La Subsecretaría de Trabajo de San Juan realiza alrededor de 5.200 inspecciones anuales y participa en 5 mesas sectoriales que elaboran herramientas preventivas para minería, energía solar y actividades agroindustriales.
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LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Con 11 profesionales especializados, el organismo combina fiscalización, capacitación y visitas a establecimientos productivos. Ya participó en la elaboración de siete documentos y trabaja en otros tres. Las recomendaciones surgen del intercambio entre organismos públicos, empresas, aseguradoras y trabajadores, con especial atención a los riesgos de cada puesto laboral.
Inspeccionar para prevenir accidentes antes de que ocurran
En una explotación minera, una planta industrial o un establecimiento agrícola, las condiciones de seguridad dependen de cómo se desarrolla cada tarea. Para la Subsecretaría de Trabajo de San Juan, identificar esos riesgos requiere algo más que comprobar el cumplimiento de una norma. También implica observar los puestos, conversar con los trabajadores y acompañar a los empleadores en la corrección de las condiciones detectadas.
Durante el Congreso de Seguridad e Higiene, las licenciadas Mariana Campus y Alejandra Senigaglia, de la Subsecretaría de Trabajo de San Juan, explicaron cómo funcionan las inspecciones laborales y de qué manera las experiencias recogidas en los establecimientos productivos se transforman en documentos de prevención para minería, energía solar y otras actividades industriales.
Campus, integrante de la coordinación del área de Higiene y Seguridad, detalló que el organismo cuenta con 11 profesionales con más de diez años de experiencia en tareas de fiscalización provincial. “Nuestro objetivo no es llegar a una infracción, siempre es llegar a la educación en cuanto a temas de Higiene y Seguridad”, sostuvo y reconoció que «todavía existen establecimientos que no cumplen con todas las exigencias legales. Por eso el organismo procura acompañar los procesos de mejora para reducir la exposición de los trabajadores a accidentes y enfermedades profesionales».
Senigaglia amplió esa descripción al señalar que la intervención de los inspectores no termina con la evaluación de un establecimiento. También comprende capacitaciones, investigaciones de enfermedades profesionales y asesoramiento a empleadores y trabajadores. Según las expositoras, la Subsecretaría realiza aproximadamente 5.200 inspecciones anuales en diferentes actividades económicas de San Juan.

Cinco mesas sectoriales para identificar riesgos y elaborar recomendaciones
La provincia participa en los Programas Nacionales de Prevención (PRONAPRE), una iniciativa articulada con la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) mediante espacios de intercambio entre organismos públicos, aseguradoras de riesgos del trabajo, cámaras empresariales y representantes sindicales. Actualmente, San Juan cuenta con 5 mesas de trabajo, correspondientes a minería metalífera y no metalífera, energía solar, olivicultura, pistacho y vitivinicultura.
Senigaglia explicó que «estos espacios permiten reunir perspectivas diferentes sobre una misma actividad y determinar qué situaciones requieren medidas preventivas específicas. Discutimos dónde se encuentra el punto gris donde tenemos que trabajar, donde realmente necesita una asistencia más para una buena práctica para ese trabajador”.
La dinámica de las mesas no se limita a encuentros entre representantes institucionales. Sus integrantes también realizan visitas a establecimientos y mantienen contacto con trabajadores y especialistas que conocen las tareas en profundidad.
La funcionaria remarcó que el proceso exige revisar propuestas y alcanzar acuerdos antes de publicar las recomendaciones. “Lo que queremos no es sacar un documento desde el escritorio de una oficina, sino llegar al campo, poder hablar con los trabajadores y con los profesionales de Higiene y Seguridad”, sostuvo.
Las profesionales también remarcaron que el trabajo provincial permitió alcanzar siete documentos publicados, mientras otros tres se encuentran en elaboración para actividades fotovoltaicas, vitivinícolas y olivícolas.
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La experiencia en una mina que permitió documentar los riesgos de perforación
Uno de los ejemplos expuestos fue la visita a Mina Gualcamayo, realizada durante la elaboración de un documento destinado al puesto de ayudante de perforista. El equipo se trasladó al establecimiento para observar las condiciones reales de trabajo y reunir información sobre las tareas que posteriormente quedarían reflejadas en el material preventivo.
Senigaglia explicó que participar en estos recorridos modifica la perspectiva habitual de quienes realizan inspecciones. “No es lo mismo entrar en una industria, en la rutina diaria del trabajador, y ver el puesto de trabajo desde otro punto de vista, desde la actividad que hacen y el riesgo al que realmente están expuestos”, expresó.
La experiencia también permite incorporar las observaciones de los trabajadores y de los profesionales responsables de la seguridad en cada establecimiento. Para la inspectora, el intercambio entre los participantes constituye una parte central de la elaboración de los materiales. “Es un poco contarles desde nuestra experiencia cómo es trabajar con este grupo de trabajo, que nos permite conocer la actividad desde otro lugar”, manifestó.
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Energía solar y agro, nuevas herramientas para la prevención laboral
La actividad fotovoltaica forma parte de las mesas de prevención de San Juan y cuenta con un documento específico en elaboración. Mariana Campus y Alejandra Senigaglia explicaron que también avanzan en materiales destinados a la vitivinicultura y la olivicultura.
Las recomendaciones se elaboran mediante el intercambio entre organismos, empresas, trabajadores y profesionales de Higiene y Seguridad, con el propósito de identificar riesgos asociados a cada puesto de trabajo y establecer buenas prácticas preventivas. “Todas estas fichas son elaboradas con un vocabulario que pueda entenderlo cualquier trabajador”, sostuvo Campus, al explicar que los documentos buscan facilitar el acceso a las medidas de seguridad, tanto para quienes ejecutan las tareas como para los responsables de los establecimientos. El trabajo también comprende la difusión de las herramientas preventivas mediante capacitaciones.
“El agro es un sector que por ahí queda relegado. Siempre estamos más abocados a la industria de la construcción o a la minería, pero el agro también es parte de las industrias que forman parte de la provincia”, expresó Campus.
Los documentos elaborados se incorporan a las publicaciones de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, donde también pueden consultarse manuales, fichas técnicas y afiches desarrollados en otras provincias. En San Juan, continúa la preparación de los materiales correspondientes a energía solar, vitivinicultura y olivicultura, sin fechas de publicación anunciadas durante la exposición.

El desafío de llevar las recomendaciones a los trabajadores
La publicación de una ficha o un manual no representa la última etapa del trabajo de las mesas de prevención. Las profesionales explicaron que, una vez finalizados los documentos, comienza una instancia de difusión mediante capacitaciones, encuentros técnicos y actividades destinadas a trabajadores.
En ese proceso también participa la Subsecretaría de Trabajo, que mantiene abiertos sus canales de consulta para empresas, trabajadores y profesionales de Higiene y Seguridad. Senigaglia vinculó esa disponibilidad con la necesidad de mejorar las prácticas de prevención a partir del intercambio entre quienes intervienen en cada actividad. “Mientras mejor hagamos nuestro trabajo, mejor para el trabajador”, afirmó.

Periodista especializada en ambiente y agenda social, con foco en sostenibilidad y gestión de recursos humanos. Su trabajo analiza la relación entre minería y desarrollo local con atención en el impacto en las comunidades y la gestión de recursos naturales. También aborda el avance de la inclusión en la industria, siguiendo iniciativas vinculadas al rol de la mujer y espacios sindicales emergentes.