Calingasta: advierten que la baja actividad y el riesgo de morosidad amenazan el empleo de proveedores mineros

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Alfredo Amín sostiene que las grandes operadoras revisan antecedentes financieros antes de contratar. En Calingasta, además, la menor actividad y las demoras climáticas generan preocupación por cómo llegarán las PyMEs al próximo ciclo de trabajo.

Calingasta: advierten que la baja actividad y el riesgo de morosidad amenazan el empleo de proveedores mineros
Las empresas proveedoras necesitan sostener capacidad financiera y operativa para afrontar futuras contrataciones mineras. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

El problema para los proveedores de Calingasta no empieza necesariamente cuando aparece una deuda impagable. Puede comenzar antes: cuando meses de poca actividad consumen capital, reducen márgenes y dejan menos espalda para afrontar las exigencias de una licitación minera.

Ese es el escenario que Alfredo Amín, referente de la Cámara de Servicios Mineros y Afines de Calingasta (CASEMICA) planteó en diálogo con ACERO Y ROCA. No afirmó que los socios atraviesen una ola generalizada de morosidad. Su preocupación está puesta en lo que puede ocurrir si el período de baja actividad se prolonga y encuentra a las empresas debilitadas justo cuando deban demostrar capacidad para asumir nuevos contratos.

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El historial financiero entra en la evaluación

Profesionales revisan documentación financiera de una empresa proveedora minera
La situación financiera y los antecedentes comerciales pueden formar parte de los procesos de evaluación de proveedores mineros. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

Revisan tu historial, tu estado financiero, tu estado de morosidad, tus activos. Miran cómo te encontrás en tu situación económica”, explicó Amín sobre los procesos que, según su experiencia, aplican grandes compañías antes de contratar proveedores.

La consulta de antecedentes financieros tiene herramientas concretas. La Central de Deudores del BCRA permite conocer financiaciones, situación crediticia, días de atraso e historial de los últimos 24 meses, mientras que existe además información sobre cheques rechazados. Eso no significa que el Banco Central excluya empresas de una licitación: la utilización de esos datos depende de quien evalúa al proveedor.

La demora de la actividad empieza a pesar

“Más que proveedores ahogados por sus deudas, lo que estamos viendo es poca actividad. Están flotando”, describió Amín sobre los miembros de la cámara. En su diagnóstico, parte de las empresas había organizado sus expectativas alrededor de trabajos previstos para la segunda mitad del año. Las condiciones climáticas en cordillera, agregó, fueron postergando parte de ese movimiento y extendieron la espera.

En el caso de Los Azules, la información corporativa disponible ubica la decisión final de inversión hacia fines de 2026 y apunta al inicio de construcción durante 2027, sujeto a financiamiento y aprobaciones. Es decir, aún con avances del proyecto, el salto hacia una etapa de mayor demanda no es inmediato.

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El riesgo de llegar débiles a las nuevas licitaciones

Trabajadores revisan documentación operativa en un proyecto minero de alta montaña de San Juan, rodeado de maquinaria y cordillera con nieve.
Las condiciones de alta montaña pueden modificar cronogramas y extender los períodos de baja actividad para los proveedores. Contenido Original de ACERO Y ROCA – Prohibida su reproducción

Para CASEMICA, el desafío no pasa solamente por conseguir financiamiento. “Muchos de los más chicos no tienen buenas posibilidades de acceso al crédito, o el crédito termina siendo para pagar deudas. La idea es darles trabajo”, planteó Amín.

Amín trasladó esa situación a su propia experiencia comercial. Explicó que su supermercado no registra morosidad, pero trabaja con una rentabilidad muy reducida, y aseguró haber observado casos de pequeños prestadores vinculados a la minería que también poseen comercios y comenzaron a reducir gastos e incluso personal. Cuando esto empiece de verdad, en vez de encontrar proveedores fortalecidos, los va a encontrar débiles y con pocas posibilidades económicas de prepararse para la nueva minería”, advirtió.

Ese es el punto que convierte la coyuntura en un problema de mediano plazo. Si la recuperación de la actividad llega después de un período prolongado de baja facturación, algunas firmas deberán afrontar procesos de precalificación, inversiones, personal y capital de trabajo desde una posición financiera más frágil. La dimensión real del riesgo dependerá de cuánto dure esa brecha y de cuántos proveedores logren conservar capacidad económica y operativa hasta que los nuevos proyectos transformen sus cronogramas en contratos concretos.

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