Durante la madrugada del jueves 5 de noviembre de 2026, la empresa estatal Codelco confirmó un evento crítico en sus operaciones cordilleranas de la División Andina, ubicadas en el sector del cajón del río Blanco, en la Región de Valparaíso. Una falla operativa derivó en el vertido parcial de relaves mineros como residuos sólidos, líquidos y químicos resultantes del procesamiento de minerales, alertando sobre su eventual arribo al lecho del río Blanco.
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Bloqueo en el sector Rápido RV4
De acuerdo con la información provista por la compañía cuprífera, el incidente se originó por la obstrucción de la canaleta del sistema de transporte de desechos en el sector Rápido RV4. Este bloqueo habría sido causado por la caída imprevista de un objeto al interior de la infraestructura fluida.
Consecuentemente, el equipo técnico activó los protocolos institucionales de contingencia y procedió a la paralización total de la planta concentradora, cancelando el transporte de relaves e instrumentando un desvío preventivo de los caudales de agua hacia el embalse Piuquenitos. Asimismo, la firma montó un esquema de monitoreo ambiental y análisis permanentes sobre la cuenca.
En su comunicado oficial, Codelco remarcó que «esta condición se encuentra controlada, las medidas de mitigación continúan en desarrollo y la autoridad competente ha sido informada oportunamente». De igual modo, la estatal enfatizó: «Queremos transmitir tranquilidad a los vecinos, asegurando que se están realizando todas las acciones necesarias para resguardar el entorno y realizar un seguimiento permanente de la situación».

Medidas preventivas en el sistema hídrico del río Aconcagua
Por la ubicación geográfica de la faena, las aguas del río Blanco desembocan en el río Juncal y confluyen posteriormente en el río Aconcagua, un curso hídrico indispensable para la agricultura y el consumo humano en la zona central de Chile.
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Acciones de Esval y la Junta de Vigilancia
Frente al eventual riesgo de contaminación del recurso hídrico, la empresa de agua potable Esval clausuró de forma preventiva las compuertas de captación superficial en el río Aconcagua. Rodrigo Lastra, subgerente zonal de Esval, precisó que se activaron inmediatamente los pozos subterráneos y sistemas alternativos de respaldo para asegurar el abastecimiento de agua potable en la ciudad de Los Andes. Al respecto, el ejecutivo aseveró que «el suministro se mantiene con normalidad y los equipos de la sanitaria están monitoreando la situación de manera permanente».
En sintonía con estas maniobras, la Junta de Vigilancia de la Primera Sección del Río Aconcagua dispuso la interrupción de sus compuertas operativas. Desde la entidad indicaron que, hasta el momento del reporte, no se registraron datos que evidenciaren alteraciones en la calidad del agua aguas abajo, manteniendo comunicación activa con las autoridades regionales.

Denuncia municipal e intervención de los organismos reguladores
En paralelo, las implicancias sanitarias y productivas motivaron acciones administrativas. La alcaldesa de Hijuelas, Verónica Rossat, presentó una denuncia ante la Dirección General de Aguas (DGA) y el Servicio de Salud local. La jefa comunal externó su preocupación por los eventuales efectos sobre las napas subterráneas de consumo y la provisión hídrica para el riego agrícola del sector.
Por su parte, la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) inició inspecciones técnicas para verificar la efectividad de los planes de mitigación. A la par, integrantes del Congreso citaron a representantes directivos de Codelco y Esval a una sesión de trabajo legislativa para evaluar la respuesta ante la contingencia.
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Requerimiento urgente de la Superintendencia del Medio Ambiente
Tras la contingencia en la faena, la SMA inició formalmente un procedimiento de fiscalización e intimó a Codelco División Andina mediante un requerimiento de información urgente con dos plazos obligatorios de entrega:
- Primera entrega (plazo de 48 horas hábiles): La firma estatal debe presentar la cronología detallada del evento, mapas KMZ y coordenadas UTM de las instalaciones afectadas, además de la cuantificación del volumen de relave vertido y recuperado. A su vez, el reporte exige determinar la superficie de suelo o agua impactada, la caracterización físico-química del residuo, los registros de monitoreo en línea del río Blanco (parámetros de pH y conductividad) y la acreditación formal de la activación del Plan de Contingencias junto a las tareas de limpieza.
- Segunda entrega (plazo de 5 días hábiles): La compañía tendrá que remitir un Informe Técnico Consolidado que determine las causas raíz del fallo en la canaleta, evalúe el impacto ambiental final sobre el agua, suelo, flora, fauna y medio humano, y defina tanto la disposición final del material removido como el plan de acción para evitar eventos parecidos en el futuro.

Sobre el operativo técnico desplegado en la zona, el superintendente Emanuel Ibarra detalló que la medida se dictó con el objetivo de «precisar las causas de la obstrucción, el volumen de material derramado y la correcta activación de sus planes de contingencia y monitoreos». Asimismo, el organismo regulador remarcó que el incumplimiento de estos pedidos está tipificado por la Ley Orgánica de la SMA como una infracción grave, lo que dejaría a la minera sujeta a procedimientos sancionatorios administrativos.
Antecedentes de relaves mineros y contexto en Chile
La División Andina de Codelco cuenta con registros previos de fallas operativas en su infraestructura de transporte. En febrero de 2016, una filtración de concentrado de cobre impactó de forma directa el lecho del río Blanco. Posteriormente, en enero de 2019, la rotura de un relaveducto en el mismo cauce motivó la formulación de cargos ambientales por parte de la SMA durante 2020.
Por otro lado, las estadísticas del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) consignan la existencia de 839 depósitos de relaves en el territorio chileno, albergando 83 de ellos en la Región de Valparaíso y registrando más de 650 depósitos inactivos o fuera de servicio a nivel nacional. Estos pasivos mineros representan un desafío crítico ante eventos climáticos intensos. Cabe subrayar que la industria de la minería del cobre constituye el principal motor exportador de Chile, aportando aproximadamente el 13% del Producto Interno Bruto (PIB) del país.

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