El país transita una transformación estructural hacia la estabilidad fiscal. Con la producción de crudo alcanzando los 900.000 barriles diarios y el sector privado liderando la inversión, se proyecta un superávit comercial energético sin precedentes para el ejercicio 2026 entorno a la matriz energética.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
En un webinar clave de Santander, Rodrigo Park y Federico Veller confirmaron que Argentina ya superó los 900.000 barriles diarios de crudo. Con una balanza energética positiva proyectada en 10.000 millones de dólares para fin de año, el país busca consolidarse como un hub exportador global y previsible.
El fin del péndulo: estabilización y un nuevo norte macroeconómico
La Argentina del 2026 no es la misma que la de hace apenas dos años. El economista jefe de Santander, Rodrigo Park, fue tajante al describir el punto de quiebre: veníamos de una historia donde el 86% del tiempo, desde 1903, vivimos con déficit fiscal. Este desorden, que alimentaba la inflación y la desconfianza, está siendo reemplazado por un ajuste fiscal severo y una normalización cambiaria que ya permite el acceso fluido al mercado.
«Creo que para este primer webinar me parece que lo importante es pensar esto y charlar con una visión más de largo plazo, de qué es lo que está realmente pasando en Argentina», señaló Park, subrayando que el país ha pasado de ser un importador neto a que la energía represente hoy el 10% del total de las exportaciones. Según el experto, este año será histórico, con exportaciones totales que superarán los 100.000 millones de dólares.
La clave del proceso es la heterogeneidad. Mientras sectores como la energía, la minería y el agro vuelan, con una utilización de capacidad instalada del 86% en sectores vinculados a la energía, otros rubros más ligados al consumo interno vienen rezagados. Sin embargo, la apuesta es que estos «motores» derramen productividad al resto de la economía, eliminando el miedo al «péndulo» político que siempre espantó al inversor.

El salto hacia el millón de barriles impulsa inversiones en Vaca Muerta
Por su parte, el Subsecretario de Hidrocarburos de la Nación, Federico Veller, aportó la precisión técnica que el mercado esperaba. En el mes de mayo de 2026, las exportaciones energéticas alcanzaron los 1.745 millones de dólares. Esto logró un superávit comercial mensual de 1.543 millones de dólares. «El producto que más se exportó por primera vez fue el crudo«, destacó Veller, marcando un hito en la historia comercial argentina.
El crecimiento no es solo por precios internacionales; es volumen puro. El 2024 cerró con récords, pero mayo de 2026 marcó un nuevo techo al superar los 900.000 barriles por día de producción de petróleo. La meta oficial para fin de año es ambiciosa: alcanzar o superar el millón de barriles diarios. Este «boom» no es casualidad, sino el resultado de decidir atacar las causas del problema y no las consecuencias.
«No elegimos el camino fácil de volver a establecer un precio máximo para el crudo o prohibir las exportaciones. Dejamos que el mercado solucione«, explicó el funcionario nacional. Para Veller, la estabilidad es la «piedra angular» para una industria que devora capital de manera intensiva.
RIGI: la cancha nivelada para que las pymes se pongan las pilas
Uno de los puntos más calientes del debate es el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Existe un mito recurrente de que estos beneficios solo alcanzan a las «multi». Veller se encargó de desarmarlo con datos: el RIGI incluye un capítulo específico para proveedores locales que permite importar bienes de capital e insumos sin derechos de importación, compitiendo de igual a igual con los extranjeros.
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«Acá está la cancha nivelada. Se le da las mismas oportunidades al proveedor local que al extranjero», sentenció el Subsecretario. Para acceder, el proveedor debe tener más de un 50% de capital local y vincularse mediante un contrato con un vehículo de inversión (VPU) aprobado por el régimen.
Hasta la fecha, se han presentado 41 proyectos bajo este marco, por un valor total de 140.000 millones de dólares, con más de 30.000 millones de dólares ya aprobados y en ejecución. Es una invitación directa a que el dueño de la pyme, el que hoy está pensando si comprar una camioneta o ampliar el taller, «tome el riesgo y sea protagonista«. Ya no es un PowerPoint; empresas como TGS ya anunciaron inversiones de 3.000 millones de dólares para la industrialización del gas.
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Desafíos logísticos y el horizonte 2035
A pesar del optimismo, el camino tiene sus pozos. Federico Veller reconoció que existen cuellos de botella críticos en el transporte de crudo, gas y energía eléctrica que deben ser desbloqueados para sostener la dinámica. El Estado ha dejado de ser el «planificador miope» que intentaba adivinar la demanda de GNL para pasar a un rol donde fija reglas y los privados asumen el riesgo.
La proyección a largo plazo es mareante: para el año 2035, se estima que el saldo exportador conjunto de energía y minería podría alcanzar los 75.000 millones de dólares. En un país que hoy exporta 100.000 millones en total, estos dos sectores se convertirán en el corazón del sistema económico nacional.
Como bien señaló Nicolás Low de Santander, la industria ya no está concentrada en un solo punto del mapa; hay prestadores de servicios surgiendo en cada rincón de la Argentina, lo que motiva al sector financiero a aumentar su participación de crédito sobre el PIB, que hoy es de apenas el 12%, frente a niveles del 50% o más en países vecinos.
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Argentina está ante su «momento Australia». La transición de una economía de subsistencia y parches a una de productividad real y exportación de valor agregado no será lineal, pero el rumbo parece, por primera vez en décadas, trazado con tinta indeleble. El desafío ya no es solo perforar el suelo, sino perforar la cultura de la desconfianza para que el capital local se anime a jugar en las grandes ligas. La oportunidad está servida; el que no se sube ahora, mira la transformación por la ventana.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.