UTE Semisa–Terusi: despidos masivos y trabajadores bajan de Vicuña con bronca

Acero y Roca dialogó con trabajadores despedidos de la UTE Semisa–Terusi. “Ya echaron a 90”, dijeron. Bajan equipos con bronca y dolor por la situación. Vicuña confirmó que cambian de empresa, pero destacan que la bajada estaba prevista por la temporada de invierno.

Camionetas de noche en alta montaña.
Los quipos de Semisa- Terusi, se preparan para bajar de la cordillera

“Nos echaron a todos, bajamos los equipos”

Fue un mensaje corto, seco, sin vueltas. Así, con esa crudeza, un trabajador de la UTE conformada por Terusi Construcciones S.A. y Semisa Infraestructura S.A. le avisó a Acero y Roca lo que se venía. Los operarios se desempeñaban en los tramos más complejos del Corredor Norte, el camino estratégico que unirá La Majadita con el campamento Batidero, a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar.

Según pudo confirmar Acero y Roca, este miércoles 15 de abril los trabajadores comenzaban a cumplir con sus rosters de bajada, pero en esta bajada fue distinto, bajan sabiendo que la empresa donde ejercían ya no seguirá trabajando en la obra. Camiones, maquinarias pesadas y equipos de todo tipo iniciaron el descenso de la cordillera. Un operativo de retiro que, de acuerdo a las fuentes consultadas, se extenderá varios días. 

Además, desde la operadora reafirmaron que “la obra se detenía, de cualquier manera, en abril”. Por lo tanto, cabe destacar que estaba previsto que la obra pare independientemente de si seguía o no la UTE. También señalaron desde la operadora que a “los trabajadores están bajo convenio OUCRA, por lo que los alcanza el fondo el desempleo”

“Dejan en banda a muchos empleados”: la bronca e incertidumbre de los trabajadores

La noche del martes y la madrugada del miércoles fueron eternas en el campamento donde los operarios pasaban sus últimas horas antes de bajar. Algunos intentaban dormir, pero el sueño no llegaba. “Dejan en banda a muchos empleados”, lamentaba uno de los trabajadores consultados por Acero y Roca.

Camiones en alta montaña de noche, formados uno al lado de otro.
Así se preparaban los trabajadores despedidos para bajar del proyecto Vicuña este jueves.

En medio de la bronca y la resignación, un operario soltó una frase que refleja la grieta que se vivía puertas adentro:

«La culpa es de todos. Había distintos rosters, distintos pensamientos. Unos ingenieros decían que algo estaba bien. Después vienen otros ingenieros venezolanos o chilenos y decían que estaba mal el camino y había que volver a hacerlo. Ellos tienen mucha culpa también», explicaba uno de los operarios que se quedó sin trabajo refiriéndose a la empresa Flour y a Vicuña. 

El mensaje de despido que no habla del contrato

Este medio tuvo acceso a la captura de un mensaje que la empresa envió a uno de los trabajadores desvinculados. El texto, frío y formal, dice:

Captura de pantalla del mensaje.
Captura de pantalla del mensaje donde le avisan a un operario sobre su despido.

Lo que llama la atención de este mensaje es lo que no dice. No menciona la pérdida del contrato con Vicuña, algo que ya esta confirmado. Tampoco alude a incumplimientos o demoras. Se limita a dos justificaciones genéricas: “reestructuración”y “temporada de invierno”. Si bien es cierto que el operativo invierno arranca y que era inevitable que empiecen los despidos, algo normal en el sector, llama la atención que no se menciona la pérdida del contrato.

La presión sobre Vicuña: una obra clave y un contexto regional caliente

Más allá del drama humano, la situación no es la mejor para Vicuña. La operadora necesita el Corredor Norte terminado cuanto antes para garantizar la logística de los proyectos Josemaría y Filo del Sol. Pero no es solo una cuestión de ingeniería. También es una cuestión política y social.

En las últimas semanas, se registraron cortes de ruta en La Rioja por parte de riojanos que exigen trabajo a Vicuña. La protesta no es menor: para acceder a Vicuña desde San Juan, hay que pasar por territorio riojano. Cualquier conflicto en esa provincia puede complicar el acceso a la obra, algo que seguramente Vicuña quiere evitar a toda costa.

En ese contexto, un retraso prolongado en los tramos E y F del Corredor Norte, sumado a la conflictividad social en la zona de La Rioja, puede convertirse en un dolor de cabeza mayúsculo.

El rumor de la nueva licitación: ¿una empresa rosarina?

Por ahora, no hay ningún anuncio oficial. Y aunque se confirme en los próximos días, seguramente muchas otras empresas intentarán competir por una obra que es estratégica. El tiempo dirá quién se queda con el contrato. Pero mientras tanto, los cientos de trabajadores que pusieron el cuerpo en la cordillera ya no tienen certezas. Y la bronca, esa que se respira en cada bajada de camión, no hace más que crecer. Muchos no saben si los van a llamar cuando el invierno pase y solo queda esperar a que pase la licitación para que los trabajadores vayan de forma masiva a enviar sus CV a la empresa que gane la relicitación.

El contexto técnico: qué son los tramos E y F

Infografía del proyecto vial de Vicuña.
Infografía del proyecto. Fuente Vicuña.

El Corredor Norte es un camino de más de 170 kilómetros que será clave para la logística de los proyectos mineros Josemaría y Filo del Sol, impulsados por Vicuña (la alianza entre Lundin Mining y BHP).

 Los tramos ahora en pausa —y próximamente en disputa— son los más cercanos al campamento Batidero y también los de mayor complejidad técnica.

  • Tramo E: unos 20 kilómetros entre La Majadita y La Brea. Incluye movimiento de suelos, alcantarillas y conformación del camino.
  • Tramo F: otros 30 kilómetros desde La Brea hasta Batidero, a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar. Este sector demanda voladuras, encauzamiento de río, estabilización de taludes, mallas de contención y estructuras de gaviones y muros armados.

La UTE Semisa–Terusi había sido adjudicada hace aproximadamente un año, en abril de 2025, tras una licitación privada en la que compitió con varias otras empresas. Su oferta, según trascendió, fue muy competitiva en precio, en un contexto económico complejo.

Ahora, con los trabajadores bajando de la cordillera y los equipos en retirada, la pregunta que queda flotando es: ¿quién va a terminar el camino? Y, sobre todo, ¿qué va a pasar con los cientos de familias que dependían de estos puestos de trabajo?

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