Hace millones de años, antiguos fluidos hirvientes y cámaras de magma cocinaron los metales de la cordillera sanjuanina. Una experta de la UNSJ traduce la ciencia detrás del oro y el cobre, confirmando que la provincia ya no posee sistemas volcánicos vivos.
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LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
La especialista Sofía Pérez detalló la génesis hidrotermal que formó los depósitos metálicos en San Juan. La presencia de volcanes antiguos aportó el calor necesario para calentar y hacer circular fluidos profundos. La mezcla de agua, dióxido de carbono y azufre transportó y concentró metales como oro, cobre y plata. El fenómeno se encuentra extinto, por lo que hoy no existen vapores activos formando nuevo mineral en la provincia.
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El motor térmico de la prehistoria sanjuanina
Los depósitos de oro, plata y cobre que hoy sostienen a la industria local no se están formando ahora. Son el resultado de una etapa tectónica donde el vulcanismo intenso modificó para siempre la corteza terrestre del territorio. «Los yacimientos mineros que tenemos en San Juan se formaron efectivamente por la presencia de vapores endógenos, pero esto pasó hace muchos millones de años, donde tuvimos actividad volcánica o magmática», explicó Sofía Pérez, investigadora especializada de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ).
Hace miles de años, el magma cercano a la superficie funcionó como una gigantesca caldera. Ese calor extremo hizo hervir y circular líquidos y gases a gran profundidad, empujando los metales hacia las fracturas de la roca. «Donde hay un volcán, si yo lo perforo voy a tener mucha más temperatura cerca de la superficie que en zonas donde no hay un volcán, porque justamente hay una cámara magmática con lava que tiene muy alta temperatura», detalló la especialista.

La receta química que formó el mineral
Ese calor magmático no viajaba solo; necesitaba un vehículo para transportar los metales desde las profundidades hasta las zonas más superficiales de la cordillera. Ese rol lo cumplieron los fluidos hidrotermales. «De ahí salen estos vapores endógenos, que básicamente son fluidos. Pueden ser en forma de líquido o de vapor, y están conformados por agua, dióxido de carbono, dióxido de azufre y otros elementos como cloro y flúor», puntualizó Pérez.
En palabras simples, esta «sopa química hirviente» arrastró los elementos que despiertan tanto de interés económico. A medida que subían hacia la superficie, la presión y la temperatura bajaban bruscamente, lo que provocó que los metales precipitaran y quedaran atrapados en las vetas rocosas que hoy exploran las mineras.

Yacimientos estáticos sin procesos activos
El punto central para la minería moderna es comprender que ese sistema térmico colapsó hace millones de años. Las operadoras actuales perforan sobre cuerpos mineralizados estáticos, no sobre calderas a presión.
Ante las dudas o teorías sobre supuestas circulaciones de vapor en zonas de explotación de Jáchal o Iglesia, la investigadora fue tajante: «Hoy en día en San Juan ya hace unos cuantos millones de años que no hay ningún volcán activo y no hay ningún recurso de alta temperatura cerca de la superficie que pueda calentar agua y formar yacimientos minerales«.

En ese sentido, la profesional trazó una línea definitiva entre el pasado geológico y el presente minero. «Todos los yacimientos de oro y plata, es decir, todos los proyectos mineros que hay en San Juan han sido consecuencia de la presencia de estos vapores endógenos, pero esto no quiere decir que hoy existan fluidos o vapores activos».
En definitiva, la riqueza del subsuelo sanjuanino es la huella fósil de un evento tectónico clausurado. Entender estos procesos permite a las empresas orientar su exploración no hacia anomalías térmicas actuales, sino hacia el mapeo de las antiguas fallas que dejaron los volcanes del pasado.

Periodista especializado en minería, ambiente, ciencia y economía. A cargo de notas de análisis e investigación, cubre la actividad minera con mirada crítica y enfoque en sus impactos, oportunidades y protagonistas, buscando explicar los procesos detrás de cada proyecto y acercar información rigurosa a la comunidad.