Marcelo Moreno, director del INPRES, explica el funcionamiento de las 100 estaciones que blindan la actividad minera. Un análisis técnico sobre la Red Nacional de Monitoreo Sísmico y su rol crítico en el diseño de infraestructura de alta montaña.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES), organismo de la Dirección Nacional de Geoamenazas del Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), opera 100 estaciones en tiempo real para monitorear la amenaza sísmica. Estos registros permiten a la industria minera calcular la aceleración del suelo y diseñar obras sismorresistentes seguras en la cordillera.
Monitoreo en tiempo real: El escudo técnico de la cordillera
La actividad minera en Argentina se desarrolla, mayoritariamente, en la zona andina, un territorio donde la naturaleza impone sus propias reglas de movimiento. En este contexto, el rol de la Red Nacional de Monitoreo Sísmico (RNMS) es determinante para la continuidad y seguridad de las operaciones. Según explica el Lic. Marcelo Moreno Moreno, director del organismo, «el INPRES tiene como función institucional el monitoreo continuo de la actividad sísmica en todo el territorio nacional, incluyendo por supuesto, las áreas cordilleranas de alta montaña donde se emplazan proyectos mineros».
«La RNMS registra y analiza aquellos eventos con epicentro en países vecinos que, dada su magnitud y la naturaleza de estos fenómenos, generan percepción o impacto en localidades argentinas«. De esta manera, los emprendimientos mineros situados en la región andina quedan integrados bajo un mismo paraguas de monitoreo permanente, asegurando que cualquier movimiento, por mínimo que sea, quede debidamente registrado en las bases de datos nacionales.

Leé también: Seguridad sísmica en minería: Cómo el INPRES protege proyectos clave en San Juan
La ingeniería del silencio: 100 centinelas en el territorio
Para lograr una precisión que roce la perfección, el INPRES ha desplegado una red robusta que hoy cuenta con aproximadamente 100 estaciones operativas en tiempo real. El entramado técnico es complejo: se divide en 70 estaciones sismológicas, que incluyen equipos de período corto y banda ancha, y 30 estaciones acelerométricas distribuidas estratégicamente. Aunque la red no fue diseñada con un enfoque exclusivo para la minería, su despliegue en las zonas de mayor peligrosidad sísmica coincide naturalmente con los distritos mineros más importantes del país.
Para la ubicación de estos equipo se busca, ante todo, la pureza del dato. Moreno destaca que las estaciones sismológicas se instalan en sitios con muy bajo nivel de ruido ambiental y geológico, alejadas de los centros urbanos. Este aislamiento es fundamental para evitar que el ruido generado por actividades del movimiento humano y comercial, «ensucie» los registros sísmicos. El objetivo es obtener registros de calidad extrema que permitan detectar y localizar con precisión tanto los sismos perceptibles como aquellos de menor magnitud que solo la tecnología puede identificar. No obstante, el director reconoce que, debido a la inmensidad geográfica de Argentina, «aún resulta necesario continuar ampliando la cobertura de la RNMS».

Leé también: Satélites argentinos con tecnología InSAR detectan movimientos de suelo de apenas 2 milímetros
Datos que construyen: La demanda del sector industrial
La información que genera el INPRES es el insumo vital para la ingeniería de grandes obras. El sector industrial y los organismos de control acuden al instituto buscando precisión estadística para sus proyectos. Entre los requerimientos más habituales se encuentran los datos del catálogo sísmico, esenciales para analizar la sismicidad histórica e instrumental, incluyendo la localización epicentral, magnitud y profundidad de los eventos pasados.
Sin embargo, el dato más crítico para la construcción en alta montaña es el registro de aceleración del suelo, conocido como acelerogramas. Estos registros son solicitados por empresas de ingeniería para determinar valores de aceleración máxima del suelo (PGA) y los espectros de respuesta. «Estos datos alimentan los modelos utilizados para el diseño sismorresistente de grandes obras de infraestructura», señala Moreno, subrayando que la seguridad de un dique de colas o una planta de procesamiento depende directamente de esta información técnica. Además, el organismo actúa como un juez técnico, evaluando y validando estudios de amenaza sísmica elaborados por consultoras privadas para garantizar que los emprendimientos cumplan con los estándares de seguridad nacionales.

Leé también: Milei fusiona INPRES y SEGEMAR y reestructura el INA: impacto clave en San Juan
Integración y transición
La minería argentina, emplazada en uno de los laboratorios tectónicos más activos del mundo, no puede permitirse la improvisación. La transición del INPRES hacia una integración con el SEGEMAR fortalece una visión sistémica de las geoamenazas, donde el monitoreo de los movimientos deja de ser una mera estadística para convertirse en la piedra angular de la factibilidad industrial. El desafío futuro radica en la expansión de la RNMS hacia los rincones más remotos de la cordillera, asegurando que la tecnología llegue antes que la primera excavación. La soberanía de los datos aportados es, en última instancia, la garantía de que el desarrollo minero sea tan sólido como la roca que pretende extraer.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.