Para el Dr. Martin Sassul, la preparación corporal es el primer filtro técnico de la industria. Estar en condiciones óptimas no es una opción, sino una barrera de seguridad contra los riesgos extremos de la cordillera.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
El apto médico minero exige condiciones físicas óptimas, priorizando el control de la hipertensión, la diabetes y el peso corporal. Debido a que la alta montaña opera con menores presiones de oxígeno, cualquier descompensación física escala a una crisis logística de evacuación compleja y costosa en un entorno hostil.
El cuerpo como herramienta: Por qué la salud no se deja al azar
El Dr. Martin Sassul, especialista de la Clínica Rehabilitar, advierte que postularse a un proyecto requiere una mirada introspectiva sobre la propia salud. «Es fundamental tener un estado de salud óptimo y no dejarlo librado al azar antes de postularse a un trabajo de minería». El objetivo de los exámenes preocupacionales es evaluar si existen enfermedades preexistentes que deban tratarse antes de iniciar el vínculo laboral.

«La industria no busca atletas, sino operarios con una base biológica estable. Esto implica, fundamentalmente, no tener sobrepeso, no estar fuera de un tratamiento de hipertensión o de diabetes. En la altura, el cuerpo se somete a una exigencia mayor y las patologías de base, que en la ciudad son silenciosas, pueden transformarse en eventos clínicos críticos bajo condiciones de hipoxia».
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Riesgos biológicos y la complejidad técnica del rescate
Subir a un proyecto sin el respaldo de un estudio psicofísico es, en palabras de Sassul, un riesgo altísimo. «Muchos operarios han descubierto en estos estudios que tenían patologías preexistentes». El peligro radica en que un paciente hipertenso puede descompensarse con extrema facilidad arriba, lo que podría derivar en una desgracia.
Desde el punto de vista operativo, un trabajador descompensado es un desafío técnico mayúsculo. «Tener que movilizar un paciente descompensado en alta montaña es muy complejo». La logística para evacuar a alguien desde los 4.000 metros sobre el nivel del mar implica coordinar recursos en climas hostiles, donde la falta de oxígeno dificulta incluso las tareas de los rescatistas. Por ello, la salud integral es una garantía de continuidad para el proyecto.
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Salud bucal y mental: Los pilares invisibles del «roster»
Un componente que suele subestimarse en la preparación física es la salud bucal. Sin embargo, es un criterio de exclusión en muchas empresas. «Una carie arriba puede complicarse, generar odontalgia y tener que bajarlo al paciente de urgencia». Los cambios de presión pueden exacerbar problemas dentales, convirtiendo una molestia menor en un dolor incapacitante que rompe la estructura de trabajo en el yacimiento.

Asimismo, el estado físico debe acompañarse de una preparación psicológica. El sistema de roster (días de trabajo por días de descanso) impone un ritmo que no es igual al «trabajo en corridera» de la ciudad. «Es a veces más pesado este tipo de tareas arriba», señala el profesional de Clínica Rehabilitar, resaltando que el descanso y la estabilidad mental son tan vitales como la fuerza física.
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Estadísticas y recomendaciones para el aspirante
Afortunadamente, la estadística juega a favor de quienes se cuidan. La gran mayoría de los postulantes que pasan por Clínica Rehabilitar están aptos para trabajar. No obstante, existen límites infranqueables: las enfermedades cardíacas o haber sufrido un infarto limitan la posibilidad de subir bajo cualquier condición.
Para quienes aspiran a ingresar al sector, la recomendación es clara: la preparación debe ser diaria. Sassul sugiere «intentar hacer actividad física, una buena alimentación» y ser estrictos con la medicación si existen enfermedades crónicas. El cuidado que requiere un minero para la altura es el mismo que para cualquier ser humano que busque una vida sana, pero con la presión adicional de un entorno que no admite errores biológicos.

La industria minera ha evolucionado hacia un paradigma donde la aptitud física es tan cuantificable como el tonelaje de roca removida. El Dr. Martin Sassul deja en claro que la cordillera es un entorno que audita la salud del trabajador en cada respiración. De cara al futuro, la profesionalización del operario sanjuanino no solo pasará por su pericia técnica, sino por su capacidad de mantener un cuerpo resiliente, entendiendo que, en la cima de los Andes, la integridad biológica es el único pasaporte válido para el éxito operativo.

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Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.