendo la exigencia de definiciones claras y una visión de Estado que trascienda el cortoplacismo electoral. Para los proveedores, la «suerte de tener una cordillera de metales valiosos» se convierte en una oportunidad perdida si no se sabe cómo trabajarlo con una estrategia que incluya a los propios sanjuaninos.

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La reflexión final de Grau resuena como una advertencia para toda la industria: sin licencia social basada en el desarrollo real y no en el asistencialismo, el conflicto será la única constante en la minería de San Juan

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