Grau exige un Contrato Social para frenar el empobrecimiento de Iglesia

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El presidente de la Asociación Iglesiana de Turismo, Industria y Comercio del departamento Iglesia (AITURIC) cuestiona el modelo actual de licencia social y propone transformar la actividad en un proceso técnico medible. Advierte que sin licitaciones públicas y arraigo efectivo, la riqueza de las minas seguirá fluyendo hacia San Juan capital o el exterior, dejando solo deudas sociales en la zona de influencia.

hombre caminando por huella minera
Víctor Grau, de AITURIC, apunta a cambiar términos, de licencia social a contrato social. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción) 

El modelo africano en el corazón de los Andes sanjuaninos

Según el análisis de Víctor Alberto Grau, existen dos espejos donde mirarse a nivel global. Por un lado, el modelo de Canadá, Australia, Nueva Zelanda o Noruega (donde el desarrollo es integral) y, por otro, el modelo de África (representado por Mozambique o Tanzania) donde el pozo minero convive con la miseria extrema. «Bien, ese es el modelo al cual nosotros nos estamos acercando» asegura Grau con crudeza.

Esta situación se fundamenta en la carencia de lo que él denomina un contrato social, un término que en los países líderes de la industria reemplaza a la ambigua «licencia social». En esos lugares, el pueblo determina bajo qué condiciones quiere la actividad, exigiendo que la construcción y el arraigo se realicen en el lugar donde está la mina, y no a cientos de kilómetros. Según el representante de AITURIC, en la actualidad, la licencia social en Argentina es un concepto abstracto definido unilateralmente por las empresas mineras, quienes la miden únicamente por la ausencia de conflictos sociales o piquetes.

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«Lo que está instalado en iglesia es el pozo, el agujero, donde sacan el mineral, nada más, porque las oficinas están todas en San Juan (…) tenemos que tratar la licencia social como un activo»

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La licencia social como activo o pasivo auditable

«En la ciudad de San Juan se lucen obras de gran envergadura como la Ruta 40 o la Circunvalación, en el departamento iglesiano (donde se extrae el oro que alimenta a la provincia) no se ha hecho nada significativo«, sentencia el dirigente.

camion minero sobre ruta en mal estado
Grau exige que las obras se realicen en la zona de influencia. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

El fracaso del arraigo y el caso de las empresas «disfrazadas»

camion minero proveedores locales
AITURIC representa proveedores locales de Iglesia que pretenden que sean prioridad ante licitaciones mineras en el departamento. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción) 

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Licitaciones públicas: el fin de los «kiosquitos» internos

Otro punto neurálgico del reclamo de AITURIC es la opacidad en las contrataciones de las operadoras mineras. Dado que el recurso mineral es un bien público, Grau sostiene que las licitaciones deben ser abiertas y públicas, similares a las del Estado. «Se decide quién gana y quién pierde en una habitación. No hay un puntaje claro» cuestiona sobre los procesos actuales donde las empresas locales compiten en desventaja y sin devoluciones técnicas sobre sus ofertas.

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La propuesta de AITURIC pone sobre la mesa que la minería por sí sola no genera desarrollo si no existe un marco institucional que obligue a la radicación de valor en el territorio. Si se lograran implementar licitaciones transparentes y un contrato social auditable, el departamento podría triplicar su población y consolidar un ecosistema económico autónomo en apenas un lustro. De lo contrario, Iglesia seguirá siendo el espejo del modelo extractivista más rancio, donde la riqueza se exporta y la precariedad se vuelve el único legado para las generaciones futuras.

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