El Decreto 748/2026 amplió las obras ferroviarias que pueden ingresar al RIGI. En San Juan, la discusión excede la recuperación de vías: implica definir cómo integrar minería, logística, parques industriales y crecimiento urbano sin generar nuevos conflictos territoriales.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Desde el 18 de agosto de 2026, el RIGI contempla renovación de vías, ramales inactivos y nodos logísticos, entre otras obras. Para San Juan, el arquitecto Jorge Cocinero, docente de la Universidad Nacional de San Juan, plantea una condición: planificar primero el ferrocarril y luego ordenar el territorio a su alrededor.
Los alcances del decreto
El Gobierno nacional redefinió el alcance del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones para incorporar con mayor precisión proyectos vinculados con la recuperación y modernización de infraestructura ferroviaria existente. La modificación no significa que cualquier reparación pueda ingresar al régimen: las inversiones sobre infraestructura preexistente deberán generar un aumento verificable de la capacidad de transporte, medido mediante parámetros técnicos objetivos.
El decreto 748/2026 incluye desde nuevas trazas hasta duplicación y renovación de vías, rehabilitación de ramales no operativos, renovación integral de puentes y alcantarillas, electrificación, señalamiento, telecomunicaciones, sistemas de energía, protección de pasos a nivel y cruces a distinto nivel. También incorpora infraestructura directamente vinculada con las cargas, como nodos logísticos, puertos secos, centros de transferencia y desconsolidación y playas de maniobras y clasificación.
Para San Juan, donde la minería proyecta un crecimiento de la demanda logística hacia departamentos cordilleranos y donde existen áreas industriales y antiguas trazas ferroviarias, la discusión que abre el nuevo marco nacional es más amplia que la infraestructura física. La pregunta es qué lugar debería ocupar el tren en el ordenamiento futuro de la provincia.
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El ferrocarril como ordenador del crecimiento urbano
El arquitecto Jorge Cocinero Raed, docente de la UNSJ plantea que: «Para el nuevo planeamiento de San Juan, la recuperación y modernización ferroviaria puede pensarse no solamente como una obra de transporte, sino como una infraestructura estructurante del territorio”, explicó a ACERO Y ROCA.

“El ferrocarril puede convertirse en un nuevo eje de organización del crecimiento urbano. En lugar de que la expansión de San Juan continúe apoyándose principalmente sobre corredores viales y genere urbanización dispersa, una infraestructura ferroviaria recuperada permite concentrar actividades y nuevos desarrollos alrededor de determinados nodos”.
La lógica propuesta apunta a orientar el crecimiento hacia sectores estratégicos, consolidar áreas urbanizadas, preservar suelo productivo y fortalecer nuevas centralidades. No supone desplazar al sistema vial, sino integrar ambos esquemas dentro de una planificación territorial previa.
Cocinero sintetizó esa secuencia con una definición: “Debemos planificar el ferrocarril y después la ciudad alrededor de la infraestructura ferroviaria. Eso cambia bastante la lógica, sin dejar de lado el sistema vial, que siempre acompaña”.
El cambio de enfoque es relevante porque el decreto nacional crea condiciones para inversiones ferroviarias de escala, pero no determina cómo deberá organizar cada provincia el territorio alrededor de esas obras. Esa definición seguirá dependiendo de la planificación local.
De una estación a un nodo urbano, logístico y productivo
La recuperación ferroviaria también abre otra discusión: qué función deberían cumplir las estaciones y áreas asociadas a las vías si vuelven a concentrar actividad.
Para Cocinero, la estación no debería ser concebida únicamente como un punto donde comienza o termina un recorrido. “Una estación ferroviaria debe pensarse en cómo convertirse en un nodo urbano, concentrando transporte, comercio, servicios, equipamientos, espacio público, vivienda y actividad productiva”, afirmó.

Esa lógica podría contribuir a disminuir la concentración de actividades en Capital y potenciar centralidades en departamentos del Gran San Juan y zonas productivas. El arquitecto mencionó a Chimbas, Santa Lucía, Rawson, Rivadavia, Pocito, Albardón y Caucete, aunque aclaró que cualquier definición dependerá de la traza y del servicio que resulte técnicamente viable.
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La mirada cambia al incorporar a los departamentos donde la minería puede aumentar la demanda futura de transporte. “También están los departamentos más alejados, donde la actividad minera será el eje de atracción de la comercialización: Iglesia, Jáchal y Calingasta. Estamos hablando en forma general; luego habrá que determinar los puntos que más convienen”, explicó.
En ese esquema, Cocinero identifica una conexión posible. «Debemos mejorar la logística y la competitividad territorial. Esto permitirá conectar mejor las áreas productivas con parques industriales, centros logísticos, estaciones o terminales, mercados regionales y corredores nacionales e internacionales”, sostuvo.
Albardón y el riesgo de recuperar vías sin planificación
Dentro de esa mirada territorial, Cocinero detalló que: “Debemos mejorar y ampliar la red ferroviaria. Por ejemplo, en Albardón se plantea la recuperación de la traza del Ferrocarril Belgrano y extenderla hacia el Parque Industrial, precisamente buscando sacar determinadas operaciones de las áreas urbanas”, explicó. Consultado sobre la posibilidad material de avanzar con una iniciativa de ese tipo, respondió: “Es factible, sí. Solamente falta la decisión política y, fundamentalmente, la económica”.

La advertencia central aparece en la otra cara del proceso. Una vía recuperada también puede convertirse en una barrera física cuando atraviesa sectores urbanizados. El movimiento ferroviario de cargas incorpora condicionantes de seguridad, circulación y convivencia urbana que deben anticiparse.
“Si se recupera el ferrocarril sin planificación urbana complementaria, va a generar fragmentación de barrios, obstáculos para la movilidad transversal, conflictos entre trenes de carga y población, ruido, vibraciones y problemas de seguridad en pasos a nivel”, advirtió Cocinero. También mencionó el riesgo de ocupaciones informales sobre terrenos ferroviarios. Por eso, sostuvo que “para San Juan sería importante que cada recuperación ferroviaria venga acompañada de una planificación, y no solamente recuperar el trazado”.
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El nuevo escenario nacional aparece mientras continúa vigente la Emergencia Ferroviaria. El plan oficial comprende 309 acciones sobre el sistema y, según información publicada por la Secretaría de Transporte el 25 de junio de 2026, ya se había ejecutado casi el 70% del presupuesto previsto.
La modificación del RIGI agrega una herramienta diferente: busca establecer condiciones para que inversiones privadas de gran escala puedan intervenir sobre infraestructura ferroviaria nueva o existente cuando exista una mejora técnica demostrable.