Rodolfo Colombo, secretario de Protección Civil de San Juan, detalló el esquema de cooperación entre el Estado provincial y las empresas mineras para mitigar riesgos derivados de aluviones e inundaciones en la cordillera. El plan busca blindar tanto las operaciones industriales como a los poblados de los departamentos alejados.
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LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
San Juan articuló un protocolo de prevención estival que integra las capacidades operativas de las compañías mineras con las áreas técnicas del Ejecutivo provincial. Las empresas aportan maquinaria, vehículos de tracción integral y red de alerta temprana para prevenir el colapso de embalses naturales en la cabecera de las cuencas. La Dirección de Hidráulica y Vialidad Provincial ampliaron las defensas en los lechos de los ríos, alejando las cotas de protección a más de 1 kilómetro de las zonas urbanas vulnerables. El Ministerio de Minería centraliza la distribución de información técnica y protocolos de respuesta dirigidos a los departamentos de Iglesia, Calingasta y Jáchal.
Frente al inicio del período estival, temporada propensa a fenómenos aluvionales de altura, el Gobierno provincial diseñó un abordaje transversal que vincula la capacidad instalada en los proyectos mineros con el despliegue de las brigadas de emergencia estatales.
La iniciativa responde a la necesidad de anticipar eventos hidrogeológicos complejos que afectan la infraestructura productiva y a los asentamientos urbanos de los valles andinos. Rodolfo Colombo, explicó a ACERO Y ROCA el alcance de los acuerdos logísticos y técnicos alcanzados con los actores del sector privado, situando la prevención operativa como un activo estratégico para el desarrollo regional.
Gestión de riesgos hidrogeológicos y respuesta en cabeceras de cuenca
El comportamiento estival de los cursos de agua en la cordillera de los Andes presenta dinámicas que exigen una supervisión permanente. El desprendimiento de material rocoso y las corrientes de barro en las zonas altas hacen que se interrumpan temporalmente los cauces naturales. Esto genera acumulaciones hídricas no controladas que aumentan el peligro de crecidas repentinas aguas abajo.
La ubicación de los yacimientos y campamentos mineros en las cuencas superiores le da a las compañías privadas un rol primario en la detección temprana de estas alteraciones geotécnicas. «La articulación es con todo aquello con lo cual se pueda articular. Las mineras tienen una cuestión muy fuerte con respecto a su propia actividad en el lugar donde pueden suceder los hechos. Ellos están previendo situaciones, fortaleciendo las defensas que tienen de por sí, y si eso sirve para ayudar a la comunidad, también van a acompañar», afirmó Rodolfo Colombo.

El riesgo latente en las estructuras fluviales cordilleranas hace necesario un monitoreo continuo para evitar impactos sobre la infraestructura vial e industrial de los emprendimientos y sobre las localidades contiguas. «Hay una realidad que es común en la naturaleza: cuando hay algún aluvión arriba en la cordillera, se generan embalses naturales porque ese mismo aluvión y esas piedras se acumulan en alguna parte del río. Cuando eso cede, la bajada es mucho más fuerte y puede afectar tanto a los campamentos mineros como a las ciudades cercanas», sostuvo el funcionario provincial.
Obras de infraestructura y ampliación del margen de contención urbana
A la par de las tareas preparatorias en los yacimientos, el Departamento de Hidráulica, en coordinación con la Dirección Provincial de Vialidad y Vialidad Nacional, llevan adelante intervenciones sobre los lechos de los ríos en los departamentos de Iglesia, Calingasta y Jáchal. Estas labores buscan modificar la dinámica de arrastre de sedimentos y corregir las deficiencias estructurales registradas en eventos climáticos históricos.
El reordenamiento técnico de las defensas fluviales priorizó el alejamiento de los muros de contención respecto de los núcleos urbanos, incrementando la capacidad de amortiguación de las cuencas ante posibles desbordes
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«Toda nuestra preocupación son las viviendas de los sanjuaninos. Se están encauzando los lechos del río y se están extendiendo las defensas lo más lejos posible de las zonas donde antes ha habido problemas. En el año 2005, en el barrio Matadero en Barreal, las defensas estaban al lado del vecindario y se desbordaron. Hoy hemos logrado correr más de un kilómetro hacia afuera con defensas que incluyen distintos niveles de contención», remarcó Colombo.

Estas tareas mecánicas se complementan con el apoyo operativo de las empresas mineras que operan en los valles andinos, las cuales suman maquinaria pesada para mantener el trazado de las vías de evacuación y el cauce regular de los arroyos de deshielo. «Cada minera quiere resguardar sus instalaciones, pero a la vez se ofrecen para colaborar con cierto tipo de trabajos pesados en los lugares directos donde está la actividad, y de ahí ayudar a las comunidades vecinas», agregó Colombo.
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Red institucional de información y comunicación de emergencia
La dimensión operativa del plan preventivo se respalda en un sistema de transmisión de datos articulado por el Ministerio de Minería de San Juan, que integra al Comité Operativo de Emergencia Provincial (COPRE) con los equipos técnicos municipales y las áreas de comunicación de las firmas mineras. La finalidad es unificar los criterios de alerta y la distribución de instructivos de contingencia para la población civil.
El protocolo dispone la utilización de las redes institucionales de la industria minera para canalizar alertas tempranas y pautas de resguardo doméstico, además de la coordinación logística en terreno. «Todo lo que sea comunicación de lo que puede pasar va de la mano de la prevención. Minería, como ministerio vinculado a todas las empresas y a la actividad, está en contacto permanente con los referentes de comunicación de las mineras para transmitir información útil, como la preparación de la mochila de emergencia en cada hogar», detalló el titular de Protección Civil.
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Asimismo, la alianza contempla la reserva de medios de transporte especializados para poder responder inmediatamente ante eventuales aislamientos provocados por las lluvias estivales en rutas provinciales. «Todos los ministerios colaboran desde su lugar dentro del protocolo. En el caso de Minería, algunas empresas han ofrecido vehículos con tracción 4×4 para estar a disposición en caso de que haga falta acceder a zonas complejas. Se genera una red de respuesta que multiplica los recursos disponibles», concluyó Colombo.
La integración de la infraestructura minera dentro del marco estatal de protección civil consolida un modelo de gestión preventiva adaptado a las singularidades topográficas de San Juan.

Periodista especializado en minería, ambiente, ciencia y economía. A cargo de notas de análisis e investigación, cubre la actividad minera con mirada crítica y enfoque en sus impactos, oportunidades y protagonistas, buscando explicar los procesos detrás de cada proyecto y acercar información rigurosa a la comunidad.