Científicos argentinos desarrollan un bactericida natural para neutralizar el drenaje ácido en la Puna. El proyecto busca restaurar un pasivo minero histórico que afecta a comunidades locales mediante el uso de recursos vegetales propios del territorio.

LO ESENCIAL EN 10 SEGUNDOS
Investigadores del Centro de Investigación y Desarrollo en Fermentaciones Industriales (CINDEFI) validan un bactericida natural de plantas locales para inhibir el drenaje ácido en Mina Concordia, Salta. Tras cuatro décadas de cierre, la mina libera metales pesados. El plan integra a la Comunidad Kolla El Desierto en la restauración ambiental.
Un legado de metal que el viento no logra borrar
En plena Puna salteña, a unos 4.200 metros sobre el nivel del mar y a escasos 15 kilómetros de San Antonio de los Cobres, se encuentra la Mina Concordia, explotada desde la colonia y cerrada definitivamente en 1986. Hoy uno de los pasivos ambientales mineros (PAM) más críticos del Noroeste Argentino. Aunque la producción de plata, cobre y plomo cesó hace casi 40 años, los residuos acumulados en cuatro diques de cola continúan reaccionando con el entorno.
La ingeniera Josefina Plaza Cazón, investigadora del CONICET, lidera un equipo de investigación sobre el tema desde el 2015.

«Como el arroyo nace en el socavón de la mina, la acción del agua, sobre todo en épocas de lluvia, disuelve los minerales acumulados y se produce un proceso que se conoce como drenaje ácido minero o DAM. El DAM genera agua ácida con bajo pH y una carga de metales pesados que viaja aguas abajo, percolando en suelos arenosos o dispersándose por el viento durante las sequías.
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La ciencia de lo propio: biosorción con perfume de tola
El equipo del CINDEFI (dependiente del CONICET y la Universidad Nacional de La Plata) desarrolló un bactericida natural basado en compuestos bioactivos de una planta nativa. Este insumo es capaz de inhibir a los microorganismos que oxidan el hierro y el azufre, los verdaderos responsables de acelerar la generación de acidez.
«Las condiciones ambientales de la Puna son muy particulares, por eso entendimos desde el comienzo que no podíamos replicar tecnologías desarrolladas en otros países», remarca la especialista. Además del bactericida, el estudio puso el foco en la Parastrephia quadrangularis, conocida popularmente como tola, una especie capaz de sobrevivir donde nada más crece. Esta planta no solo tolera el estrés por metales, sino que puede acumularlos en sus tejidos, funcionando como una herramienta de estabilización natural.
En el laboratorio, los ensayos de biosorción con esta especie demostraron ser altamente eficientes para capturar hierro incluso a un pH de 2,4. Al diluir el drenaje con agua del Río San Antonio, el proceso también favoreció la remoción de Zinc, Cobre y Plomo, especialmente en rangos de pH entre 3,6 y 4,7.

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Un impacto que se mide en cifras alarmantes
Estudios publicados en 2025 revelaron que las concentraciones de metales en el drenaje, en La Concordia, superan con creces los parámetros de agua potable. El plomo se encuentra entre 80 y 120 veces por encima de lo permitido, mientras que el hierro llega a niveles 380 veces superiores. El arsénico registra valores hasta 10 veces más altos de lo normal.
Para profundizar la restauración, el equipo trabaja junto al Instituto de Fisiología Vegetal (INFIVE) en el estudio de hongos micorrícicos. Estos organismos establecen una relación simbiótica con las raíces de las plantas, potenciando su capacidad para absorber contaminantes en condiciones extremas. «El objetivo es identificarlos y estudiarlos para, en un futuro, poder aplicarlos en alguna herramienta biotecnológica», señala la investigadora salteña.
El factor humano: ciencia con identidad kolla
El PAM se ubica dentro del área protegida Los Andes, hogar de la Comunidad Kolla El Desierto. Plaza Cazón ha sido clara en su postura de involucrar a los pobladores desde el primer día. Recientemente, se acordó con el cacique de la comunidad que jóvenes universitarios de origen kolla participen activamente en las campañas de muestreo. «Las comunidades tienen derecho a conocer lo que investigamos, qué estamos haciendo con sus recursos cuando realizamos una campaña, y cuál es el estado de situación», afirma con convicción la directora del proyecto.
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El caso de Mina Concordia es un espejo donde debe mirarse la industria minera moderna. La persistencia de la contaminación por casi cuatro décadas demuestra que un cierre de mina mal gestionado es una hipoteca ambiental que pagan las generaciones futuras y los ecosistemas más frágiles. La biotecnología aplicada por el CONICET no es solo una solución técnica, sino un cambio de paradigma: la remediación debe nacer de la biodiversidad local y de la licencia social efectiva. La transición hacia una minería sustentable exige que la etapa de post-cierre sea diseñada con el mismo rigor técnico y financiero que la explotación inicial, transformando los pasivos en activos de conocimiento para el desarrollo regional.

Periodista especializada en gestión minera, sustentabilidad y desarrollo regional. Con un enfoque centrado en la transparencia y la comunicación estratégica, analiza el impacto de la industria en las comunidades y el marco institucional del sector. En Acero y Roca, es la voz encargada de desglosar los desafíos de la licencia social y los procesos de modernización minera.