El Gobierno nacional le puso por primera vez un número oficial al potencial geológico de tierras raras en el país, un conjunto de elementos críticos indispensables para la electromovilidad, la fabricación de imanes permanentes de alta potencia y la industria tecnológica global.

Un informe técnico elaborado por la Secretaría de Política Económica identificó la existencia de 190.395 toneladas de óxidos de tierras raras. Sin embargo, el dato más disruptivo surge de una simulación predictiva realizada por el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), la cual eleva el potencial estimado a unas 3.327.200 toneladas distribuidas en diversas estructuras geológicas del territorio.
La enorme brecha entre los recursos identificados en papel y la realidad operativa expone el verdadero nudo del sector: Argentina atesora una riqueza subterránea estratégica, pero padece una parálisis total en materia de exploración avanzada y producción a escala industrial. El documento, titulado «Informe de Cadenas de Valor: Tierras Raras», representa la primera radiografía oficial reciente sobre el recurso, advirtiendo que el volumen cubicado empíricamente hasta el momento sigue siendo escaso debido a la falta de campañas de perforación en terreno.
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El apagón exploratorio: siete décadas sin extraer un gramo de monacita
La distancia entre el potencial simulado por los softwares geológicos y la actividad minera concreta marca la posición marginal que hoy ocupa el país en esta cadena global de valor.
La única producción formal de minerales de tierras raras registrada en la historia minera argentina se remonta al período comprendido entre 1954 y 1956. Durante ese bienio, las crónicas mineras documentaron la recuperación de apenas 1.010 kilogramos de monacita en la mina Teodesia, un pequeño yacimiento ubicado en Valle Fértil, en San Juan.
Desde mediados del siglo pasado a la fecha, no se reportaron nuevas extracciones ni se abrieron proyectos comerciales orientados específicamente a este grupo metalífero. El oleaje de inversiones que transformó la fisonomía del litio en el norte y el cobre en la cordillera pasó de largo frente a las tierras raras. Actualmente, el único movimiento registrado en el subsuelo argentino es un convenio de prospección inicial suscripto por la provincia de La Rioja con la operadora estadounidense American Minerals y la empresa estatal EMSE, el cual cuenta con el soporte científico del SEGEMAR pero se encuentra todavía en fases preliminares de reconocimiento superficial.
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Radiografía del recurso: San Luis lidera el mapa con Rodeo de los Molles

Los recursos identificados y cuantificados con leyes de corte claras se concentran en un puñado muy reducido de distritos geológicos provinciales. La provincia de San Luis encabeza el tablero nacional concentrando el 54,4% del total identificado. Este liderazgo está traccionado de forma casi exclusiva por el yacimiento Rodeo de los Molles.
En este depósito puntano, los óxidos de tierras raras se encuentran geológicamente asociados con la presencia de torio y uranio, alojados dentro de un cuerpo de fenita perteneciente al complejo batolito de Las Chacras. Los minerales portadores del recurso son principalmente la britholita, acompañada en menor proporción por allanita y bastnaesita. Rodeo de los Molles consolida un bloque cubicado de 100.000 toneladas con una ley media del 2,10%, posicionándose como la estructura de mayor concentración metalífera detectada en el país.
El mapa de recursos medidos se completa con las siguientes regiones:
- Río Negro: Explica el 22,3% del total identificado a partir de los viejos distritos de hierro de Sierra Grande.
- Salta: Aporta el 18% del registro nacional, con el área de La Aurelia como principal foco de atención geológica.
- Provincias menores: Buenos Aires, Córdoba, Jujuy y San Juan registran manifestaciones menores y vetas dispersas sin cubicación comercial.
- Plataforma continental: El informe oficial detectó la presencia de costras de ferro-manganeso con anomalías de tierras raras en el Atlántico Sur.
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Las carbonatitas: la clave geológica detrás de los 3,3 millones de toneladas
La proyección de 3,3 millones de toneladas calculada por los técnicos del SEGEMAR no proviene de los depósitos tradicionales de rocas ornamentales o arenas monacíticas, sino de simulaciones matemáticas sobre complejos de carbonatitas, formaciones rocosas ígneas que a nivel mundial albergan los principales mega yacimientos de elementos críticos.
De acuerdo con el modelo del SEGEMAR, las estructuras de carbonatitas localizadas en las Sierras Pampeanas (que abarcan sectores de San Luis, Córdoba y Santiago del Estero) albergan un potencial oculto de 1.760.000 toneladas. En paralelo, los complejos geológicos de carbonatitas ubicados en la región de la Mesopotamia (en las provincias de Misiones y Corrientes) sumarian otras 1.520.000 toneladas de óxidos potenciales. Entre ambos bloques explican casi la totalidad de la proyección oficial. No obstante, al no existir campañas de perforación diamantina que conviertan este modelo matemático en recursos medidos e indicados, los números siguen actuando como una hipótesis científica de alto valor que espera por inversores de riesgo.
El monopolio de Beijing y la disparada del neodimio-praseodimio

El interés geopolítico de las potencias por financiar nuevos proyectos de tierras raras responde a la extrema concentración que exhibe la cadena de suministro global. Datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) recopilados en el documento oficial exponen que China controla el 91% de la refinación mundial de tierras raras y ostenta el 94% de la capacidad de fabricación de imanes permanentes, el eslabón industrial donde se genera la mayor captura de valor económico.
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Esta dependencia estructural aceleró una fuerte volatilidad en los mercados internacionales de metales. El óxido mixto de neodimio-praseodimio, insumo crítico para los motores de los autos eléctricos y los generadores eólicos, promedió un valor de u$s 109,1 por kilogramo durante el primer cuatrimestre de 2026. Esta cifra representa una disparada interanual del 84,7% en los tableros de Bloomberg, impulsada por los severos controles comerciales y de cuotas de exportación impuestos por Beijing en el marco de su disputa tecnológica y aduanera con los Estados Unidos.
El andamiaje del RIGI busca pasar de la teoría a las plataformas de perforación
La minería argentina cuenta actualmente con un andamiaje legal e impositivo diseñado específicamente para capturar grandes flujos de capital externo. Al amparo del Código de Minería que garantiza la propiedad de la concesión y la Ley de Inversiones Mineras que otorga estabilidad fiscal por 30 años, se sumaron las ventajas aduaneras, cambiarias e impositivas del Súper RIGI, cuya ventana de adhesión para grandes proyectos se extiende hasta julio de 2027. Asimismo, el país se encuentra integrado formalmente en la red de acuerdos estratégicos sobre minerales críticos promovida por el Departamento de Estado de Washington para diversificar las cadenas occidentales de suministro.
Sin embargo, en el nicho específico de las tierras raras, el eslabón faltante sigue siendo el proyecto de inversión ejecutable en el terreno. Mientras el litio y el cobre avanzan hacia fases de construcción, el potencial metalífero de las carbonatitas y las fenitas pampeanas sigue atrapado en simulaciones de laboratorio. La distancia entre las 190.000 toneladas medidas y las 3,3 millones de toneladas probables resume la gran tarea pendiente de la política minera nacional: transformar el indiscutible mapa geológico en proyectos concretos de perforación cordillerana.

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