El Dr. Ing. Guillermo Garcés Olsen explica cómo la tecnología InSAR permite detectar desplazamientos de suelo de apenas 2 milímetros. Desde San Juan, Argentina lidera el uso de radares espaciales para blindar la seguridad en obras de ingeniería de gran envergadura.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
La tecnología de Radar de Apertura Sintética (SAR) utiliza microondas para detectar deformaciones en el terreno con precisión de hasta 2 mm. Aplicada por expertos de la UNSJ, permite monitorear presas, líneas eléctricas y rutas, prediciendo colapsos y optimizando costos en proyectos críticos en toda la Argentina
Vigilancia espacial desde San Juan para el mundo
En el complejo escenario de la ingeniería moderna, la capacidad de «ver» lo invisible se ha vuelto una necesidad crítica. El Dr. Ing. Guillermo Garcés Olsen, especialista en Geodesia Satelital e InSAR (Interferometría de Radar de Apertura Sintética), además de director de la maestría en Catastro Territorial de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), lidera la difusión de una herramienta que está cambiando las reglas del juego: el Radar de Apertura Sintética (SAR).
Esta tecnología no depende de la luz solar; los radares emiten su propia señal en el rango de las microondas, lo que les permite atravesar nubes, ceniza volcánica y operar en absoluta oscuridad para obtener datos precisos de la superficie terrestre.
Argentina no es un espectador en esta carrera, sino un actor protagónico. El país ha diseñado y construido sus propios satélites, los SAOCOM 1A y SAOCOM 1B, que hoy son herramientas fundamentales para estudios especializados globalmente. Como destaca Garcés Olsen: «Argentina es líder a nivel mundial en esta tecnología. Estos satélites han sido totalmente diseñados y construidos en Argentina por argentinos». Gracias a este despliegue soberano, es posible realizar un monitoreo continuo de la infraestructura urbana, deslizamientos de tierra, volcanes y sismicidad con una fiabilidad sin precedentes.
Deformaciones invisibles: cuando el suelo habla antes del desastre
El procesamiento InSAR no es una tarea sencilla, pero sus resultados son contundentes. Al comparar pasadas satelitales que pueden distar desde 6 días hasta 14 años, se generan Modelos Digitales de Terreno (MDT) con errores de georreferenciación de apenas unos centímetros y capacidades de detección de movimientos de pocos milímetros. En la Cordillera de los Andes, donde las pendientes extremas y la nieve dificultan los métodos tradicionales, el uso de las Bandas L y C de los satélites SAOCOM y Sentinel-1 es clave para penetrar coberturas y obtener datos audibles.
Un caso emblemático analizado por el equipo de la UNSJ fue el sismo de San Juan ocurrido en el año 2021:

«Los estudios determinaron deformaciones y elevaciones del terreno cercanas a los 60 cm en la zona del epicentro. Lo más impactante, es que ya existían deformaciones presísmicas detectables semanas antes del evento. Esta capacidad predictiva es la que permite hoy monitorear la estabilidad de los taludes en presas de embalse, un factor de seguridad innegociable en zonas de alta actividad sísmica».
Lecciones de los sismos y deslizamientos en la región
La utilidad de la tecnología InSAR se extiende a la seguridad vial y el transporte de energía. En la Argentina, se han estudiado zonas críticas como el Cerro Chenque en Comodoro Rivadavia o la ruta que une Villa La Angostura con Bariloche. En este último caso, un estudio realizado un año antes de un colapso masivo de 3.000 toneladas de roca en 2019 ya mostraba áreas en colores rojos y naranjas, indicando desplazamientos preocupantes en una zona de 1.5 km de extensión.
A pesar de la densa vegetación de los bosques patagónicos, el radar logró «ver» a través del follaje para identificar la inestabilidad. Este mismo rigor se aplica en Europa y Asia, donde el Dr. Garcés Olsen cita ejemplos como el deslizamiento en Toledo, España, que provocó la rotura de un gasoducto e incendios, o la destrucción de puentes en China debido a la inestabilidad de laderas adyacentes. La premisa es clara: conocer la topografía y sus cambios en el tiempo permite que los proyectos de ingeniería sean más seguros y ganen en eficiencia.
Eficiencia de costos: por qué el espacio es más barato que el dron
Uno de los mitos que derriba es el del costo prohibitivo. Si bien el post-procesamiento requiere software específico y un entrenamiento técnico importante, la relación costo-beneficio es imbatible cuando se trata de grandes áreas. A partir de una superficie de 1 km², el uso de datos de radar satelital comienza a ser mucho más conveniente que los métodos convencionales, aviones o drones.
La sensibilidad del sistema permite identificar desplazamientos del orden de los 2 mm a 10 mm, superando en alcance y accesibilidad a la microgeodesia tradicional en zonas de difícil acceso. Según Garcés Olsen, esta tecnología permite relevar zonas de 300 a 400 km de traza en tiempos reducidos, algo vital para los proyectos mineros y eléctricos que hoy se desarrollan en la cordillera sanjuanina.

El futuro de la ingeniería civil en alta montaña
El impacto de la tecnología InSAR en la industria no es una promesa a futuro, es una realidad técnica auditable que ya está blindando inversiones millonarias. En San Juan, la integración de esta herramienta en las trazas de líneas de alta tensión y proyectos mineros de gran envergadura permite mitigar riesgos tanto en invierno como en verano, asegurando la continuidad del suministro eléctrico y la integridad de los trabajadores.

La transición hacia una ingeniería «consciente del terreno» implica que el monitoreo ya no es una respuesta ante el desastre, sino una fase preventiva obligatoria. La capacidad de Argentina para procesar estos datos, sumada a la formación de excelencia en la UNSJ, posiciona al país como un exportador de servicios tecnológicos de alto valor. El verdadero desafío reside ahora en la capacitación continua de cuadros técnicos que puedan interpretar estos mapas de calor y transformarlos en decisiones de obra que salven vidas y recursos económicos.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.