La ciencia de lo pequeño: El plan de la UNSJ para exportar tecnología minera al mundo

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La Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de San Juan puso en marcha el primer Laboratorio de Nanotecnología minera del país. El objetivo no es solo investigar: es transformar conocimiento en innovación exportable para una industria que exige eficiencia. Entrevistamos al Dr. Ariel Maratta.

Ingeniero explica un material en laboratorio de nanotecnología ante autoridades y equipo técnico, rodeados de equipamiento científico y mesadas de trabajo en la Facultad de Ingeniería.
Presentación de desarrollos en nanotecnología aplicada a la minería ante autoridades y referentes académicos en un laboratorio de la UNSJ.

Del laboratorio al negocio: el modelo Australia

La creación del laboratorio no es un hecho aislado ni académico. Es una señal. Australia tomó una decisión hace 30 años: invertir en innovación minera. Hoy, según explicó Ariel Maratta, esa estrategia genera un impacto del 10% del PBI solo por exportación de conocimiento.

Ariel Maratta en entrevista
El Dr. Ariel Maratta. El dato cambia la escala: la minería no es solo extraer, es también diseñar tecnología. San Juan empieza a mirar ese modelo.

Qué es la nanotecnología

Es la ciencia de lo pequeño”, resumió Maratta. Trabaja en una escala de 1 a 100 nanómetros. Para dimensionarlo, un cabello humano tiene 80.000 nanómetros. En ese nivel, los materiales cambian su comportamiento. Aparecen propiedades nuevas. Y ahí está la clave: esas propiedades pueden aplicarse a procesos industriales.

Nanopartículas en suspensión observadas en un entorno de laboratorio, con estructuras microscópicas brillantes y patrones moleculares visibles que representan procesos de nanotecnología aplicada. Contenido Original de ACERO Y ROCA
Nanotecnología aplicada: materiales diseñados a escala nanométrica permiten optimizar procesos industriales, mejorar la eficiencia en la extracción de minerales y reducir el impacto ambiental. Contenido Original de ACERO Y ROCA

Precisión en vez de volumen

Uno de los desarrollos más avanzados del laboratorio apunta directo a la extracción. Nanopartículas superparamagnéticas diseñadas para:

  • Detectar cobre en soluciones.
  • Capturarlo selectivamente.
  • Recuperarlo mediante un campo magnético.

El impacto no es una mejora incremental: es un cambio de lógica.

  • Menos uso de solventes orgánicos.
  • Eliminación de procesos como centrifugado.
  • Reutilización de materiales cientos de veces.

Agua y ambiente: el otro frente crítico

La idea es que esa agua vuelva al proceso minero”, indicó Ariel. De esa forma eficiencia y sustentabilidad dejan de ser opuestos.

Cuatro ejes: de la ciencia a la industria

Autoridades durante la inauguracion del Laboratorio de Nanotecnología en la UNSJ
Autoridades universitarias y provinciales recorren el laboratorio de nanotecnología de la Facultad de Ingeniería de la UNSJ durante su presentación oficial.

El laboratorio no funciona como un espacio aislado. Se organiza en 4 ejes:

  1. Generación de conocimiento.
  2. Formación académica.
  3. Transferencia tecnológica.
  4. Servicios a empresas.

Hoy ya cuenta con 2 tesis doctorales, 4 becarios en formación y convenios con empresas y startups.

De San Juan al mundo: el salto que se está buscando

Respecto de las startups, el laboratorio ya trabaja con algunas de base científica, empresas con vínculos en Estados Unidos y proyectos con Canadá y Chile. Incluso incuban una empresa propia: NanoDust, enfocada en supresión de polvo en caminos mineros. El cambio es conceptual: dejar de ser solo proveedor de minerales. “Podemos llegar a exportar esta tecnología en pocos años”, sostuvo Maratta.

El laboratorio reúne perfiles que rara vez conviven ingenieros en minas, químicos, especialistas en materiales y ambientales. «La nanotecnología exige un equipo interdisciplinario sí o sí”, explicó Maratta. Ese modelo rompe con la estructura clásica de la minería.

La segunda minería que todavía no vemos

San Juan construyó su identidad productiva sobre la extracción. Pero el verdadero salto no está en cuánto mineral puede sacar, sino en cuánto conocimiento puede generar alrededor de ese proceso. La nanotecnología abre una puerta incómoda: competir no solo con otros yacimientos, sino con países que exportan innovación. Si ese camino se consolida, la minería dejará de ser únicamente geología para convertirse también en ingeniería del conocimiento. Y ahí, el valor ya no se mide en toneladas.

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