A diferencia de los yacimientos situados en cumbres montañosas, el proyecto ubicado en Calingasta se encuentra en un valle. Esta condición geográfica obliga a deprimir la napa subterránea para empezar a minar, convirtiendo el drenaje inicial en su principal fuente de insumo hídrico. La empresa ya completó las aclaraciones técnicas ante el Departamento de Hidráulica y aguarda la resolución final del Consejo.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
- Los Azules se abastecerá durante sus primeros cinco años de producción con el agua extraída del propio abatimiento de la napa freática en la fosa de excavación.Contempla un consumo medio de entre 160 y 169l/s, con una concesión máxima solicitada de 244 l/s para momentos pico, cifra equivalente a cinco pozos de finca agrícola.
- Tras el quinquenio inicial, el esquema sumará perforaciones en el río Salinas, con una restricción operativa autorregulada de 10 l/s por pozo para proteger los niveles del acuífero.
- Las áreas técnicas del Departamento de Hidráulica emitieron los informes de factibilidad y el trámite está a la espera del dictamen definitivo del Consejo de Hidráulica para consolidar la Decisión Final de Inversión.
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El desarrollo hidrogeológico de los yacimientos cordilleranos suele estar condicionado por la altitud y la escasez de agua en las cumbres. Sin embargo, la topografía del proyecto de cobre Los Azules, ubicado en el departamento Calingasta, presenta una característica particular: el cuerpo mineralizado se encuentra en el fondo de un valle. Esa geometría altera el abordaje técnico convencional para la extracción del mineral y define su estrategia de abastecimiento hídrico.
Para iniciar las labores de excavación a cielo abierto, la operadora McEwen Copper debe retirar el agua que anega el terreno. Ese proceso de drenaje subterráneo se transformará en la fuente prioritaria de agua para el proceso industrial durante el primer quinquenio de operaciones, reduciendo la necesidad de captación en fuentes superficiales o subterráneas externas durante el arranque del proyecto.

El abatimiento de la napa freática como recurso operativo inicial
La necesidad de vaciar la fosa de excavación para permitir el ingreso de la maquinaria pesada convierte a la propia maniobra de ingeniería en la primera reserva de insumo hídrico para la planta. Este proceso de depresión de la freática garantiza el suministro durante la fase de arranque sin recurrir a perforaciones suplementarias en las cuencas aledañas.
«A diferencia de otros proyectos, este está en un valle, no en una cima. Entonces, en ese valle, para empezar a excavar tenemos que deprimir la freática. Tenemos que sacar esa agua subterránea que está ahí y nuestro uso prioritario va a ser de esa agua», explicó Ramiro Cascón, jefe de Soluciones Hídricas de Los Azules, en diálogo con Acero & Roca.
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El volumen contemplado en la solicitud administrativa responde a un régimen de consumo variable que contempla picos estacionales, aunque el promedio de utilización se mantendrá por debajo de la capacidad máxima requerida.
«Eso nos va a dar agua por unos cinco años. El período de concesión es por 244 litros por segundo, pero pensamos usar unos 160 a 169 litros por segundo en promedio durante el año, con algunos picos de 244 litros, que sería el máximo. Es el equivalente a cinco pozos de finca agrícola, pero la media va a estar más abajo», detalló Cascón.
Pozos limitados en el río Salinas para la segunda etapa
Una vez completada la primera etapa operativa y cuando el volumen derivado del agotamiento de la fosa comience a disminuir, el proyecto activará una segunda fase de abastecimiento hídrico. Esta instancia prevé la captación en la cuenca del río Salinas, mediante una red de pozos diseñados bajo parámetros de extracción acotados.
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Para evitar el agotamiento de los acuíferos locales o la alteración del escurrimiento natural en la zona cordillerana, la compañía estableció un techo máximo de bombeo por cada unidad de extracción. «Una vez que ya no alcanza con lo que vamos a extraer de la fosa, se empieza a tomar de algunas otras tomas, de algunos pozos sobre el río Salinas; esa es nuestra previsión», señaló el profesional.

La regulación interna busca mitigar cualquier impacto colateral sobre la dinámica hídrica de la zona: «Cada pozo nuestro tendrá una limitación de 10 litros por segundo, por una decisión propia de no afectar el escurrimiento ni los niveles freáticos en la zona de las perforaciones», puntualizó Cascón.
El trámite en el Consejo de Hidráulica para destrabar la inversión
El avance del proyecto transita actualmente la fase de exploración avanzada. Si bien los trabajos de campo se sostienen mediante permisos temporales renovables de un año de duración —destinados a tareas operativas como el regado de huellas y la refrigeración de diamantinas—, la empresa busca consolidar la concesión definitiva para asegurar la viabilidad jurídica antes de iniciar la construcción.
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El expediente administrativo completó sus etapas técnicas dentro de la autoridad hídrica provincial, tras responder a las solicitudes de información aclaratoria formuladas por los organismos de control. «Hemos presentado el pedido de concesión con todas las aplicaciones y la información aclaratoria que se pidió. Las áreas técnicas del Departamento de Hidráulica han ido presentando los informes de factibilidad y queda la resolución del Consejo de Hidráulica para el otorgamiento final», confirmó Cascón.
La obtención del permiso concesional definitivo resulta determinante en el cronograma del proyecto, ya que constituye un requisito previo indispensable para la posterior aprobación corporativa del financiamiento global.

«Estamos ahora en exploración avanzada, esperando la decisión final de inversión para iniciar la construcción. Para tener la factibilidad y la decisión final de inversión necesitas tener asegurado que contás con todos los permisos necesarios. Uno no empieza a construir hasta que no tiene un plano aprobado; por norma apuntamos a tener todo presentado y aprobado», concluyó el referente de la firma.
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Periodista especializado en minería, ambiente, ciencia y economía. Desde San Juan, cubre la actividad minera con mirada crítica y enfoque en sus impactos, oportunidades y protagonistas, buscando explicar los procesos detrás de cada proyecto y acercar información rigurosa a la comunidad.